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Especial

Un nuevo desempeño para los centros de investigación

La modernización expande las asociaciones con empresas e industrias

La Ingeniería es de los sectores más tradicionales de investigación en el Estado de São Paulo. Desde 1894, fecha de la inauguración de la Escuela Politécnica de São Paulo, los institutos, escuelas y centros de investigación de São Paulo han tenido una participación decisiva en el desarrollo de las nuevas tecnologías de avanzada, que han impulsado el crecimiento del país. A partir de 1995, estos institutos pasaron a contar con el apoyo del Programa de Infraestructura de la FAPESP, que benefició a 544 proyectos de modernización y mejora de las instalaciones de áreas de investigaciones, con un monto total de 54,2 millones de reales.

Las reformas garantizaron un salto de calidad en las investigaciones básicas y aplicadas. El nuevo patrón de desempeño ha atraído alianzas importantes con empresas, industrias y redes de investigaciones y ha producido resultados reconocidos nacional e internacionalmente. “Los investigadores se deben concentrar en la finalidad de su misión, sin preocuparse con las condiciones de trabajo”, afirma Nilson Dias Vieira Júnior, jefe de la Coordinadora de Caracterización de Materiales del Centro de Láseres y Aplicaciones, del Instituto de Investigaciones Energéticas y Nucleares (Ipen, sigla en portugués).

Vieira comanda el único grupo de investigaciones en América Latina que consigue hacer crecer monocristales de grandes dimensiones para uso en láser, de amplia aplicación industrial, médica y odontológica. El desarrollo de productos del interés de la comunidad y la obtención de nuevas patentes en áreas importantes fueron impulsados por las reformas realizadas en varios laboratorios de las universidades, entre ellos, el Laboratorio de Bioquímica de los Alimentos de la Escuela de Ingeniería de Alimentos de la Unicamp.

Fue de allí que salió el New Sugar, edulcorante natural sin calorías, obtenido a partir de procesos de fermentación. La modernización del laboratorio también creó condiciones para el desarrollo de investigaciones sobre compuestos nutrientes para alimentos funcionales, con propiedades antitumorales y de control del colesterol y la hipertensión, entre otras, coordinadas por Yong Park.

“Nuestro principal obstáculo era el espacio y el tipo de instalación”, dice Enrique Ortega Rodriguez, jefe del Grupo de Sistemas Agroalimentarios de la Escuela de Ingeniería de Alimentos de la Unicamp. Allí, los recursos del Programa de Infraestructura están financiando la reforma del nuevo edificio que albergará un complejo de laboratorios. Será posible desarrollar proyectos como los de diagnóstico ambiental de la agricultura en el Estado de São Paulo, de forma tal que atienda a las directrices de la Agenda 21 para preservación de la biodiversidad.

En sociedad con la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa, sigla en portugués), será posible, con el apoyo de satélites, analizar los principales cultivos usando informaciones georreferenciadas, desarrollar nuevas técnicas menos agresivas de cultivo y proponer nuevos medios de administración de embalses hidrográficos. La reforma también creará condiciones para, en asociación con el Servicio Brasileño de Apoyo al Micro y Pequeño Empresario (Sebrae), apoyar a los productores de alimentos orgánicos, por medio de proyectos de orientación al cultivo, adecuando su actividad a las exigencias de las certificaciones y de financiación.

Los recursos del Programa de Infraestructura también beneficiaron, dentro del mismo Grupo de Agroalimentos, al Laboratorio de Automatización de Procesos de Alimentos, coordinado por Vivaldo Silveira Júnior. El laboratorio tiene actualmente un área cinco veces mayor, lo que permite el desarrollo de prototipos de equipos sofisticados para la automatización del procesamiento de los alimentos. Según la evaluación de Celso Costa Lopes, del mismo laboratorio, el Programa de Infraestructura de la FAPESP permitió que los espacios fuesen mejor aprovechados.

También en la Escuela de Ingeniería de Alimentos de la Unicamp, dos aportes del Infra posibilitaron la creación de espacios para las instalaciones del Departamento de Tecnología de Alimentos. Reformas en el espacio libre del edificio original hicieron disponible para investigaciones un área total de 1.000 m2. Fueron montadas instalaciones físicas completas para cuatro laboratorios: el de Análisis Sensorial, el de Embalajes, el de Leche y sus Derivados y el de Procesos – y un sistema de compresores, cámaras frías y refrigeración para el Laboratorio de Carnes y Derivados.

Se estimularon importantes investigaciones mediante el funcionamiento de esas instalaciones a partir del final de 1999, según José de Assis Fonseca Faria, jefe de ese departamento. Entre ellas, las de embalajes asépticos para jugos, leche, isotónicos y agua de coco, de bandejas para embalar carnes en lonjas, de congelados y la creación de la cadena industrial para la producción de carne seca.

En el Departamento de Ingeniería de Materiales (Dema) de la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar), la instalación de una red propia de suministro y transmisión de energía eléctrica con sistemas de nobreaks fue fundamental para los difratómetros de rayos X y los microscopios electrónicos. Según Pedro Iris Paulin Filho, jefe de ese Departamento, antes de que llegaran los recursos del Infra, las oscilaciones de la energía frecuentes quemaban placas y filamentos por valor miles de dólares, impidiendo la secuencia de varios proyectos de investigaciones.

Motivación
La mejora de las condiciones de trabajo aumentaron la motivación y contribuyeron para alcanzar una mayor estabilidad en la plantilla de investigadores de las instituciones y escuelas beneficiadas. “En la Facultad de Ingeniería de Ilha Solteira de la Unesp, era frecuente la salida de docentes hacia otra institución que les brindase una mejor infraestructura de investigación”, recuerda Laurence Duarte Colvara, del Departamento de Ingeniería Eléctrica. Con los recursos del Infra, a partir de 1995, fue posible mejorar la estructura física de algunos laboratorios con una red eléctrica adecuada de alta tensión.

El aumento de la capacidad y calidad del trabajo también se vio reflejado en el Departamento de Arquitectura y Urbanismo de la Escuela de Ingeniería de São Carlos de la USP. Los recursos del Programa de Infraestructura financiaron obras civiles, la adquisición del mobiliario, la implantación de una red lógica y la adquisición de equipamientos que modernizaron el Laboratorio de Medios e Imagen. Con eso, según Azael Rangel de Camargo, fue posible multiplicar por cinco el número de trabajos de edición por semana y triplicar el número de imágenes escaneadas.

En la misma escuela de Ingeniería de São Carlos, los recursos del Programa de Infraestructura permitieron que investigaciones que eran antes predominantemente dirigidas a la Ingeniería Civil pasasen a abarcar también otras áreas, como las de Ingeniería Mecánica, Ingeniería de Materiales e Ingeniería Industrial, explica João Bento de Hanai, coordinador del proyecto Infra para los laboratorios del Departamento de Ingeniería de Estructuras.

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