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Carta de la editora | 95

Un ángulo de observación distinto sobre la ciencia

Las encuestas de opinión pública sobre ciencia, su elaboración y, a menudo, los dilemas que ésta le crea a la sociedad son frecuentes en los países más industrializados desde hace muchos años. En general dichos sondeos se valen de una base metodológica común, desarrollada por la National Science Foundation (NSF) a partir de la década de 1970, y procuran obtener respuestas a un sinnúmero de cuestiones; sin embargo, todas siempre relacionadas con tres ejes básicos de indagación: la actitud del público con relación a la ciencia y la tecnología, el interés y el conocimiento de sus variadísimos temas. En Brasil, hasta hace muy poco teníamos noticias de una sola investigación de esa índole, aunque más concisa que sus similares internacionales, realizada entre enero y febrero de 1987 por el Instituto Gallup, a solicitud del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq), por intermedio del Museo de Astronomía y Ciencias Afines (Mast). En la ocasión fueron escuchadas 2.892 personas, que integraban una muestra estadísticamente representativa. Por medio de dicha muestra se arribó a la conclusión de que el 71% de los brasileños tenía mucho o algún interés en noticias referentes a descubrimientos científicos, mientras que el 52% calificaba al país como atrasado en el área de investigación científica y tecnológica, por ejemplo.

Desde ese entonces el sistema brasileño de ciencia y tecnología ha crecido de manera extraordinaria y, tomando en cuenta solamente un indicador de tal evolución, basta recordar que la participación nacional en la producción científica mundial, corroborada de acuerdo con la publicación de artículos científicos en revistas indexadas en la base de datos del Institute for Scientific Information (ISI), trepó del 0,6% en el período 1988-1992 al 1,44% en 2000. Así y todo, prácticamente nada sabíamos acerca del modo como la población brasileña acompañaba estos cambios, si es que los acompañaba.

Y con seguridad no lo sabemos todavía. No tenemos por ahora informaciones en tal sentido que sean estadísticamente representativas de la población brasileña. Pero, a modo de comienzo, tenemos la certeza de que éstas pronto estarán disponibles, y, mientras tanto, contamos al menos con preciosas indicaciones, pese a que provisorias, sobre la imagen que los brasileños tienen de la ciencia y la tecnología; sobre su grado de comprensión al respecto de temas de conocimiento científico; sobre los procesos de comunicación social de la ciencia y sobre su participación como ciudadanos en las cuestiones relativas a dicho campo. Y contamos con estas indicaciones no solamente de los brasileños, sino también de los argentinos, los uruguayos y los españoles. Todo esto gracias al Proyecto Iberoamericano de Indicadores de Percepción Pública, Cultura Científica y Participación Ciudadana que se inició en 2001, y ahora nos está brindando sus primeros frutos. Éste es el objeto del artículo de la portada deesta edición de Pesquisa FAPESP, que comienza en la página 16.

De las diferentes visiones de la gente sobre la ciencia debemos trasladarnos a los palpables éxitos de la práctica científica. Y uno de éstos fue la reproducción en cautiverio de tres especies de corales amenazadas de extinción que habitan la región nordeste de Brasil, que investigadores de Río de Janeiro, Bahía y Pernambuco concretaron en laboratorio, tal como se informa en el reportaje del editor asistente de ciencia Ricardo Zorzetto, que contó para ello con el apoyo de la reportera Verônica Falcão en la ciudad de Recife, como se lee a partir de la página 36. Pero ahora a este logro le seguirá un reto mayor: hacer que esto funcione en mar abierto. Antes de que concluya este año, de acuerdo con el cronograma del proyecto Coral Vivo, se instalarán en Porto Seguro, sur del estado de Bahía, las primeras colonias de corales creadas en laboratorio, hecho que abre nuevas perspectivas para la recuperación de uno de los más hermosos y frágiles ambientes del planeta a lo largo de la costa brasileña.

Y este mes que se conmemoran los 450 años de la fundación de la ciudad de São Paulo, merece especial relieve en esta edición el reportaje de Carlos Haag, basado en tres libros de reciente publicación, que muestra cómo, pese a las enormes diferencias de trayectorias de formación de la capital paulista y de Río de Janeiro, ambas ciudades procuraron insertar la modernidad a la fuerza, en un intento de renegar del pasado y sofocar aquello que en ellas había de “incivilizado”, es decir, la masa popular.Les deseo una buena lectura. Y, por supuesto, un feliz 2004.

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