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BUENAS PRÁCTICAS

Auditoría externa contra la mala conducta

DANIEL BUENOEn Irlanda, los investigadores deberán permitir el acceso a sus notas de laboratorio a auditores externos y mostrarles cómo previenen los casos de mala conducta, de acuerdo con una estrategia propuesta por la principal agencia de fomento a la investigación básica del país. Mark Ferguson, director de la Science Foundation Ireland (SFI), invitó a empresas consultoras independientes para que lleven a cabo una inédita labor de auditoría. Las empresas contratadas verificarán si las instituciones financiadas por la SFI, que incluyen a las principales universidades de Irlanda, cuentan con procedimientos adecuados para informar e investigar casos de mala conducta científica, además de comprobar si los administradores han seguido esos procedimientos en situaciones concretas y si las investigaciones se realizaron en forma satisfactoria.

Algunos proyectos financiados por la agencia, seleccionados aleatoriamente, serán analizados con mayor profundidad. Los auditores evaluarán cómo se anotaron y analizaron los datos experimentales y podrán chequear las informaciones en las que se basaron los papers de esos grupos. “No pretendo transformarme en un big brother. Quiero que sea algo constructivo y educativo”, le manifestó Ferguson a la revista Nature. “La idea consiste en detectar errores y difundir buenas prácticas. Nuestro objetivo común es asegurar que nuestro dinero se emplee de la mejor forma posible”.

El anuncio fue recibido con reservas por ciertos sectores de la comunidad científica irlandesa. Se duda, por ejemplo, de que los auditores posean el conocimiento científico suficiente como para evaluar algo más allá de los aspectos meramente formales de la investigación. El profesor de metodología científica John Ioannidis, de la Universidad Stanford, cree que existe el riesgo de que el chequeo sea superficial. “Se trata de una idea interesante, pero dudo que la lista de proyectos auditados sea lo suficientemente grande como para establecer alguna diferencia”, declaró en la revista Nature.

Días antes del anuncio, se emitió la Declaración de la Política Nacional para Asegurar la Integridad de la Investigación Científica de Irlanda, firmada por las principales instituciones de investigación y agencias de fomento del país, que sigue directrices similares a las adoptadas por la Unión Europea. El documento enumera cuatro compromisos. El primero se refiere a la promoción de elevados estándares de integridad en todas las etapas de la investigación científica. El segundo, enfocado en la educación, propone el estímulo de una cultura de integridad en el ámbito académico con la finalidad de reforzar la educación de los futuros investigadores. El tercero establece un compromiso de todas las instituciones signatarias para trabajar en forma conjunta y coordinada a favor de las buenas prácticas. Y el último determina la adopción de procesos justos y transparentes para tratar acusaciones de mala conducta. Estos cuatro compromisos se encuentran incluidos en el Código de Buenas Prácticas Científicas de la FAPESP, divulgado en 2011.

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