La imagen captada por una cámara trampa en el bioma brasileño del Pantanal registra el momento en que un roedor se introduce raudamente en la madriguera excavada por un armadillo. Pasan 30 minutos sin que se aproxime ningún otro animal, hasta que la cámara registra a un ocelote. El pequeño felino se acerca a la boca de la cueva, olfatea el aire cerca de la entrada y se marcha. El roedor permanece dentro del hoyo, de momento a salvo.
Esta es una muestra de las imágenes plasmadas en cientos de fotografías captadas por investigadores en un área de reserva privada del Patrimonio Natural, en Nhecolândia, Mato Grosso do Sul. En el transcurso de algo más de dos meses, los investigadores recopilaron fotos de varios animales interactuando con las madrigueras de los armadillos, para tratar de entender el papel de estas cuevas en la biodiversidad del Pantanal, según consta en un artículo científico publicado en octubre en la revista Mammalian Biology.
“Al principio habíamos ido en busca de hemoparásitos. En esa época estaba estudiando al Trypanosoma cruzi y pretendía encontrar al insecto vector, la vinchuca, en las madrigueras de los armadillos para entender mejor el ciclo de transmisión en el Pantanal”, relata el biólogo Filipe Martins Santos, quien al momento de la investigación cursaba su doctorado y actualmente es docente de la Universidad Católica Don Bosco de Campo Grande, en Mato Grosso do Sul. “No hallé ninguna, pero nos topamos con esos otros animales y decidimos investigar cómo interactuaban con las madrigueras”.
Para definir la interacción de cada animal, establecieron clasificaciones: paso sin interacción con la cueva, aproximación, ingreso superficial e ingreso hasta el interior. En total, recogieron 594 registros de mamíferos, aves y reptiles de 15 órdenes y 34 especies distintas.

Filipe Santos / Universidad Católica Don Bosco En las madrigueras de armadillos los roedores pueden encontrar refugio contra las embestidas de ocelotes y zorros cangrejerosFilipe Santos / Universidad Católica Don Bosco
Tan solo tres especies de roedores ingresaron a las madrigueras ‒rata arrocera arbórea (Oecomys mamorae) y dos especies de ratas espinosas (Clyomys laticeps y Trichomys fosteri)‒, además de los propios armadillos de nueve bandas, también conocidos como mulitas grandes (Dasypus novemcinctus) y armadillos de seis bandas o tatús peludos (Euphractus sexcinctus). Otros animales, entre ellos, zorros cangrejeros o de monte (Cerdocyon thous), ocelotes (Leopardus pardalis), coatíes de cola anillada (Nasua nasua), tatuapás listados o inambúes ondulados (Crypturellus undulatus) y halcones monteses collarejos (Micrastur semitorquatus) llegaron hasta la entrada de las cuevas, pero no se introdujeron en ellas.
La investigación contribuyó a consolidar la reputación de los armadillos como “ingenieros del ecosistema”. Este es un mote que reciben los animales que modifican el ambiente físico para crear, mantener o transformar hábitats, como es el caso de los castores, las termitas, las hormigas y los pecaríes. En el caso de los armadillos, además de excavar madrigueras, transportan nutrientes desde el subsuelo hasta las capas superficiales del terreno.
“Estamos constatando que estas madrigueras funcionan como un punto de encuentro para los animales del Pantanal”, dice Martins Santos. Investigaciones similares se llevaron a cabo en el Cerrado, la sabana brasileña, con el tatú carreta o armadillo gigante [Priodontes maximus] y en Australia con el wómbat, un marsupial de la familia Vombatidae que escava madrigueras. “Asimismo, creemos que las madrigueras pueden servir como puntos de transmisión de parásitos”, añade. Martins Santos detectó la presencia armadillos y pequeños mamíferos infectados con el parásito T. cruzi, pero queda por confirmar si las cuevas propician el encuentro entre mamíferos hospedadores y vectores. Espera encontrar estos invertebrados en los huecos excavados por los armadillos y, mediante secuenciación de nueva generación, identificar de qué hospedador vertebrado se alimentan para completar el rompecabezas. “Se trata de una técnica molecular más precisa y rápida, con la que consigo detectar de qué especies se estarían alimentando las vinchucas”, explica el biólogo.
El análisis de los parásitos sería un elemento novedoso para el estudio, pues el artículo publicado por el grupo de Matins Santos se concentró en los animales vertebrados. Empero, se sabe que muchos invertebrados habitan en ambientes subterráneos. Un mes antes de que Martins Santos publicara su artículo, otros biólogos describieron una nueva especie de araña en la revista Taxonomy, a partir de ejemplares hallados principalmente en el interior de madrigueras excavadas durante el Pleistoceno (hace entre 2,52 millones y 11.700 años) por perezosos gigantes en la zona conocida como Quadrilátero Ferrífero de Minas Gerais.

Cizauskas et al. Taxonomy, 2024Paleotoca diminas: una araña que habita madrigueras fósiles escavadas por perezosos gigantes extintosCizauskas et al. Taxonomy, 2024
“Lo interesante es que la paleomadriguera fue excavada dentro de una caverna y amplió mucho las dimensiones del interior de esa cavidad. Es la guarida fósil más grande que se haya encontrado en las minas de hierro de la zona de Quadrilátero”, dice el biólogo Igor Cizauskas, uno de los autores del artículo, quien no participó en el estudio del equipo de Martins Santos. Cizauskas se especializó en arañas en el Instituto Butantan durante su maestría en la Universidad de São Paulo (USP) y actualmente se dedica a estudiar invertebrados recogidos en cavernas, como investigador de la Organización de Apoyo a la Investigación de la Biodiversidad (OAPBio).
Según el estudio, la araña de la especie Paleotoca diminas habita en la paleocueva y en otras pocas cavernas adyacentes. “Se trata de un ambiente muy distintos al del exterior. Algunos animales que viven afuera se refugian temporalmente en las cavernas y hay otros que se han especializado en la vida subterránea, un entorno oscuro en donde la humedad del aire suele ser alta y la temperatura se mantiene prácticamente constante”, dice Cizauskas. “Existe toda una biodiversidad que solamente puede encontrarse en estos lugares”.
A su juicio, la hipótesis del grupo de Martins Santos, de que las madrigueras podrían ser lugares de transmisión de parásitos, es válida. “Dependerá de qué grupo estemos estudiando, pero es probable que los parásitos entren y salgan de estos ambientes transportados por sus hospedadores”. Y añade que “incluso podrían funcionar como lugar para la cópula y la dispersión de estos invertebrados, justamente por tratarse de un ambiente donde existen escasos predadores”.
Cizauskas y Martins Santos coinciden en que, pese a estas novedades, hacen falta más estudios para entender las relaciones ecológicas de otros animales con las madrigueras de los armadillos. El equipo de Martins Santos pretende averiguar si las madrigueras del Pantanal son utilizadas como guaridas por otros animales ante situaciones de riesgo que van más allá de los predadores, como los incendios. “Durante el período más intenso de incendios forestales en el Pantanal, los investigadores encontraron un roedor semiacuático conocido como rata de pantano del Chaco o rata nutria chaqueña (Holochilus chacarius) guarecido en una de estas madrigueras, pero aún no han averiguado con certeza qué especie de animal las excavó”, dice Martins Santos, en referencia a un estudio que desembocó en una publicación en la revista Therya Notes, en 2022. “Además, en Australia, las investigaciones con wómbats también permitieron comprobar que otros vertebrados usan sus madrigueras para protegerse del fuego”.
Según un artículo publicado en septiembre en la revista Notas sobre Mamíferos Sudamericanos, en el Parque Nacional Grande Sertão Veredas, situado entre Bahía y Minas Gerais, en 2023 se registraron casos de yaguaretés y tapires utilizando madrigueras de tatús carreta como guarida en días calurosos. El registro fue realizado por la organización no gubernamental Onçafari y el Instituto de Conservación de Animales Silvestres (Icas). Con el aumento de las temperaturas previsto para los próximos años, los investigadores creen que es posible que las madrigueras de los armadillos cobren cada vez mayor importancia.
Este artículo salió publicado con el título “Intrusos en las madrigueras de los armadillos” en la edición impresa n° 348 de febrero de 2025.
Artículos científicos
SANTOS, F. M. et al. Armadillo burrows: A meeting point for biodiversity in the Pantanal Wetland. Mammalian Biology. 25 oct. 2024.
FRAGOSO, C. E. et al. Underground jaguars: First record of a jaguar (Panthera onca) using a giant armadillo (Priodontes maximus) burrow. Notas sobre Mamíferos Sudamericanos. 10 sep. 2024.
CIZAUKAS, I. et al. A new genus of Prodidominae cave spider from a paleoburrow and ferruginous caves in Brazil (Araneae: Prodidomidae). Taxonomy. 5 ago. 2024.
SEMEDO, T. B. F. et al. Discovery of underground shelters occupied by the Chacoan marsh rat after massive wildfires in Pantanal, Brazil. Therya Notes. 21 feb. 2022.
