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Memoria

Diálogo equilibrado

Hace 70 años, una articulación política encabezada por un grupo de científicos condujo a la creación del Centro Brasileño de Investigaciones Físicas

Muro del CBPF con grafitis sobre enigmas de la ciencia

Patrimonio del CBPF

En Brasil, la física en la década de 1940 no gozaba del mismo prestigio que ostentaba en Estados Unidos y en Europa. En aquellos países, la disciplina tenía influencia en la literatura y en las películas de ciencia ficción, alimentando un imaginario colectivo que la asociaba a todo lo que pudiera denominarse progreso. En Brasil, la excepción a eso era São Paulo, donde la enseñanza y la investigación en física avanzaban con ímpetu desde la década anterior en la en ese entonces recién creada Universidad de São Paulo (USP). Alentados por los resultados obtenidos en la capital paulista, físicos y matemáticos de la Facultad Nacional de Filosofía (FNFi) se articularon para crear también en Río de Janeiro una institución de excelencia de enseñanza e investigación en física. De esa iniciativa nació el Centro Brasileño de Investigaciones Físicas (CBPF).

El CBPF, que fue inaugurado en enero de 1949, surgió en medio de una serie de cambios en la geopolítica mundial. Con el final de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el lanzamiento de las bombas en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, y el inicio de la Guerra Fría, la ciencia, sobre todo en Estados Unidos, comenzó a incluirse como una parte importante de un proyecto de nación, una herramienta para la obtención de poder político y económico.

La USP, fundada en 1934, había innovado al contratar científicos extranjeros para crear y coordinar departamentos en diversas áreas. Entre ellos estaba el físico ucraniano radicado en Italia Gleb Wataghin (1899-1986), que fue el principal responsable de instaurar la investigación en física moderna en Brasil. Bajo su liderazgo, en pocos años el Departamento de Física de la USP adquirió proyección internacional con sus estudios de los rayos cósmicos.

Patrimonio del CBPF Algunos de los principales fundadores del CBPF (a partir de la izq.): Jayme Tiomno, Elisa Frota-Pessôa, José Leite Lopes, Leopoldo Nachbin, Francisco de Oliveira Castro, Hervásio de Carvalho y Cesar Lattes (sentado)Patrimonio del CBPF

En Río, por entonces capital federal, la situación era diferente. No llegaban a ser 10 los alumnos que frecuentaban el Departamento de Física de la FNFi, ligada a la Universidad de Brasil, la actual Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ). “Se requería ser persistente para estudiar física en Río”, dice la historiadora Ana Maria Ribeiro de Andrade, investigadora jubilada del Museo de Astronomía y Ciencias Afines (Mast). Las perspectivas de la carrera como docente no eran de lo más estimulante y la industria brasileña demandaba escasa investigación científica.

La calidad del trabajo presentado por el grupo de Wataghin en la USP fue un aliciente para el físico pernambucano José Leite Lopes (1918-2006), de la FNFi. Él había trabajado en la USP en 1943, donde conoció a Wataghin y se hizo amigo de otros dos jóvenes físicos: Mário Schenberg (1914-1990) y Cesar Lattes (1924-2005). Para el año siguiente, Leite Lopes fue a hacer su doctorado en la Universidad Princeton, en Estados Unidos. A su regreso a Río, comenzó una amplia articulación con profesores, políticos, militares y empresarios para la fundación de una institución en la cual se pudiese hacer investigación científica con régimen de tiempo completo, y también que aportara una atmósfera intelectual similar a la que había instaurado Wataghin en São Paulo.

“Leite Lopes procuró quebrar la estructura burocrática de la Universidad de Brasil de varias maneras para viabilizar la creación de un centro de investigación en física en Río de Janeiro”, resalta el historiador de la ciencia Antonio Augusto Passos Videira, del Departamento de Filosofía de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (Uerj) y colaborador del CBPF. La mayoría de los catedráticos se oponía al régimen integral. “El nuevo sistema era considerado menos atractivo porque implicaba la presencia del docente en el salón de clases y en los laboratorios, y eso comprometería sus carreras paralelas como profesionales liberales”, explica Ribeiro de Andrade.

Patrimonio del CBPF Vista exterior del acelerador en el que Lattes y Eugene Gardner detectaron el mesón pi, en 1948. Ese hito tuvo gran repercusión en la prensa internacionalPatrimonio del CBPF

En otro intento para impulsar la física en la FNFi, Leite Lopes invitó a Lattes a trasladarse a la Universidad de Brasil. En 1947, el físico Cesar Lattes tenía 23 años y ya gozaba de una reputación científica internacional. Él había tenido un paso destacado en la Universidad de Bristol, en el Reino Unido, en mayo de aquél año, al haber identificado al mesón pi, una partícula subatómica prevista en 1935 por el físico japonés Hideki Yukawa (1907-1981). El hallazgo se produjo después de que Lattes expuso a la radiación cósmica, en el pico Chacaltaya, en Bolivia, placas de emulsión, para detectar partículas altamente energéticas cargadas eléctricamente.

Un año después, Lattes cambió Bristol por la Universidad de California en Berkeley, en Estados Unidos, para ir a trabajar en el sincrociclotrón de 184 pulgadas, que era el acelerador de partículas más potente de la época. “El objetivo era detectar los mesones pi entre los fragmentos de partículas que se producían en las colisiones en el acelerador”, dice Videira. “Lattes y el estadounidense Eugene Gardner (1913-1950) identificaron al mesón pi dos semanas después del arribo del brasileño”. Esa fue la primera vez que la ciencia producía en laboratorio una partícula que hasta entonces solamente se conocía en la radiación cósmica.

Los experimentos generaron amplia repercusión en la prensa brasileña e internacional. Leite Lopes aprovecho ese momento y se involucró en una compleja articulación política para intentar crear el centro de física en Río. Inicialmente recurrió a Nelson Lins de Barros (1920-1966), quien trabajaba en el consulado brasileño en Berkeley y era el hermano del embajador João Alberto Lins de Barros (1897-1955), un político influyente. Nelson Barros se había hecho amigo de Lattes en Estados Unidos y lo presentó a su hermano, quien quedó entusiasmado con su trayectoria y la posibilidad de usar la energía nuclear en Brasil.

Patrimonio del CBPF Lattes y Eugene GardnerPatrimonio del CBPF

La unión de Leite Lopes, Lattes y João Alberto Barros condujo a la fundación del CBPF el 15 de enero de 1949. Euvaldo Lodi, presidente de la Confederación Nacional de la Industria (CNI), y João Alberto Lins de Barros financiaron el emprendimiento en sus primeros meses de vida. El centro funcionaba en salones alquilados en la avenida Presidente Vargas. Meses después, se trasladó a un edificio en Cinelândia, también en el centro de la ciudad.

Lattes renunció en la USP y asumió el cargo de director científico de la nueva institución. Con el tiempo, las instalaciones se tornaron inadecuadas para el avance de las investigaciones en física experimental. “Entonces se negoció el traslado del CBPF a un predio dentro del campus de la Universidad de Brasil, cerca del Morro da Urca, en la zona sur de Río”, relata Videira. El edificio se terminó de construir para fines de 1950. Inmediatamente, Leite Lopes y el físico Jayme Tiomno (1920-2011), que estaban en el exterior, retornaron al CBPF, donde trabajaron en investigaciones en física teórica.

Al grupo responsable del área más adelante se le sumó el físico austríaco Guido Beck (1903-1988). En otro frente, el físico paulistano Roberto Salmeron fabricaba contadores Geiger-Müller para medir la radiación valiéndose del conteo de los pulsos generados por la interacción de las partículas. Elisa Frota-Pessõa (1921-2018), coordinadora del Laboratorio de Emulsiones Nucleares hasta 1964, fue la autora del primer artículo científico del CBPF, que salió publicado en 1950.

Patrimonio del CBPF Lattes (de der. a izq.) con el físico Andrea Wataghin (el hijo de Gleb) y el meteorólogo español Ismael Escobar en Chacaltaya al comienzo de los años 1950Patrimonio del CBPF

El trabajo en el nuevo centro no se limitaba solamente a las investigaciones en física. Leopoldo Nachbin (1922-1993) también realizaba estudios en matemática en la institución. La calidad de las investigaciones desarrolladas visibilizó al CBPF, que comenzó a recibir la visita de eminentes científicos extranjeros. Ese fue el caso del físico estadounidense Richard Feynman (1918-1988), de la Universidad Cornell, en Estados Unidos. La física francesa Cécile DeWitt-Morette (1922-2017), del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, Estados Unidos, también brindó en el centro un seminario sobre partículas elementales.

El CBPF se transformó en el escenario de varios proyectos científicos osados. Uno de ellos fue la construcción de un Laboratorio de Física Cósmica en la cumbre del Chacaltaya, la misma en la que Lattes detectó el mesón pi. El proyecto contó con el aval de la Unesco e implicó el arribo a Brasil de varios científicos extranjeros, entre ellos los físicos italianos Ugo Camerini (1925-2014) y Giuseppe Occhialini (1907-1993), siendo que este último había sido uno de los profesores contratados por la USP en los años 1930. Fue en el CBPF que tuvieron lugar las primeras conversaciones para la construcción de un acelerador de electrones, propuesta que más tarde fue encaminada a Campinas y se convirtió en el proyecto para la construcción del Laboratorio Nacional de Luz Sincrotrón (LNLS). También se gestó en el centro la idea que luego condujo a la creación del Instituto Nacional de Matemática Pura y Aplicada (Impa), en Río de Janeiro.

El CBPF sufrió la falta de recursos financieros durante casi toda su historia. El panorama se agravó en 1954, cuando se descubrió que el presupuesto que se utilizaría para la construcción de un acelerador de partículas había sido desviado. El caso salió en la prensa y Lattes decidió renunciar al cargo de director científico y regresar a Estados Unidos. En las décadas posteriores, el proyecto principal de la institución fue sobrevivir. La inflación del comienzo de los años 1960 dificultó el mantenimiento de las actividades del centro, deteriorando el sueldo de los investigadores. Con el golpe militar de abril de 1964, muchos físicos y líderes científicos fueron echados y empujados al exilio.

Patrimonio del CBPF Estudio actual de nanopartículas de material magnético en el Laboratorio Multiusuario de Nanopartículas y Nanotecnología del CBPFPatrimonio del CBPF

Para finales de la década de 1970 la situación comenzó a mejorar. Desde los años 1960 el CBPF contaba con el aval del gobierno para conceder diplomas de magíster y doctor en física teórica y experimental. Con todo, en 1976 el centro fue incorporado al Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq), transformándose posteriormente en una unidad de investigación del actual Ministerio de Ciencia, Tecnología, Innovación y Comunicaciones (MCTIC).

Durante las décadas de 1980 y 1990 la institución pasó por grandes dificultades y desafíos, tales como la consolidación de las carreras de posgrado de excelencia internacional. A raíz de ello, se volcó a firmar convenios internacionales, tales como el que formalizó con el Fermi National Accelerator Laboratory (Fermilab) de Estados Unidos, uno de los laboratorios más importantes de física de partículas del mundo, y con el Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN, según su sigla en inglés), en Suiza. Como resultado, entre 2013 y 2016, el CBPF computó más de 1.400 publicaciones. Es una de las instituciones brasileñas con mayor cantidad de publicaciones de trabajos de excelencia.

El centro sigue siendo uno de los principales polos de investigación científica y formación y capacitación de profesionales en física de Brasil. Cuenta con 67 investigadores y alrededor de 140 alumnos de posgrado, los cuales se abocan a diversas líneas de investigación, tales como física de altas energías y astropartículas, y física de la materia condensada.

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