Las universidades de Inglaterra están adecuándose a una nueva regulación con miras a prevenir y hacer frente a los casos de acoso y violencia contra los estudiantes, que entrará en vigencia en el segundo semestre de este año. De conformidad con las normas definidas por el Office for Students (OfS), organismo independiente que regula la educación superior en el país, las instituciones deberán hacer públicas sus políticas y protocolos de recepción de denuncias de los alumnos, proporcionar apoyo a las víctimas y mantenerlas informadas sobre el curso de las averiguaciones, además de apuntalar los programas de capacitación contra el acoso. También se las ha instado a prohibir las relaciones amorosas entre alumnos y docentes o empleados, pero no todas han implementado estas restricciones.
Según informa la revista Times Higher Education (THE), cinco instituciones, entre ellas la Universidad de Manchester, trabajan en un programa piloto que ha diseñado una estructura de prevención, intervención y apoyo en situaciones de violencia sexual. En tanto, la London School of Economics and Political Science implementó una plataforma en línea de formación sobre el acoso para sus empleados y reformuló su programa educativo en referencia al consentimiento, obligatorio para los nuevos alumnos. Algunas universidades se han quejado de las dificultades para adecuarse a las nuevas normas. Bridget Steele, investigadora de la Universidad de Oxford, calificó como “innovadora” a la regulación, pero señaló que las restricciones presupuestarias pueden comprometer la calidad de los servicios. “¿Cómo podemos esperar que las universidades inviertan el tiempo necesario para hacer un trabajo aún mejor en la respuesta a la conducta sexual inapropiada si no hay recursos adicionales?”, inquirió, según se publica en THE.
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