Las inversiones de la fundación paulista sumaron 1.760 millones de reales, con una cifra récord de becas y ayudas de investigación
Alexandre Affonso / Revista Pesquisa FAPESP
El año pasado, la Fundación de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de São Paulo (FAPESP) invirtió 1.767.329.896 reales en la financiación de una cifra récord de proyectos: 27.095 becas y ayudas de investigación, un 17,6 % más que el total de 2023. En el lapso de un año, se contrataron 12.952 nuevos proyectos. Este desempeño indica que se han superado casi por completo los daños causados por la pandemia en las universidades e instituciones científicas de São Paulo. El monto aportado por la Fundación en 2024 fue un 29,3 % superior al desembolsado en 2023 y, a valores corrientes, es el mayor de la serie histórica, aunque a valores actualizados por la inflación, la inversión sigue siendo ligeramente inferior a la ejecutada en 2019, antes de la eclosión del covid-19.
Alexandre Affonso / Pesquisa FAPESP
Este balance se dio a conocer en el informe Relatório de atividades FAPESP 2024, publicado en el mes de septiembre. El documento se encuentra disponible en el sitio web de la Fundación, donde se pueden consultar los datos de financiación anuales de la institución desde 1962, cuando la FAPESP inició sus actividades. El progreso alcanzado en 2024 estuvo impulsado por las acciones de la Fundación, tanto con miras a facilitarles a los investigadores los procesos de presentación y evaluación de sus propuestas como para actualizar el tope presupuestario asignado a los proyectos (de 300.000 a 600.000 reales, en el caso de las ayudas regulares de investigación) y los valores de las becas (que se reajustaron hasta en un 45 %). En el caso de los becarios posdoctorales, la FAPESP pasó a asegurarles el reembolso de los aportes a la seguridad social y amplió la duración de las becas de 24 a 36 meses. En 2024, la FAPESP financió un total de 10.275 becas en el país y en el exterior, un 30 % más que el año anterior. “El pasado 2024 fue un año de avances importantes para la investigación científica, para los incentivos a la investigación y para la propia FAPESP, al consolidarse la recuperación tras la pandemia, lo que robustece una perspectiva optimista para el sistema de ciencia, tecnología e innovación de São Paulo”, escribió en la presentación del informe Marco Antonio Zago, presidente del Consejo Superior de la Fundación.
En abril de 2024, la Fundación incorporó a su cartera de programas estratégicos dos nuevas iniciativas. Una de ellas es QuTIa (Quantum Tecnologies Initiative), un programa para crear tecnologías cuánticas, atraer talentos y desarrollar startups en este campo en el estado de São Paulo. Inicialmente, se seleccionaron cinco propuestas presentadas por jóvenes investigadores en el inicio de sus carreras, provenientes de las universidades de São Paulo (USP), Campinas (Unicamp) y Federal del ABC (UFABC), que contarán con cinco años de financiación. En 2025 se lanzó un segundo pliego convocando a la presentación de propuestas en el marco de dicho programa. También se lanzó el Programa para el Atlántico Sur y la Antártida (Proasa), que apunta a ampliar el conocimiento sobre el océano y el continente helado, fortaleciendo las redes nacionales e internacionales de investigación. Esta iniciativa está conformada por la FAPESP, el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS), de Francia, y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), de Argentina.
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Los programas consolidados de la Fundación también cobraron nuevo aliento. En mayo de 2024, la FAPESP anunció la creación de tres nuevos Centros de Investigación, Innovación y Difusión (Cepid), mediante un llamado a la presentación de propuestas para las áreas de Ciencias Humanas y Sociales, Arquitectura y Urbanismo, Economía y Administración. El Centro de Estudios de las Favelas, con sede en la UFABC, promoverá estudios que abarcan el modelado de datos, la evaluación de políticas públicas y las relaciones entre la economía urbana y la transformación del ambiente de las favelas. El segundo centro aprobado, Cepid Bridge: Gestión de Ecosistemas para Transiciones Sostenibles, cuya sede funcionará en la Facultad de Economía, Administración, Contabilidad y Ciencias Actuariales de la Universidad de São Paulo (FEA-USP), tendrá por objeto crear un puente entre el mundo académico y la sociedad en la gestión de ecosistemas para hacer frente a los retos relacionados con la crisis climática, la desindustrialización y las desigualdades sociales. En tanto, el centro denominado Gobernanza de los Cambios Ambientales Globales, con sede en la Escuela de Administración de Empresas de São Paulo de la Fundación Getulio Vargas (Eaesp-FGV), congrega a investigadores de las áreas de gestión y economía en proyectos interdisciplinarios que buscan soluciones referentes a los retos que plantean los cambios en el medio ambiente. Los Cepid cuentan con financiación a largo plazo, por hasta 11 años, y reúnen a equipos multidisciplinarios que trabajan en temas situados en la frontera del conocimiento. En 2024 había 24 centros en funcionamiento.
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El Programa FAPESP de Centros de Investigaciones en Ingeniería/Centros de Investigación Aplicada (CPE/CPA), que organiza redes de investigación cofinanciadas por la Fundación, empresas asociadas e instituciones sede, ganó dos nuevos centros dedicados a la citricultura. El primero, en cooperación con la empresa Citrosuco, tiene su sede en el Centro de Citricultura Sylvio Moreira del Instituto Agronómico (IAC), en Cordeirópolis, en el interior del estado de São Paulo, y tiene como meta la búsqueda de soluciones innovadoras para mantener la sostenibilidad de la industria de los jugos de frutas en el estado de São Paulo. El segundo es una colaboración con el Fondo de Defensa de la Citricultura (Fundecitrus), con sede en la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz de la Universidad de São Paulo (Esalq-USP), en su campus de Piracicaba. Se centra en el combate a las principales enfermedades de la citricultura, tales como la clorosis variegada de los cítricos (CVC), también conocida en Brasil como la plaga del amarelinho, y, especialmente, el greening, también conocido como huanglongbing (HLB) o dragón amarillo de los cítricos, con una incidencia del 44 % en los huertos frutales paulistas en 2024. La FAPESP y el Fundecitrus se asociaron en varias iniciativas anteriores, la principal de ellas para llevar a cabo la secuenciación pionera, en el año 2000, del genoma de una bacteria de interés económico, la Xylella fastidiosa, causante de la CVC.
“En nuestras investigaciones conjuntas hemos logrado importantes resultados para el establecimiento de estrategias eficaces de mitigación y comprensión del huanglongbing. Ahora, hemos dado un paso muy importante que va a transformar la citricultura en el estado de São Paulo”, dijo el director científico de la FAPESP, Marcio de Castro Silva Filho, en la inauguración del centro. En 2024 también se seleccionaron dos CPA enfocados en la inteligencia artificial aplicada a la salud, uno de ellos con sede en la Unicamp y el otro en el Instituto de Ciencias Matemáticas y de la Computación (ICMC) de la USP, en su campus de la localidad de São Carlos. En 2024 había 27 de estos centros en funcionamiento, apoyados por la FAPESP y por empresas tales como Shell, GlaxoSmithKline (GSK), Embrapa y Embraer, entre otras.
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En el área de innovación, el año 2024 se caracterizó por los esfuerzos dedicados a sostener a las startups financiadas por el Programa de Investigación Innovadora en Pequeñas Empresas (Pipe) de la FAPESP ‒había entonces 1.324 becas y ayudas del programa en vigencia‒ y a alinear las acciones de la Fundación con las demandas del ambiente de innovación del estado. Uno de los hechos más destacados del año fue el lanzamiento de la primera licitación pública para seleccionar fondos de inversión (FIP), en colaboración con el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) y otras instituciones financieras, con el compromiso de aportar recursos a las empresas participantes o egresadas del Pipe. “Participamos en cinco FIP, que invierten fondos en empresas que egresaron del Pipe”, explicó a finales del año pasado el economista Carlos Américo Pacheco, quien entonces era el director presidente del Consejo Técnico Administrativo de la Fundación. “También seleccionamos a dos grupos de inversores ángeles y dos plataformas de inversión participativa, las llamadas crowdfunding, para recaudar fondos y aportarlos a las empresas que forman parte del Pipe. Se trata de distintas formas de ir un poco más allá de la financiación de la investigación científica, para apoyar a estas empresas en sus etapas iniciales de crecimiento”.
En 2024, la Fundación reanudó la realización de los eventos denominados FAPESP Week, encuentros que se llevan a cabo en varios países con miras a fortalecer la cooperación entre investigadores que trabajan en São Paulo y otros en el exterior, que se habían interrumpido desde 2020 debido a la pandemia. Una de las novedades consiste en que, además de los científicos paulistas, en estos eventos participaron por primera vez gestores e investigadores de startups apoyadas por el Pipe con estrategias de internacionalización, seleccionadas vía concurso. En 2024 se celebraron cuatro reuniones: en Chicago (EE. UU.), en Shenzhen y Dongguan (China), en Bolonia (Italia y en Madrid (España).
Los ingresos anuales de la FAPESP están compuestos por el 1 % de la recaudación tributaria del estado de São Paulo, porcentaje transferido por el Tesoro estadual tal como está establecido en la Constitución paulista, por ingresos propios de la Fundación y por recursos procedentes de convenios con instituciones y empresas. En 2024, estos ingresos totalizaron 2.800 millones de reales, un 22 % más que en 2023. Los giros del Tesoro sumaron 2.170 millones de reales, los ingresos propios ascendieron a 401 millones y los fondos procedentes de convenios alcanzaron los 243 millones de reales. A finales de 2024, la FAPESP se comprometió a desembolsar 3.250 millones de reales en los años siguientes: 1.090 millones en becas y 2.160 millones de reales en ayudas.
Este artículo salió publicado con el título “Aliento recobrado” en la edición impresa n° 356 de Octubre de 2025.
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