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Buenas prácticas

Cuatro tonos de plagio académico

La India establece directrices para castigar la apropiación de ideas en trabajos científicos y propone una escala para evaluar la gravedad del problema

La University Grants Comission (UGC), un organismo del Gobierno de la India que regula y coordina el funcionamiento de 867 universidades de ese país, puso en marcha un conjunto de directrices para identificar y castigar los casos de plagio que involucran artículos científicos, libros, monografías y tesis. Entre las nuevas normas, que se encuentran en vigencia desde finales de julio, se hizo obligatorio para los profesores el uso de software de detección de plagios en los textos académicos de sus estudiantes. Las instituciones también serán responsables de la capacitación de alumnos, docentes y miembros de su personal técnico para que puedan utilizar estas herramientas. Los asesores y supervisores deben certificar que el trabajo de sus estudiantes ha sido verificado por este tipo de software y está exento de sospecha. En las universidades, cada departamento tendrá que crear un panel para investigar los cargos de plagio. Una instancia vinculada a cada rectoría se encargará del análisis de recursos en contra de la decisión de los paneles.

Según las directrices de la UGC, el plagio académico se define como “adueñarse del trabajo o ls idea de otra persona y presentarlo como propio”. No obstante, el organismo consideró que ese problema puede adquirir cuatro niveles distintos de matices y cuanto más extenso sea el plagio, más severo debería ser el castigo (vea la tabla). El nivel cero es aquel en el cual hay menos de un 10% del contenido de la obra que presenta similitudes con otros textos que no hayan sido admitidos por el autor, hasta este límite no se prevén sanciones. Cuando la similitud llega a más del 60% del trabajo académico, los castigos pueden llegar a la cancelación de la matrícula del alumno plagiador o, si el acusado fuera un docente o un investigador, la prohibición de dirigir o supervisar estudiantes por tres años. Los infractores reincidentes serán juzgados por un tribunal disciplinario y podrían ser exonerados.

“La regulación es un paso necesario en la dirección correcta”, le dijo Virander Chauhan, jefe del Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación, un brazo de la UGC, a la revista Science. La comunidad científica india, sin embargo, reaccionó a las directrices con críticas y escepticismo. El físico nuclear Valangiman Subramanian Ramamurthy, quien fue director del Instituto Nacional de Estudios Avanzados, en Bangalore, consideró inadecuado que se establezca una escala con cuatro niveles de plagio. “Es algo inaceptable, porque el plagio siempre es plagio, independientemente de su alcance”, le dijo a la revista Science. Otros académicos opinan lo contrario: consideran que es natural que se copien fragmentos de otros trabajos académicos que no requieren originalidad. “Hay una cantidad limitada de maneras de definir técnicas tales como ‘centrifugación’ o ‘western blot’ y solo redundaría en confusiones si se le exigiera a cada investigador que parafrasee esas definiciones a su manera”, dijo Nandula Raghuram, docente de biotecnología en la Universidad Guru Gobind Singh Indraprastha, en declaraciones a la revista Science. Raghuram no le cree que haya problema cuando el plagio afecte a un 90% de las secciones de un artículo científico dedicado a métodos o materiales, pero considera intolerable cualquier similitud en los resultados, en las conclusiones y en el resumen de un artículo. También formula una advertencia sobre otra limitación subyacente en las reglas: al menos un centenatr de universidades de la India no están vinculadas a la UGC y por eso no estarán comprendidas en las directrices.

Precedentes
En los últimos años, los casos de plagio que involucraron a líderes de grupos de investigación generaron escándalo en la comunidad académica de la India. En 2003, el vicecanciller de la Universidad Kumaun, el físico teórico B. S. Rajput, renunció a su cargo luego de ser sometido a una investigación que comprobó que varios de sus artículos contenían tramos plagiados. Uno de ellos al menos, publicado en 2002 en la revista Europhysics Letters, fue copiado íntegramente de un paper que había sido divulgado seis años antes en el periódico Physical Review D por un grupo de la Universidad Stanford, de Estados Unidos. En 2007, se le prohibió al químico P. Chiranjeevi que dirigiera a alumnos de la Universidad Sri Venkateswara, frente a las evidencias de que 70 artículos de su autoría contenían segmentos plagiados. En 2016, la vicecanciller de la Universidad de Pondicherry, Chandra Krishnamurthy, renunció cuando se descubrió que un libro suyo copiaba extensos tramos de otras obras. Ella también incluía en su currículo oficial dos libros que jamás había escrito.

En un editorial en el periódico Hindustan Times se enumeraron las causas del problema, comenzando por la permisividad del sistema escolar hacia el hábito de los estudiantes de copiar sin citar fuentes, agravado en los últimos años por el acceso fácil a internet. En el contexto académico, la falta de reglas para combatir de manera firme este tipo de mala conducta y el desinterés por desalentar a los plagiadores también son factores de importancia. “Las instituciones de educación superior, que deberían promover entre sus alumnos la búsqueda de la originalidad, en realidad no desean sancionar a los involucrados en plagios. Las nuevas reglas van a cambiar eso”, informa el texto del periódico. Para Kasturi Chopra, presidente de la Sociedad para Valores Científicos, de Nueva Delhi, una entidad que se dedica a promocionar la ética en la ciencia, puntualizar en el plagio académico es insuficiente para garantizar la integridad científica. “Otras formas de mala conducta académica tan serias como el plagio, entre ellas, el autoplagio, la falsificación  y manipulación de datos, no fueron contempladas en las directrices”, le dijo Chopra a la revista Nature.

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