El 19 de febrero de 1619, el joven portugués Antônio Raposo Tavares (1598-1659) se personó en el Colégio de Jesus, en Salvador de Bahía, Brasil, para presentar una denuncia ante la Inquisición. El muchacho quería delatar a Manoel Soares, un cristiano nuevo, como se denominaba a los judíos convertidos al catolicismo) que había huido de Portugal a Brasil luego de ayudar a una mujer de su misma condición ‒nueva cristiana‒ a escapar del Tribunal del Santo Oficio. Años más tarde, Raposo Tavares se mudó al sudeste de los territorios portugueses en América del Sur y cobraría renombre por dedicarse a capturar indígenas para que trabajaran como esclavizados en los ingenios azucareros, convirtiéndose así en uno de los expedicionarios bandeirantes más activos de la colonia brasileña.
Este apéndice a la biografía de Raposo Tavares solo fue posible gracias al hallazgo de documentos inéditos sobre la segunda incursión del Tribunal del Santo Oficio en Brasil por parte de los historiadores Angelo Adriano Faria de Assis y Ronaldo Vainfas, docentes de las universidades Federal de Viçosa (UFV) y del Estado do Río de Janeiro (Uerj), respectivamente. El trabajo tomó forma en el libro intitulado Segunda visitação da Inquisição à Bahia (1618-1620) [Segunda visita de la Inquisición a Bahía], organizado por el dúo y publicado recientemente por la editorial Cosac.
En 2021, ambos investigadores visitaron el Archivo Nacional de Torre do Tombo, en Portugal. En ese momento estaban preparando una reedición del libro Denunciações da segunda visitação do Santo Ofício à Bahia – Século XVII [Denuncias presentadas en la segunda visita del Tribunal del Santo Oficio a Bahía. Siglo XVII], obra del historiador Rodolpho Garcia (1873-1949). Ese volumen, publicado en 1927, contenía un listado con las 52 denuncias recopiladas por los inquisidores durante la segunda visita del tribunal a Brasil. En el marco de sus investigaciones, Faria de Assis y Vainfas encontraron un archivo que reunía un total de 239 denuncias, casi el quíntuple de las que se conocían hasta entonces.
“Encontramos el dosier completo, con nombres de denunciados y denunciantes hasta entonces desconocidos”, relata Vainfas. Los investigadores dedujeron que las 52 denuncias publicadas en 1927 y elevadas a 84 en el libro Denunciações da Bahia: Denúncias feitas ao Santo Ofício em Salvador em 1618 [Acusaciones de Bahía. Denuncias al Santo Oficio en Salvador en 1618], organizado por el historiador independiente Antônio Fontoura y publicado por el propio autor en 2020, fueron extraídas de tan solo dos cuadernos correspondientes a dicha visita. “Los inquisidores solían enviar los documentos a Lisboa poco a poco, en varios barcos, por temor a los naufragios y a los ataques de piratas. Por eso existen varios dosieres incompletos”, prosigue.
Además del dosier completo, el libro incluye textos de Faria de Assis y Vainfas que sitúan en contexto el período y los mecanismos de la Inquisición, así como el impacto de las actividades del Santo Oficio en la sociedad colonial bahiana. “Hasta entonces, la segunda visita se consideraba un acontecimiento de menor importancia, a causa de la escasez de casos conocidos”, dice Faria de Assis. “Los testimonios revelan, por ejemplo, intimidades conyugales, relaciones homoafectivas y la práctica de creencias sincréticas que mezclaban catolicismo con mitologías indígenas y dioses africanos”.
La muerte en la hoguera
La Inquisición fue una institución creada en el siglo XIII por el papa Gregorio IX para juzgar y condenar a quienes se desviasen de las prácticas y los dogmas del catolicismo. En Portugal, el tribunal fue instaurado en 1536 y su objetivo principal fueron los cristianos nuevos de quienes se sospechaba que mantenían prácticas judías. Mediante interrogatorios que incluían torturas físicas, los inquisidores recababan denuncias, confesiones y testimonios. Estos relatos podían dar lugar a juicios y condenas, incluida la pena capital, que generalmente consistía en la muerte en la hoguera.
En el Imperio portugués se crearon tribunales fijos del Santo Oficio en Lisboa, Coímbra y Évora (Portugal) y en Goa (India), que en ese entonces era una colonia lusitana. En Brasil, la Inquisición actuó mediante visitas esporádicas y una red de representantes durante sus 285 años de existencia. En total, fueron enjuiciadas unas 45.000 personas que vivían en los dominios portugueses.
En Brasil, muchas personas se presentaban como aspirantes para ser agentes de la Inquisición y eran denominadas “familiares”
Según el historiador Alécio Nunes Fernandes, de la Universidad de Brasilia (UnB), se sabe de cuatro visitas de la Inquisición a Brasil. La primera de ellas tuvo lugar entre 1591 y 1595 y abarcó las regiones de Bahía, Pernambuco, Itamaracá y Paraíba. Luego de la segunda visita, entre 1618 y 1620, los inquisidores regresaron y desembarcaron en las capitanías del sur, principalmente en São Paulo y Río de Janeiro, donde se instalaron entre 1627 y 1628. Sin embargo, es poco lo que se sabe sobre esta visita, porque los documentos se habrían perdido en un naufragio en aquella época. Por último, entre 1763 y 1769, se instalaron en el antiguo estado de Grão-Pará.
La Inquisición sacó partido de la capilaridad del catolicismo en Brasil, recuerda el historiador Aldair Rodrigues, de la Universidad de Campinas (Unicamp). “La Iglesia tenía un grado de penetración en el territorio mucho mayor que el de la Corona. Cuando el régimen pretendía divulgar el edicto de un nuevo impuesto, por ejemplo, se valía de las parroquias y diócesis para difundir esas órdenes”, comenta. “La Inquisición se aprovechó de esa estructura eclesiástica existente para expandir su alcance”.
Según Rodrigues, la Inquisición también contó con una gran receptividad por parte de los pobladores de la Colonia brasileña. “Muchas personas se postulaban para ser agentes de la Inquisición. Se los denominaba ‘familiares’”, relata. “Estos aspirantes se sometían a un proceso de habilitación, bastante oneroso, por cierto, para probar su ‘pureza de sangre’, es decir, que eran cristianos viejos [católicos de nacimiento] y que no tenían parientes condenados por la Inquisición. De ser aprobados, pasaban a trabajar a las órdenes del Santo Oficio”.
Al alinearse con la Inquisición, los “familiares” buscaban ganar prestigio. “Pasaban a tener diversos beneficios, como privilegios judiciales o incluso recibían uniformes e insignias”, dice Rodrigues. “Esta idea de pureza de sangre y la intolerancia son parte de la formación de la elite brasileña, cuyo poder se asoció cada vez más a los cristianos viejos blancos”.
En un trabajo conjunto con el historiador Moacir Maia, de la UFV, Rodrigues compiló el libro intitulado Sacerdotisas voduns e rainhas do Rosário: Mulheres africanas e Inquisição em Minas Gerais (Século XVIII) [Sacerdotisas vudús y reinas del Rosario. Mujeres africanas e Inquisición en Minas Gerais (siglo XVIII)], publicado en 2023 por Chão Editora. La obra recopila documentos encontrados por ambos investigadores en el Archivo Nacional de Torre do Tombo y en archivos históricos de ciudades de Minas Gerais.
“Estas mujeres procedían principalmente de Benín, situado en una región de África que los portugueses denominaban Costa da Mina, y practicaban la religión vudú. En Brasil, se destacaron como comerciantes”, relata Rodrigues. “Ellas buscaban ascender socialmente y a menudo eran coronadas como reinas del Rosario, en referencia a la Virgen María. Aunque ostentaban esta faceta católica, conservaban sus ritos africanos, lo que las convirtió en blanco de la Inquisición”.
Dos documentos incluidos en el libro, que datan de 1760 y 1772, se refieren a la liberta Ângela Maria Gomes, quien era panadera en la zona donde actualmente se encuentra la ciudad de Itabirito, y fue denunciada como “la mayor hechicera del poblado”, por alternar entre el vudú y el catolicismo. Sin embargo, el tribunal no llegó a enjuiciarla. Sea como sea, estas personas fueron igualmente perseguidas y encarceladas, y sus lugares y objetos de culto destruidos. “Esto nos alerta sobre la importancia de evitar analizar el impacto de la violencia religiosa inquisitorial tan solo considerando la cantidad de procesados y sentenciados”, escribieron los autores.
Otro libro que aborda la situación de las mujeres es As feiticeiras do Império português – Gênero, relações de poder e Inquisição (1541-1595) [Las hechiceras del Imperio portugués. Género, relaciones de poder e Inquisición (1541-1595)], del historiador Marcus Vinícius Reis. La obra, publicada recientemente por Paco Editorial, es el resultado de su tesis doctoral defendida en la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), en 2018. En la misma, el investigador analiza los juicios a los que fueron sometidas las mujeres acusadas de practicar la hechicería en el siglo XVI. “En general, ellas no querían romper con la iglesia católica o con la figura de Dios, pero ser hechicera era una opción para su supervivencia social y material”, dice Reis, actualmente docente de la Universidad Federal del Sur y Sudeste de Pará (Unifesspa).

Universal History Archive / UIG / FotoarenaGran procesión de auto de fe de los condenados por la Inquisición de Lisboa, grabado del siglo XVIIIUniversal History Archive / UIG / Fotoarena
Según el historiador, estas mujeres llegaban a ser denunciadas por las mismas personas que acudían para encargarles hechizos. “Temerosos de ser denunciados por otras personas, algunos clientes se adelantaban y denunciaban a la hechicera. Al delatar sus propios ‘pecados’, los clientes esperaban recibir penas leves o incluso el perdón”, dice. “Sin embargo, muchas de ellas también fueron delatadas por vivir su sexualidad libremente: no se casaban y tenían varios compañeros sexuales”.
Para Faria de Assis, de la UFV, la Inquisición provocó un deterioro de los lazos comunitarios en la Colonia. Un indicio de ello puede vislumbrarse en la primera denuncia registrada durante la segunda visita del Santo Oficio a Bahía, el 11 de septiembre de 1618. En esa ocasión, el médico judío Melchior de Bragança, convertido al catolicismo, denuncia a otros cristianos nuevos. “Los cristianos viejos convivían armoniosamente con los judíos convertidos hasta la llegada de la Inquisición, que incitó este tipo de denuncias”, añade Vainfas.
Dentro del total de las denuncias registradas durante la segunda visita, los delitos más citados son la práctica del judaísmo (87 casos), la sodomía (30), la herejía (21), los tratos con el diablo (18) y la blasfemia (7). Aunque el expediente completo de la segunda visita haya quintuplicado las denuncias conocidas, la cifra sigue siendo menor que la registrada durante la primera visita, que aconteció unos 20 años antes. En ese entonces, se registraron unas 900 delaciones.
“Si bien los cristianos nuevos eran señalados como el objetivo principal de la Inquisición, eso no fue lo que ocurrió aquí en Brasil durante la primera visita”, comenta Fernandes, de la UnB. Del total de denuncias, en la primera visita se abrieron 240 procesos, de los cuales tan solo 17 eran sobre prácticas judías. “Aunque el judaísmo encabezó las denuncias, esto no se vio reflejado en la cantidad de juicios. Si la intención era perseguir a los cristianos nuevos, en la práctica hubo muchos más cristianos viejos procesados”, afirma.
En el libro A defesa dos réus – Processos judiciais e práticas de justiça da primeira visitação do Santo Ofício ao Brasil (1591-1595) [La defensa de los acusados. Procesos judiciales y prácticas de justicia durante la primera visita del Santo Oficio a Brasil (1591-1595)], publicado en 2022 por la editorial Fino Traço, Fernandes muestra que la mayor cantidad de expedientes judiciales durante la primera visita fue por planteos heréticos (68 casos), seguida por las blasfemias (29), la sodomía (24) y las prácticas idólatras, tales como la celebración de fiestas paganas y rituales indígenas y africanos (18). La obra es el resultado de su tesis doctoral defendida en 2020 en la UnB.
Según el historiador, alrededor del 28 % de los procesados recibió penas leves (como rezos y multas) o bien no fueron condenados. Muchos acusados acabaron siendo absueltos por falta de pruebas, o lo que el tribunal denominaba defecto de prueba. Uno de esos defectos era la comprobación de enemistad entre el reo y el denunciante. “La confesión de los delitos también era motivo de absolución o aligeramiento de la pena”, dice Fernandes. “Antes de empezar a recibir las denuncias, el inquisidor instituía un ‘plazo de gracia’, período en el cual la gente podía presentarse espontáneamente y confesar sus pecados”.
En la segunda visita, a diferencia de la primera, los juicios fueron pocos: nueve frente a los 240 de la visita anterior. Faria de Assis y Vainfas plantean una hipótesis al respecto: según ellos, la segunda visita no tenía como único objetivo castigar las herejías o las prácticas judías, sino también investigar y registrar las relaciones de los cristianos nuevos de Brasil con sus pares que habitaban en Holanda, país que acogió a los judíos que habían sido expulsados de España y Portugal.
“La segunda visita se produjo durante el período de la denominada Unión Ibérica, cuando las coronas portuguesa e hispana se unificaron bajo la dinastía de los Felipes. Y como España se encontraba en guerra contra Holanda, sospechaba que los holandeses estaban tramando una invasión a Brasil”, informa Faria de Assis. “Las invasiones se concretaron efectivamente un poco más tarde, en 1624 en Bahía y en 1630 en Pernambuco. En otras palabras, los temores de la Inquisición acerca de la codicia holandesa en lo concerniente al nordeste de Brasil, que producía azúcar en abundancia, eran fundados”.
Este artículo salió publicado con el título “Bahía de todos los pecados” en la edición impresa n° 354 de agosto de 2025.
Libros
ASSIS, A. A. F. de y VAINFAS, R. (comp.). Segunda visitação da Inquisição à Bahia (1618-1620): Denúncias completas e inéditas com ortografia atualizada. São Paulo: Cosac, 2025.
FERNANDES, A. N. A defesa dos réus: Processos judiciais e práticas de justiça da Primeira Visitação do Santo Ofício ao Brasil (1591-1595). Belo Horizonte: Fino Traço, 2022.
MAIA, M. y RODRIGUES, A. (comp.). Sacerdotisas voduns e rainhas do rosário: Mulheres africanas e Inquisição em Minas Gerais (século XVIII). São Paulo: Chão Editora, 2023.
REIS, M. V. As feiticeiras do Império português: Gênero, relações de poder e Inquisição (1541-1595). São Paulo: Paco Editorial, 2025.
