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Zootecnia

Mini cerdos de laboratorio

Investigadores brasileños cuentan con porcinos de baja estatura y peso destinados a experimentos científicos.

A los 8 meses de edad, los cerditos miden aproximadamente 47 centímetros de altura, 88 centímetros de longitud y pesan 16 kilogramos, mientras que un miembro de la misma especie criado en granjas para el consumo pesa 70 kilogramos a los 4 meses de vida. Esta diferencia de tamaño se logró hace alrededor de dos años en la empresa paulista Minipig Pesquisa e Desenvolvimento. La firma comenzó a producir el primer porcino brasileño con el nombre de minipig Br1, que es seleccionado específicamente por contar con las dimensiones adecuadas, para el uso en experimentos científicos en institutos de investigación. Debido a la semejanza fisiológica, morfológica y bioquímica entre el porcino y el ser humano, el uso de cerdos en investigaciones científicas, para ensayos de medicamentos, por ejemplo, no es ninguna novedad. En la obra del médico belga Andreas Versalius, De humani corporis fabrica, de 1540, ya consta una ilustración de un cerdo siendo utilizado en experimentación, una práctica también realizada alrededor de mil años antes por el médico griego Galeno. Más próximos al hombre que algunos primates, éstos cuentan con un aparato digestivo, pulmones y ojos muy parecidos a los de los humanos. El corazón también tiene características morfológicas idénticas a las del hombre, como así también su piel. Además, el cerdo es el único animal que, aparte del hombre, queda con la piel rojiza luego de una exposición solar intensa. Sin embargo, tan antigua como el uso de porcinos en investigaciones científicas, es la dificultad para manipular el animal de granja, que alcanza el año de edad pesando 250 kilogramos. De este modo, algunos de los experimentos se tornan inviables.

La primera tentativa de producir porcinos menores por medio del cruzamiento y selección sucedió en 1949, en el Instituto Homel de la Universidad de Minnesota, Estados Unidos. Desde entonces, fueron desarrolladas varias razas de mini cerdos, entre ellas la Minnesota, la Yucatán, proveniente del sur de México, la Kangaroo Island, del sur de Australia, la Goettingen, de Dinamarca, y también la norte-americana Sinclair. Entre 1960 y 2004 fueron publicados nada menos que 3640 trabajos científicos utilizando mini cerdos como modelo experimental, en Estados Unidos, en Europa y en Asia.

Sociedad familiar
En la década de 1960, por medio de la revista Scientific American, el médico veterinario Mário Mariano, en ese entonces docente del Departamento de Patología de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad de São Paulo (USP), tomó conocimiento del trabajo de los investigadores de Minnesota, que intentaban reducir el tamaño de los porcinos para utilizarlos como modelo experimental. Él cuenta que su interés en hacer una experiencia semejante en Brasil comenzó allí, pero después de algunos intentos frustrados de realizar el proyecto en la academia, la idea quedó estancada. Fue recién en 1999 cuando unió su experiencia científica con los conocimientos de su hermano, José Roberto Mariano en administración de empresas y desarrollo de proyectos, y con la colaboración de la funcionaria Maria Benedita de Albuquerque Pereira, responsable por la manutención y progresión de los cruzamientos, que él consiguió concretar la idea del mino cerdo. Dio comienzo entonces a la selección de ejemplares con pequeña estatura, para la crianza en su propiedad localizada en el municipio de  Campina do Monte Alegre, una región al oeste del estado de São Paulo. Antes de iniciar la empresa por segunda vez, realizó no obstante una investigación de mercado para verificar la viabilidad económica del proyecto.

Fue una lucha muy grande, una experiencia de ensayo y error, hasta llegar a la estabilización del tamaño adecuado de los animales, recuerda Mário, actualmente profesor afiliado del Departamento de Microbiología, Inmunología y Parasitología de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp). Al cabo de cinco años de intentos sin obtener resultados positivos, pensaba en desistir. Fue cuando consiguieron un animal en la hacienda que, a los 9 meses de edad contaba apenas con 50 centímetros de altura, aproximadamente. Cuatro años después, los hermanos ya contaban con el minipig Br1, listo para la comercialización. El precio actual de cada animal es de R$ 800, sin contar el flete. En Estados Unidos, animales similares cuestan entre U$S 900 y U$S 1200.

El cerdito brasileño posee índices compatibles con los desarrollados en colonias de minipig de otros países. A los 11 meses de edad, los animales machos alcanzan un  peso máximo de 35 kilos y las hembras, 30 kilos. Desde que el minipig empezó a producirse en Brasil hace dos años, fueron utilizados 110 animales para investigaciones científicas y 144 ya  están vendidos a laboratorios. Uno de los primeros experimentos con mini cerdos en Brasil se realizó en la Facultad de Odontología, en la unidad de la USP de Bauru, que se tradujo en publicaciones en periódicos internacionales y una tesis de maestría. Esos animales también se utilizaron en varios trabajos de maestría y doctorado de la Unifesp. Solamente el grupo de Endoscopía Digestiva de aquella universidad, ya realizó cuatro estudios en el área con el uso del mini cerdo. Todos fueron dirigidos por el profesor Ângelo Paulo Ferrari Júnior. Uno de ellos constituyó la tesis de maestría de Rodrigo Azevedo, con el título Modelo experimental de manometría y efecto del midazolam y propofol en el esfínter de Oddi del Minipig Br1. La practicidad del pequeño porte del animal y la similitud en la anatomía del tubo digestivo con la del ser humano, son las grandes ventajas de la utilización de este modelo en estudios experimentales, dice Azevedo. Científicos de otros centros, como el Instituto del Corazón (InCor) del Hospital de Clínicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo, del Instituto de Ciencias Avanzadas en Otorrinolaringología (Icao) y de la Facultad de Veterinaria de la USP ya lo usan o solicitaron la adquisición de animales.

Pequeñas madres
En la selección que originó el mini cerdo, los hermanos Mariano seleccionaron las madres con características de ser buenas madres, pequeñas y con bajo índice de gordura. Todas las madres y reproductores seleccionados no alcanzan los 40 kilos. Mario enfatiza que la crianza de esos animales no sigue las técnicas de producción industrial de porcinos, que acostumbra mantenerlos en jaulas, pero sigue los criterios de bienestar animal de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las madres paren en boxes con camas de hierba y los lechones destetados son transferidos hacia áreas con piso de 80 centímetros de resaca de pino que ayuda a la higienización del ambiente. Cuando son adultos, ellos van a boxes abiertos con sectores de césped para el pastoreo.

Los animales son vacunados contra seis tipos de enfermedades y desparasitados. Las deyecciones, después del tratamiento, son utilizados como abono de las pasturas. La manutención del animal, el transporte hacia los laboratorios y toda la asistencia médica en las áreas de anestesiología, rayos X, ultrasonido y cirugía general, también fueron facilitados debido a convenios de la empresa con hospitales veterinarios. La empresa produce y ofrece una ración alimenticia apropiada para los animales y hasta la asistencia en la elaboración de proyectos de investigación.

Es bueno recordar que nosotros sólo disponemos cerdos para proyectos científicos aprobados por una comisión de ética, enfatiza José Roberto. El uso de porcinos para la investigación es dirigido a las áreas como transplante de órganos, toxicología, ensayos preclínicos y otras. El mini cerdo también es un modelo ideal para la realización de ensayos preclínicos con nuevos medicamentos y para sustituir a los perros en los experimentos.

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