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ETNOBOTÁNICA

Comunidades de palenques de Brasil revelan los usos de plantas

Una investigación participativa aporta el conocimiento y estudiantes universitarios elaboran un plan de manejo de la espadaña

Doña Cida exhibe sus artesanías durante la filmación de un minidocumental

Amanda Nakadaira / Unifesp

Cuando empieza a sentir que la garganta le raspa y está a punto de inflamársele, el gestor ambiental Luciano Assunção se interna en el monte en busca de hojas de pitanga (Eugenia uniflora) o ñangapirí, como también se lo conoce en algunas regiones. Una vez en su casa, prepara una receta que conoce de memoria: remoja las hojas en agua caliente y prepara un té, que luego espesa en una cacerola con azúcar hasta que se convierte en un jarabe. Para aliviar el dolor de garganta debe tomarse una vez al día, preferentemente por la noche. “El solo hecho de tomarlo ya alivia”, dice Assunção, quien aprendió la fórmula de sus padres cuando era niño. Él también es padre de dos niños pequeños y les administra la pócima cuando la necesitan.

La receta no es un tratamiento milagroso ni está sacada de fuentes dudosas en internet, sino que forma parte de la tradición centenaria del uso de plantas medicinales de la comunidad de palenque llamada Quilombo da Fazenda, en el municipio de Ubatuba (São Paulo). Tanto esta receta como otros 436 tipos de uso de 221 plantas fueron registrados en el pequeño libro O uso das plantas pelo Quilombo da Fazenda [El uso de las plantas en el Quilombo da Fazenda], elaborado por la propia comunidad con la ayuda de investigadores del Centro de Estudios Etnobotánicos y Etnofarmacológicos (CEE) de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp).

Desde 2015, un equipo del CEE ayuda a los habitantes de Quilombo da Fazenda y de Quilombo do Cambury ‒ambos palenques situados en el litoral paulista‒ a registrar sus conocimientos sobre el uso de la flora local. Los saberes tradicionales de los residentes [quilombolas] van desde propiedades medicinales hasta el uso de plantas en artesanías y recetas culinarias. “Es un conocimiento que ha pasado de generación en generación, pero que está perdiéndose”, comenta la ambientalista Thamara Sauini, estudiante de doctorado en biología química en la Unifesp y miembro del CEE. En ocho años de trabajo, el grupo ha elaborado, con la ayuda de los habitantes de cada palenque, cinco documentales, dos pequeños libros, un manual para el manipuleo de la espadaña o totora (Typha domingensis) ‒una planta utilizada para fabricar artesanías‒ y seis trabajos académicos (artículos y tesinas). El último de estos artículos, publicado en noviembre en la revista PeerJ, compara el uso de las plantas en los dos palenques basándose en la etnobotánica participativa. También hay videos disponibles en YouTube con instrucciones para la elaboración de productos cosméticos.

La metodología utilizada por los investigadores para esta producción se denominó etnobotánica participativa. “Cuando me preguntan qué pretendo, como científica, devolverle a la comunidad con este trabajo, les respondo que no puedo devolverles algo que ya les pertenece a las propias comunidades”, reflexiona la bióloga Eliana Rodrigues, coordinadora del CEE y artífice de la propuesta de etnobotánica participativa. “Ellos son los protagonistas, los actores e investigadores del proyecto”, dice Rodrigues. En la primera etapa del trabajo, entre 2016 y 2018, los habitantes de los dos palenques asistieron a talleres sobre métodos de antropología cultural, botánica y cómo llevar a cabo relevamientos etnobotánicos en sus territorios. Desde 2019 en adelante, los investigadores de la universidad y la comunidad pusieron en práctica lo aprendido.

Amanda Nakadaira / UnifespLa espadaña (Typha domingensis) es una planta acuática nativa de BrasilAmanda Nakadaira / Unifesp

“La comunidad no cuenta con recursos para editar un libro o una película”, señala Assunção, quien solo toma medicamentos alopáticos en casos de urgencia. “Siempre prefiero los remedios del monte”, dice. Durante mucho tiempo, la naturaleza fue la única fuente de medicinas que conocía la comunidad. No fue sino hasta finales de la década de 1970, con la construcción de la carretera Río-Santos, que los habitantes de los palenques empezaron a tener acceso a los servicios sanitarios y a las farmacias de las ciudades más cercanas.

En Quilombo da Fazenda, además de registrar los conocimientos para las generaciones futuras, estaban pidiendo un plan de manejo participativo de la espadaña. “Como el área del Parque Estadual de Serra do Mar se estableció sobre el territorio de nuestra comunidad, la superficie de cultivo se restringió y necesitamos un registro de cómo hacemos el manejo demostrando que no daña el medio ambiente”, explica el gestor ambiental. Según la normativa del parque, las comunidades tradicionales ubicadas en la zona pueden hacer uso de los recursos naturales en forma sostenible siempre que haya un plan de manejo para cada una de las especies que utilizan.

La espadaña es una de las materias primas principales para los artesanos de Quilombo da Fazenda. Se trata de una planta acuática autóctona de Brasil, que en manos de personas hábiles, se transforma en esteras, bolsos, sombreros, alfombras, fruteras, salvamanteles e incluso portarretratos. Para ello, recogen las hojas en el espadañal ‒preferentemente durante la semana de luna menguante, cuando no hay muchas plagas en las plantas‒ por la mañana y antes de la floración. Hay que aguardar al menos tres meses para realizar una nueva recolección. Las mejores hojas para la artesanía son las más grandes, no amarillentas y sin flores. Una vez que tienen la materia prima en su poder, los artesanos secan las hojas al sol, un proceso que puede requerir hasta tres días. Luego deshojan la espadaña, es decir, separan las hojas para otro período de secado, que puede durar entre cuatro y ocho días, dependiendo de las condiciones climáticas.

Una vez secas, según el manual Recomendações de boas práticas de manejo para o extrativismo sustentável da taboa [Recomendaciones de buenas prácticas de gestión para la extracción sostenible de la espadaña] producido por el grupo del CEE junto a los habitantes de Quilombo da Fazenda, las pajas de la espadaña pueden almacenarse durante largos períodos. Los artesanos recogen las hojas en función de la demanda local de venta de las artesanías. Para fabricar las piezas artesanales que se exponen y venden en la Casa de Artesanías del palenque, las hojas se trenzan y atan a mano.

El plan de gestión fue una demanda de la comunidad a los investigadores y el manual de extracción se elaboró basándose en los conocimientos locales, y no al revés, siguiendo el camino empleado a menudo por la ciencia. “Es muy diferente de cuando hacemos una investigación y llegamos a un resultado determinado para aplicarlo a una comunidad. La técnica participativa tiene su origen en un conocimiento que estas personas dominan y aplican en su vida cotidiana”, explica la ingeniera forestal Sandra Pavan, doctora en ecología por la Universidad de São Paulo (USP), consultora ambiental y miembro del proyecto. “Por esto es importante que los habitantes participen en el proyecto desde el principio”, analiza.

Amanda Nakadaira / UnifespArtesano cosechando totoras en Quilombo da Fazenda, en la costa paulistaAmanda Nakadaira / Unifesp

En el caso de la espadaña, solo quienes practican la extracción conocen la mejor forma de hacerlo. “El totoral es una zona inundada, hay lugares donde uno se hunde por encima de las rodillas. Pero sabemos exactamente donde se atasca”, dice Assunção, quien también es artesano y conoce muy bien la región: hace más de 20 años que trabaja como monitor ambiental en el parque estadual. “El conocimiento científico suele ignorar el conocimiento tradicional, aunque ambos se complementan. Esta unión lo tiene todo para ser exitosa”, opina el residente del palenque.

El nexo entre la ciencia formal, realizada en las universidades y centros de investigación, y el conocimiento tradicional de las comunidades quilombolas e indígenas no es algo fácil de construir ni tampoco habitual, señala el pedagogo y antropólogo Antonio Carlos Benites Guaraní-Kaiowá, de la Universidad del Estado de Mato Grosso do Sul (UEMS).

“Este diálogo es muy reciente: aunque la antropología y las ciencias sociales llevan décadas presentes en el área, el medio académico en su conjunto se resiste a aceptar que no existe una ciencia única y que hay mucho que aprender de otros pueblos que existían mucho antes de la llegada de la medicina y de otros tipos de conocimientos”, analiza Benites, quien nació y se crio en la aldea indígena Jaguapiré, en el municipio de Tacuru (Mato Grosso do Sul). “Nuestros conocimientos vienen de la experiencia y de la práctica, no solo de explicarlo, sino de hacerlo. Es una ciencia que vivimos”. En su opinión, la investigación mancomunada es importante para que las dos partes empiecen a escucharse.

En su aldea, Benites ha visto llegar y marcharse a muchos investigadores. Hoy en día, él mismo registra el conocimiento local y, a veces, realiza estudios de campo en otras aldeas. “El objetivo de la investigación escrita consiste en dejar huellas de nuestra existencia y nuestra resistencia, tanto para los foráneos como para los locales, para fortalecer nuestro espacio y nuestra cultura”, explica el investigador, quien también se ha empeñado en aprender la ciencia occidental, como él la llama, para utilizarla en beneficio de su comunidad.

Para Assunção, el registro académico del conocimiento quilombola es importante para las comunidades locales y abrirá muchas puertas. “Tenemos otras áreas dentro del parque donde la gente que maneja la espadaña puede utilizar nuestro material como base para registrar también sus usos”, dice el gestor ambiental. Según Rodrigues, del CEE, el plan de gestión de la espadaña puede servir de inspiración y fuente de información para otras comunidades de todo Brasil.

Proyecto
Etnobotánica participativa. Conservación y desarrollo local en el Parque Estadual Serra do Mar ‒ Núcleo Picinguaba, Ubatuba, São Paulo, Brasil ‒ Etapa II (nº 19/19313-5); Modalidad Ayuda de Investigación ‒ Regular, Programa Biota; Investigadora responsable Eliana Rodrigues (Unifesp); Inversión R$ 136.125,41.

Artículos científicos
BENITES, A. C. Autobiografia: Uma trajetória acadêmica kaiowá e guarani: Che reko ypy ete: Temiguata ava reko nhemombeypy ambue tavyterã/kaiowá e guarani. Revista Desenvolvimento Social. Online. 20 dic. 2022
FRAGOSO, F. et al. Animais medicinais utilizados por duas comunidades quilombolas da Mata Atlântica, Ubatuba, São Paulo, Brasil. Revista Etnobiología. Online. 27 abr. 2022.
RODRIGUES, E. et al. Participatory ethnobotany and conservation: A methodological case study conducted with quilombola communities in Brazil’s Atlantic Forest. Journal of Ethnobiology and Ethnomedicine. Online. 13 ene. 2020.
SAUINI, T. Levantamento etnobotânico participativo entre os moradores do Quilombo Cambury, Ubatuba, SP, Brasil. Repositório Unifesp. Online. 28 feb. 2019.
SAUINI, T. et al. Participatory methods on the recording of traditional knowledge about medicinal plants in Atlantic Forest, Ubatuba, São Paulo, Brazil. PLOS ONE. Online. 07 may. 2020.
SAUINI, T. et al. Participatory ethnobotany: Comparison between two quilombos in the Atlantic Forest, Ubatuba, São Paulo, Brazil. PeerJ. Life and Environment. Online. 07 nov. 2023.
YAZBEK, P. B. Levantamento etnobotânico participativo entre os moradores do Quilombo da Fazenda ‒ Núcleo Picinguaba, Ubatuba, SP, Brasil: Diálogos entre os conhecimentos tradicionais e acadêmicos. Repositório Unifesp. Online. 25 jul. 2018.
YAZBEK, P. B. et al. Plants utilized as medicines by residents of Quilombo da Fazenda, Núcleo Picinguaba, Ubatuba, São Paulo, Brazil: A participatory survey. Journal of Ethnopharmacology. Online. 15 nov. 2019.

Documentales
Etnobotânica participativa
Quilombo da fazenda ‒ Raízes de resistência
Quilombo do Cambury ‒ Herança quilombolaCambury
Como fazer um shampoo em barra?
Como fazer um esfoliante a partir da casca do coco verde (Cocos nucifera L.)

Plan de manejo participativo de la espadaña
Parte 1: plano de manejo participativo da taboa
Parte 2: plano de manejo participativo da taboa – Recomendaciones de buenas prácticas de manejo

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