En el transcurso de las últimas tres décadas ha aumentado la proporción de personas negras, pardas e indígenas entre quienes completan los estudios de posgrado stricto sensu en Brasil, aunque los blancos siguen siendo alrededor de dos tercios de los graduados (el 68,6 % de los doctores y el 62,9 % de los magísteres titulados en 2021). En todas las regiones brasileñas, el porcentaje de personas blancas entre quienes acceden a títulos de posgrado es mayor que la proporción de su grupo racial en la población regional. En el sur, los blancos representan el 72,6 % de los habitantes, pero concentraron el 84,4 % de los magísteres y el 85,6 % de los doctores en 2021.
En cambio, en el nordeste, la población blanca representaba el 26,7 % del total y concentraba el 39,1 % de los másteres y el 43,9 % de los doctores en 2021. Un aspecto positivo es que se trata de la única región del país donde la proporción de personas negras en la población, de un 13 %, se equipara a la de magísteres graduados en 2021 (el 13,5 %) y doctores (el 11,1 %), mientras que los pardos o mestizos siguen estando en desventaja (el 59,6 % de la población, con un 45,4 % de los másteres y un 42,5 % de los doctores).
Estos datos forman parte de un capítulo inédito referido a raza o color en el estudio intitulado Mestres e doutores 2024, elaborado por el Centro de Gestión y Estudios Estratégicos (CGEE), que reúne datos estadísticos sobre 1.001.861 magísteres y 319.211 doctores titulados en Brasil entre 1996 y 2021. Parte de los resultados de dicho estudio se dieron a conocer el año pasado (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 340). “Aunque se han tomado varias medidas para ampliar la inclusión racial en los estudios de posgrado en Brasil, las asimetrías en el acceso aún son muy grandes”, dice Sofia Daher, asesora técnica del CGEE y coordinadora del estudio. La situación de los indígenas es aún más desigual, con tan solo 196 másteres y 54 doctores titulados en 2021. “Mientras que los negros y los pardos han ampliado su participación en forma consistente entre los titulados en los últimos años, los indígenas han tenido un bajo ritmo de crecimiento y necesitarán un considerable impulso extra para ganar representatividad”, dice Daher.
El CGEE publica periódicamente un estudio sobre másteres y doctores desde 2010, pero esta es la primera vez en la serie histórica que incluye datos desde 1996 que analiza el origen étnico de los titulados. Era difícil elaborar este tipo de diagnóstico debido al alto número de graduados que no declaraban su raza o color de piel en la plataforma de currículums Lattes: en 1996, el 47,5 % de los magísteres y el 44,5 % de los doctores titulados no habían declarado este tipo de información. El porcentaje fue disminuyendo con el tiempo: en 2021, quienes no declararon su raza fueron tan solo el 7,9 % de los másteres y el 9,5 % de los doctores. Esto ha permitido generar datos representativos de la realidad por primera vez.
La proporción de personas negras con título doctoral aumentó del 1,8 % del total en 1996 al 6,2 % en 2021, mientras que, en el mismo período, el porcentaje de personas pardas con esta titulación pasó de un 9,7 % a un 23,3 %. El antropólogo Pedro Jaime, autor del libro Executivos negros: Racismo e diversidade no mundo empresarial, se mostró sorprendido por el crecimiento observado entre los pardos y esperaba un incremento mayor en el contingente de negros. “Sucede que en Brasil, desde el punto de vista antropológico, hemos observado un desplazamiento identitario a lo largo del tiempo, en el que una gran cantidad de personas que antes se veían como pardas ahora han pasado a declararse negras”, explica.
El estudio aportó datos inesperados sobre la inserción en el mercado laboral. Entre los negros y pardos que consiguieron superar los obstáculos para acceder a los estudios de posgrado y obtener el grado de magíster y doctor, hay una proporción ligeramente mayor que la observada entre los individuos de otras razas con trabajo formal. Dos años después de haber obtenido el título de magíster, el 63,2 % de los pardos y el 61,8 % de los negros tenían un empleo en 2021, frente al 57,2 % de los blancos, el 55,7 % de los individuos de las personas amarillas y el 52,9 % de los indígenas. Entre los doctores titulados dos años antes, el 71,2 % de los pardos y el 69,9 % de los negros tenían empleos formales, frente al 65,4 % de los blancos, el 58,9 % de los orientales y el 52,4 % de los indígenas.
No obstante, al analizar los niveles remunerativos, los blancos volvieron a tomar la delantera. Entre los varones, los blancos con título de doctorado recibían una remuneración promedio de 17.657,98 reales, 1.842 reales más que los negros y 373 reales más que los pardos. Entre las mujeres, el nivel salarial era notablemente inferior: las blancas con título de doctorado perciben un sueldo promedio de 14.756,64 reales, casi la misma cantidad que perciben las pardas y 483 reales más que las negras. En el caso de los másteres, las diferencias son similares: los varones blancos encabezan la escala salarial, con un promedio de 12.459,97 reales y las mujeres negras cierran la lista con 8.595,87 reales. “Las mujeres ganan menos que los varones en todas las regiones y en casi todas las áreas del conocimiento”, explica Daher. “Pero para las negras la situación es peor, porque en el caso de ellas la desventaja se duplica”.
Para el economista Pedro Vaz do Nascimento Almeida, estudioso de los negros en el mercado laboral, es necesario ahondar en el análisis de las condiciones de empleo de los másteres y doctores negros y pardos. “Este menor nivel remunerativo sugiere que, en la práctica, podrían estar enfrentando condiciones desfavorables”, afirma. “El mercado laboral de Brasil tiene una amplia base de empleos de baja calidad, con sueldos bajos, en general, menores a dos salarios mínimos, puestos ocupados predominantemente por negros y pardos. No hay razones objetivas para que los magísteres y doctores sean inmunes a los reflejos de este aspecto del racismo en el país”, dice Do Nascimento Almeida. A finales de año, el CGEE publicará otro capítulo del estudio, en esta ocasión sobre la circulación de los másteres y doctores por el territorio nacional.
Este artículo salió publicado con el título “Diversidad limitada” en la edición impresa n° 355 de septiembre de 2025.
Republicar