De acuerdo con el Instituto de Investigación Económica Aplicada (Ipea), el porcentaje de líderes negros y pardos trepó del 8,1 % al 22,6 % del total entre 2000 y 2023
Emerson Rocha / A flecha que aponta o caminho (2024)
La proporción de investigadores negros y pardos que dirigen grupos de investigación en Brasil prácticamente se ha triplicado entre 2000 y 2023: pasó del 8,1 % al 22,6 % del total, ascendiendo a casi 15.000 de los 66.000 líderes de dichos grupos del país. Este análisis fue realizado por investigadores de los institutos de Investigación Económica Aplicada (Ipea) y Federal del Norte de Minas Gerais (IFNMG), con base en un censo reciente llevado a cabo por el Directorio de Grupos de Investigación (DPG) del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq). “Ha habido un crecimiento significativo, pero las personas negras y pardas siguen estando subrepresentadas en la coordinación de grupos de investigación científica en todas las regiones del país y en la totalidad de las áreas del conocimiento”, sostiene Tulio Chiarini, economista del Ipea, uno de los autores del estudio. Según el Censo Demográfico 2022 del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), la población negra ‒que reúne a negros y pardos‒ representa el 55,5 % del total del país.
Incluso en las regiones donde las personas negras son mayoría, como en el norte (el 76 % de la población), el nordeste (el 72,6 %) y el centro-oeste (el 61,6 %), la cantidad de líderes que se autodeclaran negros y pardos es inferior a su proporción en la sociedad (el 44,4 %, el 37,7 % y el 24,2 %, respectivamente). En el sudeste y el sur, regiones con menor porcentaje de población negra (el 49,3 % y el 26,7 % de los habitantes, respectivamente), tan solo el 15,1 % y el 7,8 % de los coordinadores de grupos de investigación se identifican como negros y pardos. El número de grupos con al menos un investigador negro ‒líder o no‒ también aumentó: del 48,6 % en 2000 al 89,6 % en 2023 (un mismo investigador puede figurar en más de un grupo). “Pero las barreras estructurales que impiden el ascenso a los puestos de liderazgo se mantienen”, dice Chiarini.
La física Zélia Maria da Costa Ludwig, de la Universidad Federal de Juiz de Fora (UFJF), comenta acerca del gran desafío que supuso, en 2008, la creación del Grupo de Síntesis y Caracterización de Materiales Nanoestructurados, que ella dirige. En el mismo, trabaja con puntos cuánticos ‒nanocristales semiconductores con propiedades ópticas, con aplicaciones en sensores y células fotovoltaicas‒ y forma parte del 4,4 % de mujeres negras que coordinan grupos en el área de la física. “Como mujer negra, me llevó años obtener la financiación para poder montar una infraestructura básica de investigación experimental”, dice, y explica que debió establecer conexiones y colaboraciones con otros grupos para poder llegar a desarrollar sus investigaciones. “Mi trayectoria se vio favorecida por una red de apoyo y acceso a oportunidades. Pude estudiar, viajar, aprender inglés, pero ésta no es la realidad de la mayoría de las muchachas negras”, añade, a la vez que critica la escasa cantidad de becas de productividad del CNPq, según datos de julio de 2023 recopilados por el grupo Parent in Science. “Del total de becarios, tan solo el 0,8 % corresponde a mujeres negras y un a 4,8 % pardas. El acceso a la cima de la carrera exige un gran esfuerzo”.
Alexandre Affonso / Revista Pesquisa FAPESP
La investigación del Ipea no analizó las razones que han conducido al aumento de la participación de las personas negras y pardas en los grupos de investigación, pero los autores evalúan varias hipótesis. “Suponemos que algunas políticas públicas que se implementaron en los últimos años han sido fundamentales”, dice Chiarini. Una acción que parece haber contribuido fue el Programa de Apoyo a Planes de Reestructuración y Expansión de las Universidades Federales (Reuni), puesto en marcha en 2007, que prácticamente duplicó la cantidad de vacantes para estudiantes en las instituciones federales y llevó a la contratación de 20.000 nuevos profesores. “Con la apertura de cargos docentes surgieron nuevas oportunidades para la inclusión de negros y pardos, principalmente en las regiones donde son más representativos en la población”, explica el economista. Entre 2000 y 2023, el número de líderes negros y pardos en el nordeste creció de un 22,3 % a un 37,7 %. En el centro-oeste, el incremento fue del 10,2 % al 24,2 %, y en el norte, del 33 % al 44,4 %.
Según Chiarini, la Ley de Cupos, que a partir de 2012 estableció una reserva de plazas para negros, pardos e indígenas en las instituciones federales de educación superior, también pudo haber contribuido, aunque sus efectos solo se notarán realmente en los próximos años, cuando los beneficiarios de las acciones afirmativas en las carreras de grado comiencen a plasmar su ascenso en la carrera científica. Para la física Débora Menezes, directora de Análisis de Resultados y Soluciones Digitales del CNPq, quien no participó en la investigación, los efectos de estas políticas públicas están empezando a ponerse de manifiesto.
Entre 2005 y 2025, la cifra de pardos con becas de iniciación a la investigación científica del CNPq pasó del 14,1 % al 27,5 %, mientras que los becarios de maestría pasaron del 13,9 % al 26,6 %, y los de doctorado del 13,2 % al 26 %. Entre las personas que se autodeclaran negras, en el mismo período, la participación entre los becarios de iniciación a la investigación científica del CNPq aumentó del 2,9 % al 8,8 %; entre los de maestría, del 2,9 % al 10,7 %, y entre los de doctorado, del 2,8 % al 9,5 %.
Archivo pessoalZélia Ludwig se encuentra entre el 4,4 % de las mujeres negras que lideran grupos en el área de la físicaArchivo pessoal
Las políticas afirmativas también pueden haber alentado a las personas negras y pardas a identificarse públicamente como tales. “Hoy en día es más común que las personas se identifiquen como negras, pero históricamente la población brasileña ha tenido dificultades para reconocerlo”, dice la socióloga Carla Pereira Silva, del IFNMG, una de las autoras del estudio. A su juicio, uno de los efectos de las políticas de cupos es que inducen a los individuos a reflexionar sobre su identidad racial. “Esta experiencia ha sido descrita cabalmente por la psiquiatra brasileña Neusa Santos Souza [1948-2008], con el concepto de ‘volverse negro’, que indaga en este proceso de consciencia racial”. Menezes, del CNPq, confirma que el perfil de los datos de autodeclaración racial en el Directorio de Grupos de Investigación ha sufrido un cambio. “La cantidad de personas que antes marcaban ‘no declarado’ ha disminuido, mientras que la de personas que se identifican como pardas se ha incrementado”.
En el año 2000, los varones negros representaban el 4,9 % del total de líderes de los grupos de investigación y las mujeres negras el 3,2 %. En 2023, estos porcentajes aumentaron hasta un 12,2 % y un 10,4 % respectivamente. En el campo de las ciencias de la vida, las áreas de enfermería, farmacia y salud pública siguen siendo los espacios con mayor presencia de mujeres negras (con el 19,8 %, el 12,3 % y el 18,4 % respectivamente). En medicina, los varones negros pasaron del 2,4 % al 7 % en ese período y las mujeres negras, del 1,4 % al 9,2 %. A su vez, en el campo de las ciencias duras, la presencia de varones negros y pardos ha crecido de manera más acentuada en áreas tales como ciencia de la computación (del 4,9 % al 17,3 %) e ingeniería nuclear (del 4,8 % al 15,4 %). Las mujeres negras aumentaron su presencia, pero todavía no superan el 12 % en ningún área y, en ingeniería aeroespacial y naval, aún no hay ninguna que haya ascendido a puestos de liderazgo. En humanidades, están al frente en áreas como economía doméstica (el 33,3 %) y servicio social (el 25,7 %).
“La cantidad de mujeres que participan en grupos de investigación ha crecido en todas las regiones, pero este crecimiento se ve reflejado en forma discreta en los puestos de liderazgo”, subraya Pereira Silva. La socióloga, además de coautora del estudio, se encuentra entre el 15,7 % de mujeres negras que en 2023 coordinaban grupos de investigación en el país en el área de la sociología (las blancas eran el 25,7 %). Ella dirige el grupo Punto de Vista: Estudios de Sociologia del Conocimiento, del IFNMG, creado en 2019. “Lo dirijo porque soy la creadora del grupo. Pero a lo largo de mi carrera siempre he tenido que lidiar con el racismo sistémico”. Recientemente, afirma, ha notado que hay una mayor valoración de su perspectiva como investigadora negra. “Con la implementación de políticas de diversidad en algunas instituciones, han surgido más oportunidades”.
Alexandre Affonso / Revista Pesquisa FAPESP
El físico Antonio Carlos Fontes dos Santos, uno de los coordinadores del Laboratorio de Colisiones Atómicas y Moleculares del Instituto de Física de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), dice que los obstáculos para los negros y pardos suelen presentarse desde el inicio de la carrera académica. “En un principio es necesario mantenerse con becas. Para un joven investigador negro, que generalmente no proviene de la clase media, la realidad suele imponerse y, a menudo, termina renunciado para poder sostenerse de otra manera”, dice.
Otro aspecto clave, declara, es el prejuicio. “Tenemos que estar demostrando constantemente que somos capaces y merecemos estar ahí”. En diciembre de 2017, Fontes dos Santos publicó un artículo en la revista The Physics Teacher intitulado “No te pareces a un físico”, en el que hace un llamado de atención sobre los estereotipos, la discriminación y los prejuicios que enfrentan las personas negras en el ámbito académico. Cita allí algunas frases que ha oído a lo largo de su carrera: “No te pareces a un físico”; “Ah, ¿eres docente universitario? Pero reemplazante, ¿verdad?”; “Bien, usted es profesor, ¿pero investiga?”.
Antonio Scarpinetti / SEC UnicampDébora Jeffrey es la primera mujer negra en dirigir una unidad de investigación, enseñanza y extensión en la UnicampAntonio Scarpinetti / SEC Unicamp
“El aumento del número de investigadores negros y negras representa un avance, pero todavía no llega a ser el lugar que deberíamos ocupar en la academia”, analiza la pedagoga Débora Cristina Jeffrey, de la Universidad de Campinas (Unicamp), directora de la Facultad de Educación de la institución desde mayo de 2024. Fue la primera mujer negra que llegó a ocupar un cargo directivo en una unidad de investigación, enseñanza y extensión en la historia de la universidad.
Ella forma parte del 16,3 % de mujeres negras que dirigían un grupo de investigación en el área de la educación (frente a un 40,9 % de mujeres blancas) en 2023. Desde 2014, coordina el Grupo de Estudios e Investigaciones en Política y Evaluación Educativa (Gepale). Como docente de la Unicamp, dice haber enfrentado una resistencia institucional para poder acceder a una sala para su grupo.
“Comenzamos en un espacio minúsculo. Nos prometieron otro, pero se lo dieron a otros grupos, aduciendo que habían extraviado nuestra solicitud”, cuenta. Actualmente el grupo trabaja en un nuevo espacio provisorio y pronto se estará mudando a una sala definitiva. “Aun así, nos hemos convertido en un punto de acogida para los estudiantes negros. Aquellos que no poseen una computadora, por ejemplo, pueden utilizar nuestras instalaciones”, dice.
Este año, con financiación del CNPq, el grupo inició un estudio sobre las políticas afirmativas en las esferas federal y estadual. “Con el avance de los cupos y la mayor presencia de estudiantes y docentes negros, queremos entender cómo se concretan estas políticas en las instituciones. ¿Existe una gestión efectiva en las prorrectorías de Investigación? ¿Hay un diálogo con las agencias de financiación?”, indaga. Para ella, el progreso apuntado en el estudio del Ipea impone el desafío de crear políticas de acceso a la financiación dirigidas a los investigadores negros y pardos.
Este artículo salió publicado con el título “Más liderazgos negros” en la edición impresa n° 353 de julio de 2025.
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