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INDICADORES

Ciencia en movimiento

Un censo muestra el crecimiento de los grupos de investigación en Brasil y la reducción de su concentración regional

038-039_Diretorios de pesquisa_233El Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq) divulgó los resultados del 10º Censo del Directorio de los Grupos de Investigación en Brasil, una especie de inventario de los equipos de investigadores en actividad en el país. Con datos recopilados en 2014, se mapearon 35.424 grupos de investigación, un 29% más que los registrado en 2010 y tres veces más que los registrados en el Censo de 2000. La cantidad de investigadores en actividad y su nivel de formación aumentaron. De los 180 mil investigadores en actividad, 116 mil ostentan al menos el nivel de doctorado, es decir, el 65% del total. En 2010, ese índice era de un 63% y en 2000, de un 57%.

También se registró un descenso en la concentración regional en relación con 2010. El nordeste elevó su participación en el total de grupos desde un 18,3% hasta un 20,4% entre 2010 y 2014, acercándose al porcentaje del sur, que se mantuvo estable en una cuota de un 22%. En 2004, la participación del nordeste era de un 14,2%. El sudeste, que ostentaba el 46,8% de los grupos en 2010, hoy ostenta el 43,8% del total.

Los indicadores en alza se atribuyen, en buena medida, al programa de reestructuración y expansión de las universidades federales, el Reuni, que amplió el número de docentes y de vacantes en las instituciones vinculadas al Ministerio de Educación (MEC), incluso en regiones distantes de los principales centros de producción del conocimiento. “Surgió un nuevo perfil de la calificación de los profesores contratados en las universidades federales. Muchos de ellos egresaron de programas de doctorado dinámicos, con la perspectiva de seguir produciendo ciencia, y formaron grupos de investigación en instituciones que no siempre tenían historial en ello”, dice Elizabeth Balbachevsky, docente de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanísticas de la Universidad de São Paulo (FFLCH-USP), investigadora del área de ciencia e innovación.

El coordinador científico de la biblioteca SciELO Brasil, Rogério Meneghini, añade: “Se invirtió mucho dinero para ampliar la oferta de vacantes para estudiantes en las universidades federales, y eso también influyó en la investigación”. El crecimiento de los grupos, dice, es una buena noticia, pero eso no significa que tenga colofón en la producción de investigación de impacto. “Brasil ha descendido en los rankings de calidad de investigación, algo que podría ser el resultado de un crecimiento muy veloz de los grupos de investigadores”, afirma.

038-039_Diretorios de pesquisa_233A pesar de esa reducción de la concentración regional, varios indicadores resaltan el desempeño de ciertos enclaves nacionales donde la cultura de investigación es mayor. En São Paulo, por ejemplo, un 78,5% de sus investigadores posee nivel de doctorado. Es el mayor porcentaje entre las unidades de la federación. El promedio brasileño es del 61%. Del mismo modo, entre los investigadores del estado de São Paulo, el número de artículos publicados en revistas internacionales llegó a una cifra de 3,3 artículos por autor en 2010, mientras que el promedio en Brasil fue de 2,5 artículos por autor. En el censo de 2002, se registraron 2 artículos por autor en São Paulo y 1,4 para Brasil en su conjunto.

La participación femenina acusó un leve incremento entre 2010 y 2014. Ellas ocupan el 46% de los puestos de liderazgo en los grupos, frente a un 45% en 2010 y un 42% en 2004. En tanto, la cifra total de investigadores se mantuvo repartida en un 50% para cada género, tal como era en 2010. También hubo cambios en la participación de las áreas del conocimiento dentro del total de los grupos, con un crecimiento más expresivo en ciencias humanas (del 19,5% al 20,9% del total, entre 2010 y 2014), sociales aplicadas (del 12,6% al 13,7%) y lingüística, letras y artes (del 6,6% al 6,9%).

Para Elizabeth Balbachevsky, esta modificación en las grandes áreas podría estar vinculada con el avance femenino. “El crecimiento de los grupos fue más significativo en las áreas más atractivas para las mujeres, tales como ciencias humanas y sociales aplicadas”, sostiene. La investigadora subraya que, en esas áreas, viene decayendo la tradición de investigar en forma aislada, con un aumento de la constitución de grupos de investigación. “En las ciencias humanas se ha consolidado una cultura de investigación colectiva, estimulada por iniciativas tales como los proyectos temáticos de la FAPESP y programas que promueven la formación de redes”, afirma.

Influencia
La socióloga Fernanda Sobral, de la Universidad de Brasilia (UnB), señala la influencia de programas tales como, por ejemplo, el de los Institutos Nacionales de Ciencia y Tecnología (INCTs), solventados por el CNPq y por las fundaciones estaduales de apoyo a la investigación científica, en la proliferación de nuevos grupos de investigación. “Cada uno de esos institutos forma redes con investigadores de varias instituciones y regiones”, afirma. Sobral considera que el fenómeno es responsable, al menos en parte, del desempeño del nordeste y del avance de las mujeres. “Si bien los coordinadores de los INCTs son mayoritariamente investigadores de sexo masculino afincados en el sur y en el sudeste, también participan grupos de otras regiones o bajo el liderazgo de mujeres”, afirma. “Pero las políticas de posgrado y programas tales como el ‘Casadinho’ también ayudaron a reducir la concentración de la investigación”, dice, refiriéndose a una iniciativa del CNPq que conecta programas de posgrado consolidados con otros, más recientes.

Cuando se analizan los artículos publicados en revistas internacionales, se destacan algunas áreas. En las ciencias biológicas, la cantidad de artículos publicados anualmente por cada investigador con nivel de doctor es de 1,9. También sobresalen las ciencias de la salud (1,76 artículos por investigador/ año), ciencias exactas y de la Tierra (1,49 artículos) y agrarias (1,22). Ese perfil es diferente al de las ciencias humanas (0,21 artículo por investigador/ año), ciencias sociales aplicadas (0,24 artículo) y lingüística, artes y letras (0,09), que, asimismo, asumen los primeros puestos cuando se mide la producción por capítulos de libros (entre 0,68 y 0,77 capítulo por investigador/ año). “La resiliencia en esas áreas es notable”, dice Balbachevsky. “Sus investigadores siguen publicando libros y capítulos de libros pese a que eso ha perdido valor en cuanto a los procesos de evaluación”.

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