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Salud pública

El nuevo coronavirus llegó a Brasil

La variedad que emergió en China arribó al país, donde ya circulaban otras cuatro menos peligrosas

Las esferas son la nueva variedad de coronavirus (Sars-CoV-2), aislada de un paciente infectado en Estados Unidos y visto a través de un microscopio electrónico de transmisión

NIAID-RML

El brote del nuevo coronavirus, que comenzó en China en el mes de diciembre, pegó un salto hacia el final de febrero. El 26 de ese mes, el Ministerio de Salud confirmó el primer caso de infección en Brasil (y en América del Sur) del virus denominado Sars-CoV-2: un hombre de 61 años que había viajado a Italia. Para esa fecha, el país europeo ya era visto como un foco de la enfermedad, con 322 personas infectadas y 12 muertes. El mismo día 26, Argelia, Austria, Croacia y Suiza registraron sus primeros casos en individuos que habían estado en Italia; el día anterior, la Organización Mundial de la Salud había informado del arribo del virus en Afganistán, Bahréin, Irak y Omán.

La variedad causante de la enfermedad a la que se denominó oficialmente Covid-19 había infectado a 81 mil personas y causado 2.761 muertes en 37 países al final de febrero. En Estados Unidos, por entonces con 53 casos confirmados, los Centros de Prevención y Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) alertaban a la población de la inminencia de un brote, con una cifra mayor de casos e impactos en la vida diaria. Al igual que otros virus con predilección por las vías respiratorias, esta variedad que surgió en Asia puede transmitirse entre personas a través de las pequeñas gotas de saliva liberadas al hablar, estornudar o toser.

“Esta será otra gripe que la humanidad deberá sobrellevar”, dijo el ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, en una conferencia de prensa en Brasilia, el día 26, al comentar el primer caso brasileño. Un hombre sexagenario se infectó entre el 9 y el 21 de febrero, cuando viajó por cuestiones laborales a la región de Lombardía, en el norte de Italia.

Science Source/ Fotoarena Los círculos en azul marcan los HCoV-229E, uno de los cuatro tipos de coronavirus detectados en pacientes brasileños, vistos por microscopía electrónica de transmisiónScience Source/ Fotoarena

Al regresar a la ciudad de São Paulo, donde vive, presentó síntomas de una gripe fuerte y el 24 acudió al Hospital Israelita Albert Einstein, un nosocomio privado que identificó el virus, con su posterior confirmación en el Instituto Adolfo Lutz. El paciente regresó a su casa, dado que los síntomas no justificaban una internación. Se lo está monitoreando, y las personas con las que estuvo en contacto en el vuelo de regreso a Brasil y en São Paulo están siendo rastreadas y monitoreadas por equipos de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) y de las secretarías estadual y municipal de salud.

Para el final de ese mes, ya había otros 20 casos sospechosos en estudio en siete estados (Paraíba, Pernambuco, Espírito Santo, Minas Gerais, Río de Janeiro, São Paulo y Santa Catarina). De ese total, 12 personas habían viajado a Italia. En ese país, el brote arrancó con un empleado de Unilever que acudió a atenderse a un hospital de la localidad de Codogno, en la región de Lombardía; pero, siendo que no había viajado a China, no se lo trató como un caso sospechoso y fue olvidado. Posteriormente, cuando su esposa recordó que él se había encontrado con un italiano que había estado en el país asiático, el hombre ya la había infectado a ella, a los médicos y otros pacientes del hospital. El gobierno italiano cerró escuelas, aisló ciudades y prohibió reuniones en iglesias y bares. También Irán decretó el cierre temporal de escuelas y lugares de actividades culturales luego de que la cifra de casos confirmados saltó de 95 a 139 y los fallecimientos, de 15 a 19 en pocos días.

De las siete variedades conocidas de coronavirus que salieron de animales e infectaron a humanos, cuatro ya se habían detectado en Brasil antes de la confirmación del primer paciente en territorio nacional afectado por el Sars-CoV-2, que emergió en China en el mes de diciembre. Las otras dos cepas, que incluso son más peligrosas, todavía no han sido detectadas en el país: la del síndrome respiratorio agudo grave (Sars), que mató a unas 800 personas entre 2002 y 2003; y la del síndrome respiratorio de Oriente Medio (Mers), que provocó 858 fallecimientos desde 2014.

Los cuatro subtipos ya adaptados a los seres humanos, que se identificaron a partir del final del siglo pasado y ya fueron detectados en el país son: HCoV-OC43, que probablemente haya surgido en animales bovinos, pero originario de roedores; HCoV-NL63, proveniente de murciélagos, al igual que el Sars y el Covid-19; HCoV-229E, que pasó al hombre proveniente de dromedarios, pero originario también de murciélagos, y HCoV-HKU1, proveniente de roedores.

Philippe Merle/ AFP Las gallinas constituyen el reservorio de decenas de variedades de coronavirusPhilippe Merle/ AFP

“Saltaron de los animales silvestres a los seres humanos en episodios aislados y raros, llegaron a Brasil por la vía de la transmisión entre personas y circulan aquí permanentemente, pero en general no han causado problemas graves”, dice el virólogo Paulo Eduardo Brandão, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la USP. Las enfermedades respiratorias que provocan en adultos sanos desaparecen en algunos días, pero en los niños y en los ancianos, o en personas con problemas cardíacos o respiratorios, los daños pueden ser graves.

“Actualmente no existe peligro de que los coronavirus del ganado, las aves, los perros y los gatos infecten a la gente porque esos virus no poseen receptores celulares que les permitan adherirse a las células humanas”, dice Brandão. La cepa HCoV-OC43, que habrían transmitido los bovinos, fue una excepción que aún no ha podido explicarse. “Los únicos que son capaces de interactuar con el organismo humano son los de animales silvestres, como es el caso de los murciélagos”. Eso ocurre porque los coronavirus del murciélago se adhieren a la enzima convertidora de angiotensina (ACE), a través de la cual se unen a las membranas de las células de la nariz, la garganta y los pulmones. El riesgo mayor de transmisión deriva de la manipulación de animales muertos y del contacto con la sangre y fluidos del pulmón o del intestino, que podrían estar contaminados.

Las cepas HCoV-OC43 y NL63 fueron identificadas en el 3,1% y el 1,5% de los casos, respectivamente, de un grupo de 150 niños con edades comprendidas entre los 3 meses y los 10 años, internados con neumonía causada por esos y otros virus entre noviembre de 2014 y abril de 2016 en dos hospitales públicos pediátricos, el Dr. Odorico de Amaral Matos y el Dr. Juvêncio Mattos, ambos en la ciudad de São Luís, en el estado de Maranhão. El estudio lo realizaron investigadores de la Universidade Ceuma, una institución privada de la capital marañense, en el que participaron médicos de ambos hospitales y que salió publicado en la edición de octubre de 2019 de la revista científica Journal of Medical Virology. En dicho trabajo, los tipos de virus más frecuentes en niños fueron el rinovirus humano (en el 68% de los casos), el virus sincitial respiratorio (en el 14%) y el adenovirus (en otro 14%).

Por su parte, un equipo de la Universidad Federal de Paraná (UFPR), identificó los cuatro subtipos de coronavirus humanos en el 7,6% de 444 niños y adultos internados en el Hospital de Clínicas de la IFPR con infección respiratoria grave en 2012 y 2013. Según apunta un estudio publicado en mayo de 2016 en la revista Pathogen and Global Health, tres pacientes de ese grupo afectado por coronavirus fallecieron a causa de esa infección respiratoria.

“El coronavirus, por sí solo o asociado con otra especie de virus, el rinovirus C, es un indicio de la gravedad de la infección y de la necesidad de internación en unidad de terapia intensiva”, dice el virólogo Eurico Arruda, de la Facultad de Medicina de Ribeirão Preto en la Universidad de São Paulo (FMRP-USP). En colaboración con la pediatra Alessandra Matsuno, Arruda detectó alguno de los cuatro subtipos de coronavirus humanos en el 11% de un grupo de 236 niños de tres meses y medio de edad y problemas respiratorios internados en el Hospital de Clínicas de la universidad en 2008 y 2009. Los resultados de ese trabajo salieron publicados en junio de 2019 en la revista PLOS ONE.

Fred Murphy Um y Sylvia Whitfield/ CDC El causante de la bronquitis infecciosa aviar, es altamente contagiosoFred Murphy Um y Sylvia Whitfield/ CDC

Este tipo de virus se propaga con mayor facilidad en áreas densamente pobladas, tal como ocurrió en China, que concentra a la mayoría de las personas infectadas en el brote actual, y especialmente en el invierno. Los lugares con exceso de gente y condiciones sanitarias inadecuadas contribuyen a transmitirlo, según concluyeron los científicos de la USP y del Hospital Israelita Albert Einstein, que entre 2005 y 2006 evaluaron la prevalencia de los virus respiratorios en 282 niños de hasta 5 años de edad residentes en Paraisópolis, un barrio paulistano que concentra 42 mil habitantes. Los niños presentaban al menos dos síntomas de infección respiratoria (tos, rinitis, dificultades para respirar, sibilancias en el pecho y fiebre). Tal como se informó en la edición de noviembre de 2019 de la Journal of Medical Virology, los científicos detectaron coronavirus en 34 (el 13,5%) de los 252 niños con algún tipo de virosis.

Otra forma de transmisión ocurre al respirar el aire presente en las cavernas habitadas por murciélagos infectados. Por esa razón, el virólogo Peter Daszak, presidente de Alianza EcoHealth, una organización no gubernamental de Estados Unidos que se especializa en enfermedades emergentes, se cubre con máscaras, guantes y ropa especial de protección cuando ingresa junto a su equipo a las cavernas del interior de China para identificar las guaridas de los virus que podrían pasar a las personas.

En octubre de 2015, Daszak y su equipo extrajeron muestras de sangre de 218 habitantes de pueblos del sudoeste de China ubicados a distancias de entre 1,1 y 6 km de dos cavernas habitadas por murciélagos. Tal como salió publicado en la edición de febrero de 2018 en la revista Virologica Sinica, la mayoría de los habitantes (un 97%) había tenido contacto con animales silvestres y el 3% de presentaba anticuerpos contra el coronavirus, aunque no tuvieran síntomas de infección respiratoria. “Los habitantes de esas comunidades rurales estaban expuestos todos los días, porque habitualmente trabajaban afuera, y muchos de ellos cazaban animales para comerlos, incluyendo murciélagos”, relató Daszak a Pesquisa FAPESP.

Según el investigador, los brotes de enfermedades emergentes se están produciendo con mayor frecuencia como consecuencia del contacto creciente con animales silvestres a causa del desmonte, la construcción de carreteras, la agricultura intensiva y el comercio ilegal de especies. Como el mundo está más conectado a través de las rutas aéreas, existe un riesgo mayor de que cualquier virus nuevo que surge en regiones remotas se propague.

Proyectos
1. Picornavirus y coronavirus emergentes: Asociación con patogénesis respiratoria en seres humanos y detección en roedores silvestres (nº 11/19897-5); Modalidad Becas en Brasil – Posdoctorado; Investigador responsable Eurico de Arruda Neto (USP); Becario Luciano Kleber de Souza Luna; Inversión R$ 247.945,49
2. Evolución experimental en cuasiespecies con coronavirus aviar (nº 18/12417-7); Modalidad Ayuda a la Investigación – Regular; Investigador responsable Paulo Eduardo Brandão (USP); Inversión R$ 149.618,87

Artículos científicos
FERREIRA, H. L. D. S. et al. High incidence of rhinovirus infection in children with community-acquired pneumonia from a city in the Brazilian pre-Amazon region. Journal of Medical Virology. v. 91, n. 10, p. 1751-8. 5 oct. 2019.
TROMBETTA H. et al. Human coronavirus and severe acute respiratory infection in Southern Brazil. Pathogen and Global Health. v. 110, n. 3, p. 113-8. 19 may. 2016.
GÓES, L. G. B. et al. Typical epidemiology of respiratory virus infections in a Brazilian slum. Journal of Medical Virology (online). 26 nov. 2019
WANG, N. et al. Serological evidence of bat Sars-related coronavirus infection in humans, China. Virologica Sinica. v. 33, n. 1, p. 104-7. feb. 2018.

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