“No hay prisa. Reúna material variado, que con ello haremos una fiesta”. Con esta frase, Carlos Lemos pone fin a la carta manuscrita enviada el 31 de julio de 1995 a su alumna de maestría, la arquitecta Guilah Naslavsky, actualmente docente de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE). Como la mayoría de los estudiantes de maestría y doctorado dirigidos por Lemos vivían en São Paulo, éste es un tipo de registro raro en sus 58 años de docencia en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de São Paulo (FAU-USP). Al fin y al cabo, casi todos los alumnos podían contar con la dirección presencial del profesor. Sin embargo, Naslavsky había regresado a Recife, su ciudad natal, y para conversar sobre su investigación, centrada en el modernismo, se comunicaban por carta o por teléfono. En tan solo 15 líneas redactadas en una hoja membretada en el borde superior con su nombre completo, Carlos Alberto Cerqueira Lemos, el arquitecto paulistano, a la sazón con 70 años, expresaba su forma de conducirse en las investigaciones y en su propia vida: paciente, criterioso y entusiasta.
Según Naslavsky, estas cualidades se reflejan en los logros de Lemos, fallecido el 6 de agosto, a los 100 años, en São Paulo. Incluso antes de graduarse en la primera promoción de arquitectura de la Universidade Presbiteriana Mackenzie (UPM), en 1950, ya tenía su estudio en sociedad con otros profesionales. Dos años después, recibió una llamada del arquitecto Oscar Niemeyer (1907-2012), quien estaba buscando a alguien para dirigir su estudio en la capital paulista. Entre otras actividades, a Lemos le correspondió participar en el proyecto del Parque Ibirapuera y coordinar la construcción del edificio Copan, experiencia que relató en el libro A história do Copan, publicado en 2014 por la Imprenta Oficial del Estado de São Paulo. Su amistad con el arquitecto carioca también fue recordada en la autobiografía Viagem pela carne (editorial Edusp, 2005).
“Fue un investigador incansable y un gran escritor, cultor de la palabra como pocos”, valora el arquitecto José Lira, docente de la FAU-USP y actual director del Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de esa universidad. Lira recopiló más de 50 crónicas y ensayos de Lemos en el libro Da taipa ao concreto, publicado en 2013 por la editorial Três Estrelas. Muchos de esos textos habían sido divulgados en el periódico Folha de S.Paulo y ponían de manifiesto el esfuerzo del veterano por traducir para un público amplio la importancia de la preservación del patrimonio histórico de la ciudad.
Lemos también firmó dos títulos de la colección Primeiros Passos, una célebre serie de la editorial Brasiliense que buscaba explicar diversos temas en forma concisa. En esos dos volúmenes, resumió los temas a los que dedicó su vida: O que é arquitetura? (1980) y O que é patrimônio histórico? (1981).
Su esfuerzo por popularizar la arquitectura también incluye una extensa investigación incluida en la obra Dicionário de arquitetura brasileira (editorial Edart, 1972), escrito en colaboración con el arquitecto Eduardo Corona (1921-2001), de quien Lemos fue asistente en la FAU-USP. “Fue la primera publicación en Brasil que reunió, en más de 500 páginas, entradas relacionadas con el diseño arquitectónico, los materiales de construcción y el habitar”, dice Lira.
Su producción teórica, que suma casi tres decenas de títulos y contribuyó a sistematizar la historia de la arquitectura brasileña, impulsó a estudiantes como el bahiano Nivaldo Andrade a atravesar el país para asistir a congresos en los que participaba Lemos. “Él era una inspiración porque aunaba la habilidad de investigación, la práctica profesional y la labor en organismos como el Condephaat [Consejo de Defensa del Patrimonio Histórico, Arqueológico, Artístico y Turístico del Estado de São Paulo] y el Iphan [Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional]”, dice Andrade, actualmente profesor de la Universidad Federal de Bahía (UFBA) y vicepresidente de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA).
Según el arquitecto Hugo Segawa, de la FAU-USP, la práctica profesional de Lemos abarca no solamente la coordinación de las obras de Niemeyer en la década de 1950, sino también proyectos propios poco conocidos por el público no entendido en la materia. Entre ellos se cuentan la Casa de Ibiúna (São Paulo), diseñada en 1964 para el sociólogo y expresidente de la República (1995-2002) Fernando Henrique Cardoso, y el Teatro Maria Della Costa, en la capital paulista.
Para el historiador Paulo Garcez, director del Museo Paulista de la USP, Lemos no se limitó a sistematizar una historia formal de la arquitectura. “Su perspectiva tenía en cuenta los actores, los progresos sociales y las materialidades. En definitiva, el propio quehacer arquitectónico”, dice Garcez, quien fue alumno del arquitecto en el posgrado.
En su tesis doctoral defendida en 1973 en la FAU-USP y posteriormente publicada como libro por la editorial Perspectiva, en 1976, bajo el título Cozinhas, etc.: Um estudo sobre as zonas de serviço da casa paulista, Lemos analizó desde una perspectiva académica las viviendas populares, los anhelos de los proletarios en lo concerniente al confort y la vida cotidiana de las amas de casa de los barrios obreros. En un video grabado para el programa de la carrera de arquitectura de la UPM, en 2017, relató las dificultades para proponer la preservación de este tipo de construcciones diciendo: “La declaración de patrimonio histórico protegido es para las cosas de las clases dominantes. Nadie protege las casas de los pobres”.
Aunque la preservación del patrimonio no alcanzó el nivel de inclusión deseado por Lemos, sus años de trabajo en el Condephaat entre 1968 y 1989 aseguraron la conservación de construcciones como la de la escuela Caetano de Campos, en el centro de la ciudad de São Paulo. El edificio, inaugurado en 1894, corría el riesgo de ceder su espacio a la estación República del metro. “En 1975, junto con el arquitecto Benedito Lima de Toledo [1934-2019], confeccionó la primera lista oficial de bienes que serían protegidos en el municipio”, recuerda la arquitecta Silvia Wolff, de la UPM, quien fue dirigida por Lemos en su maestría y su doctorado, entre 1988 y 1997. “Los procedimientos y métodos estructurados por el profesor Lemos en los orígenes del Condephaat y presentados en sus clases constituyen la base de la preservación del patrimonio cultural que se desarrolló en São Paulo”, prosigue Wolff, quien trabajó en el Condephaat durante 41 años.
El eclecticismo, un estilo popular en la capital paulista entre finales del siglo XIX y principios del XX, cuyo mayor exponente fue el arquitecto Ramos de Azevedo (1851-1928), autor del Theatro Municipal de São Paulo, en aquella época era considerado por la academia desprovisto de valor arquitectónico y poco brasileño. Muchas construcciones estaban condenadas a desaparecer, pero Lemos contribuyó a modificar este panorama con sus dictámenes técnicos en los organismos dedicados a la preservación. En 1993, publicó la obra Ramos de Azevedo e seu escritório (editorial Pini), que le valió al año siguiente el Premio Jabuti en la categoría Ensayo.
Además de arquitecto e investigador, Lemos fue dibujante y artista plástico. “Dibujo escuchando música, desde clásicos como Bach [1685-1750] y Mozart [1756-1791] hasta el jazz de Thelonious Monk [1917-1982] y Charles Mingus [1922-1979]”, contó en una entrevista en la década de 1970 concedida al periodista y museólogo Luiz Ernesto Kawall (1927-2024), uno de los fundadores del Museo de la Imagen y el Sonido (MIS) de São Paulo.
En el transcurso de sus casi 60 años de docencia ininterrumpida en la FAU-USP, dedicados a la enseñanza de la historia de la arquitectura, Lemos le donó a la biblioteca de la facultad material iconográfico del edificio Copan, más de 4.000 fotografías y el anteproyecto del edificio del MAC-USP de 1983, con sede en el campus de Butantã. Durante su trayectoria también ayudó a consolidar el Museo de la Casa Brasileña ‒que funcionó entre 1970 y 2023 en el Solar Fábio Prado, en São Paulo‒, cediendo miles de fichas de investigación sobre muebles y utensilios escritas por él y sus alumnos entre 1970 y 1980.
Uno de los últimos reconocimientos que recibió fue el título de profesor emérito de la FAU-USP, honor que le fue concedido en 2022. En el mes de junio, en la semana en que cumplió un siglo de vida, publicó el libro Cidade sem vestígio (Instituto Sarará), que aborda la preservación del patrimonio histórico con base en la mansión de la marquesa de Santos, la última casa construida en São Paulo utilizando el método de tapial o tapia, un remanente del período colonial.
Lemos deja a su esposa, la arquitecta Clara Correia d’Alambert, a su hija Maria Isabel Cerqueira Lemos (de su primer matrimonio), y a sus nietos João y Alice.
Republicar