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Financiamiento

Un shock de innovación

El BNDES lanza líneas de crédito y el gobierno crea un fondo de incentivo al desarrollo tecnológico de empresas

Dos iniciativas del gobierno federal pueden servir para apalancar el desarrollo tecnológico y la innovación dentro de las empresas brasileñas. La primera: el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) lanzó dos líneas de crédito para empresas, con tasas de interés fuertemente subsidiadas, cuyo objetivo es financiar los esfuerzos de investigación para el desarrollo de productos innovadores y hacer factible la construcción de plantas industriales de ese tipo de producto. La segunda iniciativa cobraría forma aún este mes e implica la creación de un fondo de 500 millones de dólares, con recursos del gobierno, de fondos de pensión y de inversores extranjeros, para financiar las compañías nacientes, sobre todo en el área de tecnología. El paso inicial fue dado en febrero, con la promulgación de un decreto que redujo a cero la tributación sobre las ganancias de los inversores extranjeros en inversiones en fondos especializados en costear empresas nacientes, llamados venture capital.

Las líneas de incentivo la innovación del BNDES son el buque insignia de las nuevas políticas operativas de la institución, que también contemplan financiamientos – aunque en condiciones no tan favorables – para a infraestructura, la competitividad de la industria brasileña de bienes de capital y el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas. “La innovación tecnológica es el camino para llegar al mercado mundial, y las empresas que decidan invertir sus esfuerzos en ese camino tendrán fuerte apoyo del BNDES”, dijo el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Luiz Fernando Furlan, en visita a la FAPESP el día 14 de febrero, fecha del lanzamiento de las medidas de incentivo.

Una de las líneas de financiamiento, la Innovación PDI, será destinada a proyectos de empresas que representen grandes saltos de competitividad por medio de esfuerzos de inversión y desarrollo de productos. Tendrá tasa de interés fija de 6% al año y cero de spread, la tasa de riesgo cobrada por los bancos. Hasta entonces, los proyectos de ese tipo en el BNDES tenían incidencia de la tasa de interés a largo plazo (TJLP), fijada actualmente en 9%, más una remuneración de 2.5%. En la línea de financiamiento para la construcción de plantas industriales, bautizada como Innovación Producción, los préstamos serán corregidos por la TJLP, pero no cobrarán spread. Cada una de las líneas contará inicialmente con recursos de 500 millones de reales.

Será creado un comité, compuesto por directores de diversas áreas del BNDES, cuya tarea será evaluar si los proyectos realmente representan esfuerzos de innovación. “Pero no creo que surjan grandes dudas, pues el concepto es bien definido”, dijo Aluysio Asti, superintendente del área de planificación del  BNDES. De acuerdo con los criterios del banco, sólo serán aprobados proyectos que eleven las empresas a un nuevo nivel de competitividad, críen estructuras que alimenten la innovación de forma permanente y permitan realizar esfuerzos de investigación tan osados que no podrían ser concretizados sin auxilio.  El BNDES ya venía incentivando la innovación en líneas de financiamiento para softwares y fármacos. Decidió alzar la innovación a un nuevo nivel de sus prioridades por dos motivos. “De un lado, las empresas necesitan crear un esfuerzo permanente de innovación para que sean competitivas. Del otro, la innovación es esencial para proteger el patrimonio del BNDES: si las empresas no se modernizan, no conseguirán mantener el valor que sirve de garantía a los préstamos”, afirmó Asti.

Las líneas del BNDES tienen potencial para complementar iniciativas de la Fapesp, como el Pipe (Programa de Innovación Tecnológica en Pequeñas Empresas), que estimula a empresas a invertir en investigación y desarrollo. Es común que las empresas nacientes enfrenten dificultades a la hora de transformar la innovación en producción. En la visita que hizo a la FAPESP, el ministro Furlan se mostró receptivo a las alianzas. El superintendente Asti explicó como eso podría suceder. “Cuando se constituyen empresas de base tecnológica, pero que aún no tienen un mercado definido, es común que ellas necesiten un volumen no muy considerable de recursos, pero de alto riesgo.  El mercado de venture capital no da guarida a esas empresas y muchas cierran por hiato de apoyo en ese momento”, dijo Asti. “Podemos crear especializaciones dentro de las líneas de crédito que contemplen esas demandas específicas.”

Según datos de la Agencia Brasileña de Desarrollo Industrial, el mercado de venture capital movió 125 mil millones de dólares en el 2005. Con respecto a China juntó 5 mil millones de dólares y la India, 4 mil millones de dólares, Brasil recibió unos modestos 100 millones de dólares. El fondo de 500 millones de dólares que el gobierno está creando tiene la meta declarada de elevar la participación de Brasil en este mercado. Ya fue bautizado como “el fondo de los fondos”, pues sus recursos serán aplicados en fondos de venture capital y de equity (para empresas de mayor porte). Del total de recursos, el gobierno federal cargará con una parcela de 100 millones de dólares, provenientes del Ministerio de la Ciencia y la Tecnología. Los Fondos de pensión aplicarán 150 millones de dólares y los inversionistas extranjeros los otros 250 millones de dólares.

La disponibilidad de recursos para inversión emprendedora va a aumentar, pero, como observó Carlos Henrique de Brito Cruz, director científico de la FAPESP, restará un obstáculo a vencer. No es sólo dinero lo que falta a las empresas nacientes de base tecnológica. Brasil sufre una deficiencia de gestores capaces de administrar tales empresas y pavimentar su camino. “En el venture capital, eso es un elemento llave. Es indispensable la figura del gestor emprendedor que sepa convertir la idea y la capacidad científica en éxito de los negocios”, afirmó Brito Cruz. “La apertura del fondo a extranjeros tal vez nos ayude a traer de afora no solamente dinero, sino también personas. En vez de que intentemos reinventar la rueda, sería interesante traer para Brasil a quien tiene experiencia y pueda ayudar a esas empresas a tener éxito”, dijo.

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