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Tecnología

Los vuelos de la innovación

Empresa desarrolla sistemas para el mapeo aéreo y el rastreo de cargas

Para las empresas, la innovación tecnológica es la forma más elaborada de llegar lejos, tanto en el ámbito financiero como en el geográfico. La experiencia de Orbisat, una firma de São José dos Campos (interior de São Paulo), confirma esta tesis. Dicha empresa desarrolló un sistema de radar aerotransportado para la producción de mapas en tres dimensiones (3D) y concertó un contrato de prestación de servicios para el relevamiento de las características topográficas de aproximadamente un 25% del territorio de Venezuela, por un valor de 3,5 millones de euros.

Este tipo de tecnología es dominado solamente por otras dos compañías en todo el mundo: Intermap, de Estados Unidos, y Aerosensing, de Alemania. Compitiendo con el proveedor estadounidense, con ventajas de precio y tecnología, Orbisat se alzó con el contrato del vecino país. Y la empresa se prepara ahora para hacer el mapeamiento de Ecuador, y está negociando el mismo tipo de trabajo para las frías tierras de Islandia, país del noroeste de Europa. Pero otros vuelos de Orbisat ya han despegado. Durante el pasado mes de mayo, fue el módulo receptor Faro, que capta señales del Sistema de Posicionamiento Global (GPS) vía satélite, y suministra coordenadas geográficas.

Es el primer aparato de GPS desarrollado en Brasil. A finales de este año la empresa pretende tener listo un sistema de comunicación y seguridad -también vía satélite- para transportistas, que se utilizará para hacer el seguimiento y el control de cargas. “Nuestros ingresos, que sumaron 19 millones de reales en 2002, ascenderían a 30 millones de reales en 2003”, prevé Rogério Ferraz de Camargo, director general de la compañía.

Una proyección de esa índole ni siquiera se le pasaría por la cabeza a Camargo allá lejos, en el año 1984, cuando el era un ingeniero recién egresado del Instituto Tecnológico de Aeronáutica (ITA), y había resuelto armar la empresa; que, bajo el nombre de Databus Engenharia, se dedicaba a elaborar proyectos de ingeniería en las áreas de electrónica y telecomunicaciones. La compañía, por entonces, facturaba el equivalente a algunas decenas de miles de reales por año, y tenía una reducida planta de personal. Al final de la década de 80, Camargo se apartó de los negocios para seguir la carrera de doctorado en robótica en el Laboratorio de Automación y Análisis de Sistemas (LAAS) de Toulouse, Francia. “Regresé a Brasil en 1991, con la idea de dedicarme a la investigación académica”, recuerda. Camargo ya había sido docente del ITA, y volvió a dar clases en el instituto, en donde es profesor hasta hoy, en régimen de dedicación parcial.

Camargo reactivó la empresa en 1994. Dos años después vislumbró una oportunidad en el mercado de televisión en el país. Bajo el nombre de Databus Sankay, la compañía empezó a producir equipos receptores de señales de TV vía satélite. “Entonces, en 1999, abrimos una filial en Manaos, para aprovechar los incentivos fiscales de la Zona Franca”, cuenta Camargo. Al final de 2000, ya con el nombre de Orbisat, el emprendimiento contaba con 40 empleados, y facturaba 5 millones de reales. Pero, para continuar creciendo, Camargo sabía que necesitaba tecnología. “En los últimos años, el 20% de la facturación de Orbisat se ha invertido nuevamente en investigación y desarrollo.”

Al margen de su empeño en erigir una empresa innovadora, una feliz coincidencia llevó a que Orbisat tomase una decisión audaz. A comienzos de 2001, João Roberto Moreira Neto, que también se había graduado en ingeniería en el ITA, había finalizado su doctorado en el Centro de Investigación Aeroespacial Alemán (DLR) en 1987, y se había radicado en Alemania, le confió un dilema a Camargo, su amigo desde los tiempos del colegio: estaba con ganas de volver a Brasil, pero no vislumbraba muchas posibilidades de aplicar en el país los conocimientos que había acumulado en Alemania. Camargo le propuso que fuese su socio en Orbisat. Moreira aceptó y se hizo cargo de la creación del radar cartográfico y la división de sensoriamiento remoto de la empresa, que actualmente cuenta con 30 empleados, sobre un total de cien, ocho de ellos doctores, y siete másteres.

Moreira, actualmente director gerente de Orbisat, trajo consigo los supuestos básicos que orientarían el proyecto del radar, llamado OrbiSAR-1: el sistema para el segmento de cartografía y la tecnología InSAR (interferometric synthetic aperture radar, es decir, radar interferométrico de apertura sintética). Dichos radares, que transmiten ondas, y las registran inmediatamente después del impacto en la Tierra, operan en cualquier condición atmosférica y de luz. El mismo reemplaza a las fotografías aéreas, tradicionalmente utilizadas en la producción de mapas, con enormes beneficios de costo, tiempo y precisión. “Con ellos es posible realizar, en poco más de seis meses, un trabajo que demandaría diez años con la fotogrametría”, compara.

El objetivo de Moreira, desde el inicio del proyecto, es que el radar capture imágenes en dos frecuencias simultáneas, para suministrar tanto la altura de los árboles o de edificios como del suelo cubierto por vegetación, construcciones, etc. Según Rogério, otras de las ventajas son: la velocidad en la entrega de los productos finales para los clientes, y una mejor resolución: 25 por 25 centímetros, frente a la de 50 por 50 de las otras empresas. El secreto para llegar a estos números está en el proyecto de los circuitos analógicos y digitales del sistema, y en el software para el procesamiento de imágenes.

Después de que todas las metas fijadas por Moreira se concretaron, Orbisat solicitó un financiamiento al Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), en julio de 2001, con el apoyo de la Sociedad para la Promoción de la Excelencia del Software Brasileño (Softex). Y la concesión de ese crédito por 4,5 millones de reales debió ejecutarse con premura, debido a un suceso imprevisto. En noviembre, la empresa, en consorcio con la alemana Infoterra, venció la licitación internacional del proyecto Cartosur II del gobierno venezolano, financiado por el Banco Mundial.

La intención era capturar y procesar imágenes digitales de radar que cubriesen alrededor de 253 mil kilómetros cuadrados de territorio entre los estados de Bolívar y Delta Amacuro, situados en las regiones central y noroeste de Venezuela. Con una tecnología superior, y un precio un 30% menor que la competencia, Orbisat se hizo con el contrato por 6 millones de euros, y le cupo la parte de 3,5 millones de euros. Pero el problema era que el sistema no estaba listo. Entonces Orbisat contrató a 16 ingenieros, para garantizar la conclusión del radar en tiempo y forma, e invirtió 1,5 millón de reales en recursos propios para la ejecución del proyecto.

Con un avión arrendado a una empresa socia (Digimapas), que adaptó la nave a las necesidades de transporte del radar, Orbisat se encargó de capturar imágenes entre enero y abril de este año, durante 650 horas de vuelo. “La fase de procesamiento, que resultará en la entrega de 518 mapas de alta calidad, en escala 1:50.000, será concluida en agosto”, adelanta Moreira. El software InSAR, desarrollado por Orbisat, permite incluir en los mapas curvas de nivel y diversos otros elementos de cobertura terrestre, tales como tipos de bosque, flujos y cuerpos de agua, carreteras, etc.

La empresa trabaja ahora en el desarrollo del radar LightSAR. “Como muchas aplicaciones no requieren una resolución de 25 centímetros, pretendemos lanzar una versión simplificada del OrbiSAR-1, para reducir aún más el costo de los servicios, y con ello ampliar el mercado potencial”, revela Moreira. “La Amazonia brasileña, por ejemplo, no ha sido todavía mapeada de esta manera, y en el futuro el sistema podrá ser usado incluso por las municipalidades, para el control de la expansión de edificios en las áreas urbanas y a los efectos de recaudación de impuestos”, acota Camargo.

Logística y seguridad
El reciente lanzamiento del módulo receptor de GPS también amplia el horizonte de actuación de Orbisat. Este dispositivo, que puede comercializarse separadamente, integrará un sistema de comunicación y seguridad para transportadoras de carga. Será lanzado durante el segundo semestre de este año, y operará junto con la empresa estadounidense GlobalStar, que posee una constelación de satélites de comunicación, y ofrece servicios de telefonía y de datos para todo el planeta. “Este producto nos dará una ventaja de precio de alrededor de un 50% con relación a los similares que se encuentran a la venta”, se entusiasma Camargo.

Otra diferencia del sistema de monitoreo de cargas será la transmisión de voz y datos, y el acceso a Internet por medio de un módem, capaz de operar también en las frecuencias de telefonía celular. “Este equipamiento tendrá un pequeño teclado acoplado y la más pequeña antena del mercado, lo que lo vuelve más interesante en aplicaciones en las cuales la seguridad sea el objetivo principal”, explica Camargo.

El desarrollo de la terminal de usuario, que será instalada en las cabinas de un camiones, por ejemplo, contó con el apoyo de la FAPESP, a través del Programa de Innovación Tecnológica en Pequeñas Empresas (PIPE), en el marco de un proyecto iniciado en 1999. Todos los circuitos electrónicos del sistema fueron desarrollados por Orbisat, con la coordinación general del investigador Joel Muniz Bezerra. “La flota de camiones brasileña tiene más de 10 millones de vehículos”, dice Bezerra. “En algún tiempo más, el uso de sistemas de monitoreo remoto será una exigencia de las aseguradoras.”

El Proyecto
Desarrollo de una Terminal de Usuario para la Transmisión y Recepción de Voz y Datos Vía Satélite
Modalidad
Programa de Innovación Tecnológica en Pequeñas Empresas (PIPE)
Coordinador
Joel Muniz Bezerra – Orbisat
Inversión
R$ 190.600,00 y US$ 57.025,00

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