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Género

Mujeres visibles

Iniciativas combaten sesgos que dificultan el reconocimiento público de las investigadoras y de sus aportes a la ciencia

Wikimedia Commons La física británica Jessica Wade mantiene contacto con redes que sugieren nombres de investigadoras notablesWikimedia Commons

La canadiense Donna Strickland, de la Universidad de Waterloo, fue la primera mujer en 55 años en ganar el Nobel de Física, compartido con dos investigadores, por el desarrollo de una estrategia que permitió crear fuentes de láser más intensas y de pulsos mucho más cortos. Curiosamente, el reconocimiento por su contribución fue más sencillo de obtener entre los jurados del Nobel que en la enciclopedia virtual Wikipedia, que, hasta el día de la premiación, no mantenía un perfil de la física entre sus 5,8 millones de páginas en inglés. En marzo de 2018, siete meses antes del anuncio del premio, hubo un intento frustrado de crear un perfil de la investigadora en la enciclopedia, pero sus editores eliminaron el borrador elaborado por un internauta no identificado, pues evaluaron que las referencias sobre Strickland no la calificaban para tener una página: su biografía en el sitio web de la Optical Society se consideró insuficiente. El 6 de octubre se elaboró rápidamente un perfil de la científica en Wikipedia y se rescataron referencias incluso de un paper que ella escribió en 1988.

El caso de Strickland es paradigmático de una antigua dificultad que apuntan las científicas: subrepresentadas en varias áreas de la ciencia, padecen el estereotipo de que son menos capaces que los varones y a menudo se tienen que esforzar más que ellos para obtener el reconocimiento público de su trabajo. Las evidencias de que ese diagnóstico es concreto han generado distintas iniciativas tendientes a combatir el sesgo de género. Una de ellas se enfoca en la propia Wikipedia y está encabezada por la física británica Jessica Wade, de 30 años, quien es investigadora posdoctoral en el Imperial College London especializada en polímeros. Wade puso en marcha en el año 2017 un esfuerzo tendiente a escribir biografías de investigadoras y subirlas a Wikipedia, ante la evidencia de que el 90% de los editores de la enciclopedia son varones y tan solo un 17% de los perfiles publicados pertenecen a mujeres. “Ese es un porcentaje general. Con relación a las biografías de científicos, la proporción es aún menor”, destaca la investigadora.

Hasta ahora ha logrado crear perfiles de más de 400 biografiadas y así hacer públicas contribuciones tales como la de la climatóloga estadounidense Kim Cobb, de 45 años, quien lidera un grupo especializado en el estudio de los efectos del cambio climático en el océano Pacífico, o la de la bioquímica Gertrudis de la Fuente, de la Universidad Complutense de Madrid, experta en el estudio de las enzimas y síndromes causados por intoxicaciones, bastante conocida en España (su perfil se aprobó cinco meses después de la muerte de la investigadora, a los 95 años de edad).

La selección de las científicas objeto de la elaboración de perfiles sigue algunos criterios. Deben tener un trabajo reconocido en el medio académico y alguna notoriedad entre sus pares. Jessica Wade participa en grupos que promueven la inclusión y la diversidad en la ciencia, como el 500 Women Scientists, formado por más de 2 mil mujeres investigadoras de 100 países. También integra un grupo de científicas admitidas en el programa Wikipedian in Residence, que apoya a los editores de Wikipedia en la inclusión de nuevos perfiles en la biblioteca. Y mantiene contacto frecuente con esas redes, cuyas integrantes proponen nuevos perfiles, debaten la relevancia de los nombres apuntados y sugieren referencias. “Los textos cuentan con la revisión de los editores de Wikipedia, que realizan un excelente trabajo, reconoce Wade. Ella consulta a las investigadoras previamente para verificar si les interesa tener un perfil publicado en la enciclopedia digital.

Soledad
El compromiso de Jessica Wade en esa causa tuvo como punto de partida una experiencia personal. Cuando empezó a trabajar en su tesis doctoral sobre macromoléculas implicadas en la emisión de luz LED, en el Imperial College, era la única mujer en su grupo de investigación. “Me empecé a sentir muy solitaria, porque había únicamente testosterona a mi alrededor”, relata. “Vi que era necesario incentivar la participación de las mujeres en la ciencia”. Además del trabajo con los perfiles de investigadoras en Wikipedia, ella también dicta charlas en escuelas y universidades para estimular el interés por la ciencia entre niñas y jóvenes.

Wade todavía no ha elaborado el perfil de ninguna investigadora de Brasil, pero su esfuerzo es reconocido por aquí. “La ciencia aún es un espacio de poder en donde los varones suelen tener la primacía. Iniciativas como la de Jessica Wade, que ponen en evidencia el trabajo de las mujeres científicas, resultan fundamentales para que más chicas vean en la ciencia una posibilidad de carrera”, afirma la economista Hildete Pereira de Melo, investigadora de la Universidad Federal Fluminense y autora del libro Pioneiras da ciência no Brasil, publicado en 2006. Dicha obra, escrita en colaboración con Ligia Rodrigues, del Centro Brasileño de Investigaciones Físicas (CBPF, en portugués), cuya actualización para una segunda edición está prevista para este año, rescata perfiles de científicas que realizaron investigaciones esenciales en áreas tales como la física, la química, la agronomía y la botánica. Algunas son recordadas por el público, como la agrónoma Johanna Döbereiner (1924-2000), la psiquiatra Nise da Silveira (1905-1999) o la bióloga Ruth Nussenzweig (1918-2018). Otras son poco mencionadas, como la botánica Graziela Maciel Barroso (1912-2003), docente de las universidades Federal de Río de Janeiro (UFRJ), de Brasilia (UnB) y de Campinas (Unicamp). Maciel Barroso fue una de las mayores taxónomas de plantas de Brasil, y los árboles llamados caiapiá-da-cana (Dorstenia grazielae), maria preta (Diatenopteryx grazielae) y pata de vaca (Bauhinia grazielae) tienen nombres científicos en su honor. “Fue una referente internacional en el medio científico, pero aquí pocos hablan de ella”, señala Hildete Pereira de Melo. “Necesitamos mostrar el trabajo de esas investigadoras y enseñarles a las niñas que la carrera científica no es un privilegio masculino”, añade.

Las científicas que cuentan con perfiles en Wikipedia
Ejemplos de investigadoras de distintas nacionalidades con biografías en inglés en la enciclopedia virtual merced al esfuerzo de la física británica Jessica Wade

Jóvenes investigadoras
En Brasil, algunas iniciativas han contribuido para mapear la actuación de las mujeres científicas y llamar la atención acerca de la relevancia de su trabajo. Hace 21 años, la empresa de cosméticos L’Oréal lanzó el premio Para las Mujeres en la Ciencia, que ofrece una beca de 100 mil dólares a cinco investigadoras que cobran relieve internacionalmente. Desde 2006, la empresa también promueve una premiación en Brasil, en alianza con la Unesco y la Academia Brasileña de Ciencias, que selecciona a siete jóvenes investigadoras cada año. Cada una de ellas se lleva un premio de 50 mil reales. Ya han sido contempladas más de 80 científicas, quienes juntas han recibido alrededor de 3,5 millones de reales en incentivos de investigación. “Nuestro objetivo consiste en estimular la producción científica de las mujeres, que a menudo terminan teniendo una visibilidad menor que sus pares masculinos y deben esforzarse el doble para obtener reconocimiento”, comenta Danielle Nunes, responsable en L’Oréal por el programa Para Mujeres en la Ciencia en Brasil. Este año, la inscripción, que se concreta en el sitio web https://www.paramulheresnaciencia.com.br/, va hasta finales del mes abril.

Una de las ganadoras de 2018 fue la biomédica y farmacóloga Sabrina Lisboa, de 36 años, de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas de Ribeirão Preto, de la Universidad de São Paulo (USP). Lisboa estudia en ratones los mecanismos relacionados con los procesos de estrés postraumático. Uno de los principales objetivos de su investigación consiste en entender las alteraciones en el cerebro humano en respuesta a situaciones que pueden asemejarse a los traumas vividos en el pasado, tales como secuestros, maltratos en la infancia y conflictos armados, y verificar la influencia de fármacos y sustancias químicas en ese proceso. “La intención es mejorar los tratamientos disponibles, que actualmente no son tan eficaces y producen efectos colaterales”, explica. “Se estima que alrededor del 8% de la población mundial sufre con algún tipo de estrés postraumático causado por una serie de factores y sucesos, por eso es importante investigar este tema”.

La investigadora comenta que el premio constituyó un aliciente significativo para la continuidad de la investigación. “Esa distinción termina representando un sello de calidad para el trabajo desarrollado, lo cual seguramente ayuda a abrir puertas”, subraya. La financiación obtenida se destinará enteramente al proseguimiento de su investigación durante este año. Otro aporte relevante fue la serie de invitaciones para dictar conferencias en universidades brasileñas. “La publicidad dan estos premios cumple el importante rol de dotar de mayor visibilidad a las científicas y a sus objetos de estudio. También ayudan a entusiasmar a las alumnas que asisten a las charlas al respecto de la carrera científica, sostiene. Lisboa destaca asimismo otro punto positivo: al interactuar con las otras participantes del premio y con las gestoras de L’Oréal, ella estableció contacto con una red de mujeres científicas en Brasil que intercambian ideas y conversan sobre sus trabajos.

La presencia femenina en la ciencia

La Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia (SBPC) lanzó en el año 2016 el portal de divulgación Ciência e Mulher, que reúne artículos e informes de descubrimientos científicos, estudios y proyectos de cooperación realizados por investigadoras. “Actualmente, el portal constituye uno de los mayores repositorios de noticias sobre la presencia femenina en la ciencia brasileña”, afirma la biomédica Helena Nader, presidenta de honor de la SBPC, quien concibió el portal. “Las mujeres todavía son una minoría en los cargos académicos de alta jerarquía de las instituciones vinculadas a la investigación científica, pese a que somos la mayoría en las carreras universitarias. De los brasileños con doctorado, alrededor del 60% son mujeres. Siempre discutimos el tema en nuestras reuniones y conferencias”, destaca Helena Nader.

Este año, la SBPC realiza por primera vez un evento que aborda la búsqueda de la igualdad en la ciencia y las dificultades que afrontan las científicas. El seminario intitulado “La SBPC y las niñas y las mujeres en la ciencia” está programado para el día 11 de febrero en la sede de la entidad en São Paulo. Uno de los puntos destacados lo constituyen los proyectos que estimulan a las niñas a seguir carreras de ciencia y acciones el pro de la igualdad de género. El año pasado, el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq) emitió por segunda vez un pliego para la presentación de proyectos que incentiven la carrera científica entre alumnas de la enseñanza media pública. Dicha iniciativa, que se dio en el marco del programa Mujer y Ciencia, creado hace 13 años por esa agencia estatal, contempló 78 propuestas, tales como proyectos a favor de la participación de las niñas en las olimpíadas de matemática y de sus estudios en tecnología y computación, que recibieron en total 6 millones de reales. “El objetivo es que se vuelva cada vez más amplia la participación de las mujeres en la ciencia”, subraya la socióloga Maria Lucia Braga, una de las coordinadoras del programa.

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