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CARTA DE LA EDITORA | 249

Computadoras y datos

El procesamiento de datos a gran escala, que fue posible merced a la proliferación de computadoras muy potentes, constituye una herramienta poderosa en muchas áreas de investigación. Las supercomputadoras capaces de procesar millones de líneas de código por segundo se utilizan en las más diversas áreas del conocimiento para solucionar problemas o efectuar proyecciones.

La clasificación de Brasil en el ranking mundial de las 500 computadoras con mayor desempeño es el tema del que se ocupa el reportaje de la página 36. Tres de las cuatro máquinas brasileñas que están incluidas en ese listado integran un clúster que se encuentra instalado en un simpático edificio inspirado en el sombrero de Santos Dumont, en las instalaciones del Laboratorio Nacional de Computación Científica (LNCC), en la ciudad de Petrópolis, estado de Río de Janeiro; la cuarta está en el Campus Integrado de Manufactura y Tecnología del Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial (Senai Cimatec), en Salvador, estado de Bahía.

El aspecto actual de la supercomputación en el país no es alentador. En 2004, Brasil llegó a ocupar el 9º puesto, con nueve dispositivos funcionando, mientras que ahora se ubica en el 17º lugar. Más allá del retroceso en términos comparativos a nivel internacional, otra fuente de preocupación que surge en el reportaje es la infrautilización de las supercomputadoras operativas en el país, en parte debido a los elevados costos de mantenimiento y operación de esos aparatos. Esas máquinas, importantes para el avance de la ciencia y el desarrollo tecnológico, requieren de una cuidadosa política nacional de adquisición y utilización.

Las supercomputadoras se emplean en áreas muy diversas, tales como defensa, salud o análisis del clima, donde intervienen en tareas que van desde el pronóstico de lluvia diaria hasta la posibilidad de alteración de la temperatura del planeta en un futuro próximo. El reportaje estampado en la tapa de la presente edición abre un debate sobre los resultados de simulaciones efectuadas con dos modelos climáticos procesados en ordenadores de alto desempeño.

Los primeros modelos computacionales creados para simular el ambiente del planeta solamente utilizaban datos sobre elementos físicos del clima, tales como el agua, el aire y la luz solar. Con el avance de la capacidad de procesamiento de datos y programación de los modelos, fue posible incrementar el grado de detalle, estimando, por ejemplo, el efecto de los cambios en la acidez de los océanos provocados por el aumento del dióxido de carbono en la atmósfera sobre las cadenas tróficas marinas.

Una de las dificultades que afrontan los científicos que trabajan con modelos climáticos constituye una aparente paradoja: como cada vez se incluyen más variables en las simulaciones, y cada elemento se encuentra sujeto a variaciones, el resultado de ello puede ser una mayor variabilidad en los resultados de dichas simulaciones. Como consecuencia de simulaciones en modelos diferentes que privilegien elementos diversos pueden surgir distintos pronósticos de variación de temperatura o del régimen de lluvias.

En las simulaciones que presenta el reportaje de la portada se emplearon dos modelos climáticos para prever, básicamente, aumento o descenso de temperatura y del volumen pluviométrico. A esos modelos regionales se les acopló un modelo a escala regional, desarrollado por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales. El objetivo trascendió la mera proyección del aumento o disminución de lluvias y temperatura en Brasil: se intentó prever el impacto de esas alteraciones. Un mayor volumen de precipitaciones en  plena selva puede surtir poco efecto, mientras que en una región metropolitana podría ser devastador. Para ello, se cargaron datos acerca de las condiciones económicas, sociales y ambientales de todos los municipios brasileños. Las proyecciones resultantes de las dos simulaciones son similares para alrededor del 80% del territorio nacional, lo cual les otorga fiabilidad a los resultados.

El reportaje sobre la genealogía académica brasileña, elaborada a partir de las informaciones continuas en la Plataforma Lattes, del CNPq, describe una aplicación interesante y útil de la capacidad de procesamiento de una gran cantidad de datos. Los datos recopilados de la base federal compuesta por 4,5 millones de currículos fueron complementados con informaciones del Banco de Tesis de la Capes y de la Academia Brasileña de Ciencias. Más allá del interés histórico y sociológico, las metodologías basadas en la genealogía académica podrán en el futuro utilizarse en el campo de la evaluación, midiendo el impacto que tuvo un investigador en la formación de nuevas generaciones.

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La revista presenta, a partir de esta edición, un pequeño cambio: la sección Datos y Proyectos pasará a estar ocupada exclusivamente por Datos. Las ayudas a la investigación recientemente aprobadas en las modalidades Proyecto Temático y Jóvenes Investigadores figurarán en la página de la Biblioteca Virtual del Centro de Documentación e Información de la FAPESP. La BV, tal como se la conoce, es una fuente de referencia de información para la investigación patrocinada por la Fundación: al 5 de noviembre de 2016, contenía información sobre 89.841 ayudas a la investigación y 126.804 becas en el país y en el exterior concedidas por la FAPESP.

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