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Estrategias

Con el otro yo en el reino animal

Los museos de historia natural suelen alojar especies aún no descritas. En buena medida, esto se debe a la falta de inversión en la taxonomía, la ciencia que opera con la identificación y la clasificación de organismos. La entidad alemana Biopat, sigla de Patronos de la Biodiversidad, creó una ingeniosa manera de enfrentar el problema. A cambio de dinero, permite que cualquier persona bautice a una nueva especie. Más de cien patrocinadores han destinado más de 450 mil dólares a estudios y conservación. El dinero se lo dividen entre la institución que descubrió el organismo y proyectos de investigación en los países donde se lo halló. Entre las especies cuyos nombres se vendieron hay orquídeas, sapos e insectos de países como Bolivia, Madagascar y las Filipinas. El consultor norteamericano Stan Vlasimsky es un patrocinador generoso. Cada uno de los miembros de su familia tiene su alter ego en el reino animal. Una orquídea boliviana, Epidendrum lezlieae, homenajea a la mujer, Lezlie. La hija Claudia y el hijo Liam bautizaron a sapos de Panamá y de Madagascar, mientras que el más pequeño, Carden, le cedió su nombre a un lagarto peruano: Euspondylus cardenii. Es una manera de ayudar a la ciencia y de darle un regalo permanente a alguien a quien se ama, dice Vlasimsky, cuyo otro yo animal es el cascarudo Eupholus vlasimskyi. El costo para nombrar a una especie oscila de 3,5 mil dólares para insectos hasta 13 mil dólares para picaflores. Hay cerca de 40 animales sin nombre, a la espera de patrocinadores, en el sitio

www.biopat.de  (Science, 4 de marzo)

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