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Carta de la editora | 200

Un desafío apasionante

Es un placer presentarles a los lectores esta edición número 200 de Pesquisa FAPESP. En parte porque los números redondos, en referencia aquí a los múltiplos de 10 únicamente, sin otras acepciones más sofisticadas que conciernen a los expertos matemáticos, suenan como buenos marcadores del tiempo, esa categoría tan huidiza e ineludible en la cual todos nos hallamos inmersos. Estos números, con sus ceros que connotan un comienzo, un final y nuevos comienzos, parecen siempre plantearnos una reflexión sobre el recorrido transitado y vuelos imaginarios entrelazados con una mirada crítica para poder crear nuevos derroteros, capaces de plasmar más densamente un propósito definido.

Recuerdo aquí que al presentar, hace exactamente ocho años y cuatro meses, la edición número 100 de la revista, un hito que nos colmaba de alegría, resumí la dinámica de elaboración de la publicación en el título “Una obra colectiva hecha con placer”. Y si tiene sentido esa expresión, diría que Pesquisa FAPESP, con el paso de los años, se ha vuelto aún más colectiva en su elaboración. Porque al trabajo de su equipo ejecutivo de profesionales del periodismo, asistido por un eficiente soporte administrativo y amparado en las directrices y estrategias generales de la FAPESP –llevadas a la práctica por el Consejo Técnico Administrativo de la Fundación (CTA) y orientadas políticamente por su Consejo Superior (CS)–, se han sumado muchas otras competencias que hacen de la revista el producto especial que hoy es.

Entre tantas, creo que es esencial destacar la competencia en la evaluación atinada y rigurosa de la relevancia de las investigaciones que deseamos transformar en objetos de reportajes, ejercida por los coordinadores adjuntos de la Dirección Científica (DC) de la FAPESP, que componen el comité científico de la revista. Pero este círculo que nos respalda en lo referente a la calidad científica de los temas que proponemos es, en realidad, más amplio, e incluye también a los coordinadores de área de la DC, a quienes los periodistas de Pesquisa FAPESP también recurren, quizá, hasta con frecuencia un tanto abusiva. Resulta igualmente fundamental destacar la competencia que ejerce el consejo editorial de Pesquisa FAPESP para escrutar y examinar la revista en el contexto más amplio de los medios y de la cultura científica en el país y, partiendo de ese amplio enfoque, definir horizontes de transformaciones y logros. Se trata de un joven consejo, instaurado a comienzos de 2011, integrado por científicos y periodistas, cuyas propuestas ampliaron rápidamente las ambiciones de la revista.

Pero existen aportes provenientes de varias otras fuentes, que configuran este medio de comunicación tal cual es, que son brindados mes a mes, desde que el boletín Notícias FAPESP, que nació en agosto de 1995, se convirtió, en octubre de 1999, en la revista Pesquisa FAPESP. Hace bastante tiempo, allá por el año 2000, en una conferencia ante un auditorio de periodistas iberoamericanos (entre los cuales estaba, por ejemplo, el bravo español Manuel Calvo Hernando, fallecido a los 88 años, el 16 de agosto pasado, quien se hallaba entonces feliz con su tesis doctoral concluida a los 70 años, y a quien le rindo aquí mi homenaje), dije que la revista de la FAPESP era un producto rigurosamente periodístico que se producía mediante el diálogo fecundo, con un cierto grado de tensión, entre dos discursos, el periodístico y el científico, hecho posible por una institución del sistema de ciencia y tecnología. Era importante en ese momento hacer alusión al encuentro, a la cooperación, en lugar de destacar una eventual oposición periodista-fuente.

Tanto tiempo después, poco modificaría esos dichos, porque entiendo que Pesquisa FAPESP sólo puede existir tal cual es por la inmensa predisposición de investigadores de todas las áreas del conocimiento que se volvieron permeables a las indagaciones, a veces impertinentes, de los periodistas, sus aliados en esta hermosa tarea de propiciar el fluir del conocimiento científico, su circulación en el seno de una sociedad que tanto contribuye a transformar. En los últimos años, los científicos brasileños han ampliado su consciencia de que deben rendir cuentas de su trabajo ante la sociedad. Y los periodistas de ciencia intentan ser mejores periodistas para saber cuáles son las preguntas esenciales que necesitan formular a los científicos si quieren efectivamente contribuir a la expansión de la cultura científica en el país. En resumen, es importante decir que Pesquisa FAPESP se realiza también con la competencia científica y comunicativa de los científicos que constituyen sus fuentes y, por último, mediante la lectura atenta, marcada por tantos comentarios atinados, influyentes y generosos de sus lectores.

De tal manera, a todos quienes han ejercido su competencia para la construcción de esta revista –un desafío apasionante, a mi entender– les dedico un brindis, y la invitación a que descubran lo especial de esta edición número 200.

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