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INMUNOLOGÍA

El Instituto Butantan de São Paulo interrumpe el desarrollo de la vacuna ButanVac

La capacidad de generar inmunidad del posible inmunógeno contra el covid-19 fue inferior a la del compuesto inmunizante de Pfizer

Rafael Simões / Comunicación Butantan Huevos utilizados en la producción de lotes experimentales de la vacuna ButanVacRafael Simões / Comunicación Butantan

El 23 de agosto, luego de tres años de trabajo, el Instituto Butantan de São Paulo anunció la interrupción de los ensayos clínicos y el desarrollo de ButanVac, la posible vacuna contra el covid-19 producida por la institución. La decisión se tomó a partir de los resultados de los ensayos de fase II, realizados con 400 personas. En esta etapa, la seguridad y la capacidad de generar una respuesta inmunitaria de ButanVac se compararon con las de la vacuna de Pfizer, disponible en el Sistema Único de Salud (SUS). La candidata a inmunógeno del Butantan iba a utilizarse como dosis de refuerzo y los resultados no fueron los esperados.

“Antes del comienzo de las pruebas, se acordó que se analizaría si la inmunidad que confería ButanVac era inferior a la generada por la vacuna de comparación”, relata el infectólogo e inmunólogo Esper Kallás, director del Instituto Butantan. “Desde el punto de vista de la seguridad no hubo problema. La tolerabilidad a la ButanVac y los efectos colaterales asociados fueron similares a los que provocaba el inmunógeno de Pfizer, pero en cuanto a su inmunogenicidad, los resultados fueron inferiores a los de la vacuna utilizada como comparación”, explica.

El desarrollo de ButanVac, iniciado en 2021, en el momento más crítico de la pandemia, formó parte de un proyecto de cooperación internacional que adoptaba una tecnología creada por la Escuela de Medicina Icahn, que forma parte de la red de hospitales Mount Sinai, de Nueva York (EE. UU.). En la misma, una versión inactivada del virus de la enfermedad de Newcastle ‒que genera problemas respiratorios en aves‒ se altera genéticamente para incorporar el gen de la proteína de la espícula del Sars-CoV-2, causante del covid-19. Esta proteína le permite al virus Sars-CoV-2 unirse a los receptores de superficie de las células humanas e invadirlas (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 302).

La vacuna, cuya denominación genérica es NDV-HXP-S, fue diseñada para que su costo de producción sea bajo y pueda ser fabricada por países en desarrollo en sus líneas de producción de vacunas contra la gripe (influenza) en plataformas de huevos embrionados. Durante la pandemia, varias naciones se anotaron en la carrera por producir un compuesto inmunizante contra la enfermedad. Tan solo cinco vacunas ‒las fabricadas por AstraZeneca, Pfizer/BioNTech, Sinovac, Moderna y Sinopharm‒ fueron producidas, aprobadas por las autoridades sanitarias y distribuidas a tiempo para frenar las muertes.

Al analizar el desempeño de los 32 inmunógenos desarrollados durante la pandemia, el ingeniero químico Michael L. King, de la Universidad de Virginia, en Estados Unidos, arribó a la conclusión de que los cinco que tuvieron éxito habían sido producidos por empresas farmacéuticas capaces de desarrollar las vacunas y escalar su producción rápidamente. “Entre los factores críticos que confluyeron para el éxito figuran la experiencia previa en comercialización y aprobación, los sistemas de calidad robustos, las estrategias rigurosas de desarrollo de procesos, las instalaciones de manufactura flexibles con mano de obra calificada, la colaboración, el acceso a consumibles, reactivos y coadyuvantes y una distribución equitativa de la red mundial de fabricación de vacunas”, escribió en un artículo publicado en febrero en la revista Vaccine.

Sin embargo, estas cinco vacunas requieren de instalaciones de fabricación e ingredientes específicos cuyo costo de importación es elevado. Por estos motivos, algunos países en desarrollo decidieron apostar por la tecnología NDV-HXP-S, que podía almacenarse en sistemas de refrigeración convencionales (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 303).

A través de su consorcio internacional, Mount Sinai cedió la tecnología del vector viral sin cobrar regalías a centros de investigación en Brasil, Tailandia, Vietnam y México. Para aprobar su uso, la vacuna debía sortear tres fases de ensayos clínicos: la primera para evaluar su seguridad, la segunda para medir su capacidad de generar una respuesta inmunitaria (inmunogenicidad) y la tercera para comprobar su eficacia, es decir, su capacidad para prevenir la infección o impedir el desarrollo de la enfermedad.

Marilia Ruberti / Comunicación ButantanViales con el compuesto candidato a inmunógenoMarilia Ruberti / Comunicación Butantan

Los resultados de la fase I de ButanVac, en la que participaron 318 voluntarios, fueron prometedores. Demostraron que era bien tolerada, segura y, en su dosis más alta, inducía una importante respuesta inmunitaria. En la fase siguiente, 400 voluntarios fueron distribuidos aleatoriamente en dos grupos: a una mitad se le aplicó la ButanVac y a la otra, la vacuna de Pfizer. El estudio tenía un criterio de evaluación preestablecido: la candidata a vacuna del Butantan no podía generar menor inmunidad que la de Pfizer. En este apartado, la ButanVac defeccionó.

Pese a la decisión brasileña de interrumpir los ensayos clínicos, los países que utilizan la tecnología del Mount Sinai continúan con el desarrollo de sus compuestos inmunizantes. Las versiones producidas en Tailandia y México ya fueron autorizadas para su uso en caso de emergencia. En Tailandia, donde la vacuna fue denominada HXP-GPOVac, la Organización Farmacéutica Gubernamental autorizó en septiembre de 2023 su uso de emergencia en adultos como dosis de refuerzo.

El 6 de junio de este año, la Comisión Federal de Protección Contra Riesgos Sanitarios de México se hizo eco de la decisión tailandesa y concedió su autorización para el uso en caso de emergencia de la versión mexicana de la vacuna, bautizada Patria. Los datos del ensayo clínico de fase II/III, que se llevó a cabo con 4.056 voluntarios, indicaron que la inmunogenicidad de Patria no fue inferior al inmunógeno de AstraZeneca, según un artículo dado a conocer en febrero de este año en la plataforma de preprints medRxiv. La vacuna de AstraZeneca utiliza una tecnología distinta a la de Pfizer y es un poco menos eficaz para prevenir los casos sintomáticos. En Vietnam, los resultados presentados en un paper depositado en medRxiv, relativo a los ensayos de la fase II ‒que también utilizó a la vacuna de AstraZeneca como comparación‒ fueron similares a los mexicanos.

No obstante, la suspensión de las pruebas con ButanVac no representa el final de la búsqueda de una vacuna brasileña por parte del Instituto Butantan. “Incluso antes de estos resultados, el Butantan ya evaluaba la posibilidad de utilizar nuevas plataformas para el desarrollo de una vacuna contra el covid-19”, comenta Kallás. En 2023, la institución suscribió un acuerdo con el Ministerio de Salud y recibirá 72 millones de reales para construir una fábrica destinada a la producción de vacunas de ARNm. En la actualidad, el instituto está evaluando qué línea de desarrollo tecnológico adoptará para la producción de este inmunógeno.

Este artículo salió publicado con el título “Adiós a la vacuna ButanVac” en la edición impresa n° 344 de octubre de 2024.

Artículos científicos
KING, M. L. How manufacturing won or lost the Covid-19 vaccine race. Vaccine. 15 feb. 2024.
LÓPEZ-MACÍAS, C. et al. Phase II/III double-blind study evaluating safety and immunogenicity of a single intramuscular booster dose of the recombinant Sars-CoV-2 vaccine “Patria” (AVX/Covid-12) using an active Newcastle disease viral vector (NDV) during the omicron outbreak in healthy adults with elevated baseline antibody titers from prior Covid-19 and/or Sars-CoV-2 vaccination. medRxiv. 14 feb. 2024.
THIEM, V. D. et al. Safety and immunogenicity of an inactivated recombinant Newcastle disease virus vaccine expressing Sars-CoV-2 spike: A randomised, comparator-controlled, phase 2 trial. medRxiv. 1º dic. 2023.

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