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UFRJ – 100 años

El peso de las alianzas

El aumento de la cantidad de artículos científicos publicados por investigadores de la Universidad Federal de Río de Janeiro en colaboración con pares de las empresas estimula esta práctica académica

André Ribeiro/Agência Petrobras

La cantidad de artículos científicos firmados por investigadores de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) en coautoría con pares de empresas ha venido aumentando de manera significativa durante las últimas dos décadas. Al comienzo de los años 2000, el número de trabajos publicados junto al sector privado era de alrededor de 25 por año, y en 2018 esa cifra superó los 180. Estos resultados surgen de un estudio realizado por el físico Carlos Henrique de Brito Cruz, de la Universidad de Campinas (Unicamp), director científico de la FAPESP entre 2005 y 2020, con base en los datos registrados en InCites, la plataforma de análisis de la producción científica de la empresa Clarivate Analytics, integrada a la base Web of Science (WoS).

De Brito Cruz escrutó alrededor de 300 mil artículos en los cuales figuraba al menos un autor brasileño publicados entre 1970 y 2018, cotejando las instituciones a las que estaban vinculados. Luego seleccionó los trabajos firmados por investigadores de universidades e institutos de enseñanza e investigación en coautoría con el sector empresario. Y pudo constatar un crecimiento exponencial de la cantidad de artículos en colaboración con científicos ligados a empresas a partir de la década de 1980, una tendencia que se ha intensificado, sobre todo durante el último decenio.

La UFRJ fue una de las instituciones que impulsaron esas cifras, junto con la Universidad de São Paulo (USP), la Unicamp y el Instituto Tecnológico de Aeronáutica (ITA), con sede en São José dos Campos, en el interior del estado paulista. Todas ellas registraron un fuerte crecimiento en el número de artículos elaborados en colaboración con empresas durante los últimos 20 años. Empero, la UFRJ sobresale por la intensidad de ese tipo de cooperación, particularmente entre 2013 y 2018. En 2013, los trabajos en coautoría con compañías privadas representaban poco más del 2,5% de la producción científica total de la universidad; en 2018, ese porcentaje aumentó al 4,5% (vea el gráfico).

La comparación con instituciones de otros países sugiere que todavía hay margen para seguir avanzando. En Estados Unidos, por ejemplo, el conjunto de los artículos producidos junto al sector empresarial suma casi el 6% de la producción global de la Universidad de California en Berkeley y en Davis, y el 11% en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Esa brecha sería el resultado de la inversión de las empresas estadounidenses en su capacidad interna de investigación y desarrollo (I&D). De acuerdo con el estudio de De Brito Cruz, en 2014 había 39.364 científicos trabajando en el sector corporativo brasileño; en Estados Unidos, en ese mismo año, sumaban un total de 960 mil. Esto significa que, en el país norteamericano, el número de coautores del sector empresarial llega a ser 16 veces mayor que en Brasil.

En la UFRJ, la mayoría de los estudios en colaboración con el sector empresarial se centra en las ingenierías, que fueron 574 de los 1.743 artículos analizados en el estudio. A continuación aparecen las áreas de química y energía de los combustibles, con 420 artículos en conjunto con el sector privado. El protagonismo de esas áreas está relacionado con la consolidación de la cooperación entre la institución y las compañías del sector del petróleo, en particular Petrobras, que hasta 2014 concentraba alrededor del 10% de las inversiones en I&D en el país. Entre 2015 y 2017, los artículos elaborados por la UFRJ en asociación con investigadores vinculados a la petrolera estatal representaron el 34% del total de la producción científica de la universidad en colaboración con empresas.

Una parte importante de esa producción se debe a las colaboraciones entre el Centro de Investigación y Desarrollo (Cenpes) de Petrobras y el Instituto Alberto Luiz Coimbra de Posgrado e Investigación en Ingeniería (Coppe) de la UFRJ. El Cenpes se estableció en 1973, en el campus de la universidad en la zona de Ilha do Fundão, dando comienzo a una colaboración intensa y productiva en el marco de las investigaciones en el área del petróleo y el gas. Desde entonces, ambas instituciones han emprendido más de 3 mil proyectos conjuntos. En 2019, la inversión de Petrobras en los proyectos asociados con el Coppe superó los 100 millones de reales (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 295). “La proximidad geográfica del Cenpes con el Coppe nos favoreció, así como la ley que determina que Petrobras debe invertir el 1% de su recaudación bruta por la explotación del petróleo en convenios de cooperación tecnológica con instituciones de I&D, lo que también beneficia a otros institutos dentro de la UFRJ, tales como el de química y el de geociencias”, comenta el ingeniero electrónico Edson Watanabe, exdirector de la Coppe.

A juicio de la médica y biofísica Denise Pires de Carvalho, rectora de la UFRJ, el ritmo de las colaboraciones de la universidad con el sector empresarial cobró impulso a finales de los años 1990, con el inicio de las obras para la construcción del Parque Tecnológico de la universidad, concluidas parcialmente en 2003 con la inauguración del Laboratorio de Tecnología Oceánica del Coppe, un tanque oceánico que se utiliza para realizar investigaciones relacionadas con la industria petrolera. En el parque se hospedan actualmente de 6 laboratorios, 18 startups y 21 empresas, la mayoría del sector del petróleo, tales como las estadounidenses Halliburton y Schlumberger, y la italiana Tenaris, lo que, según Pires de Carvalho, explicaría la proliferación de trabajos conjuntos en el ámbito de las ingenierías, la química y la energía de los combustibles.

Otro segmento de negocios que cobra relieve en la lista de asociados en los estudios de la UFRJ es el farmacéutico. En los últimos 10 años, los investigadores que trabajan en empresas tales como Novartis y Roche, de Suiza, y Pfizer y Merck, de Estados Unidos, entre otras, pasaron a colaborar cada vez más en los artículos científicos producidos por la universidad. En total, de acuerdo con la investigación realizada por De Brito Cruz, las compañías de ese sector firmaron 172 de los 1.743 trabajos publicados por la UFRJ. “El predominio de las empresas extranjeras refleja el pequeño número de compañías brasileñas que realizan actividades avanzadas de I&D”, escribió el físico en un artículo publicado en el libro intitulado Innovation in Brazil advancing development in the 21st century. “Al mismo tiempo, afianza la imagen de la universidad como institución productora de investigaciones competitivas con reconocimiento internacional, capaz de atraer a socios extranjeros”.

La UFRJ aún no acierta a explicarse a qué se debe el crecimiento de la participación de las farmacéuticas en las investigaciones que emprendió la institución. La rectora sugiere que eso sería un reflejo de la intensidad y la calidad de la producción científica de la universidad en el campo de las ciencias de la salud durante las últimas décadas. “La UFRJ cuenta con cinco INCT [Institutos Nacionales de Ciencia y Tecnología] en el área biomédica, además de los institutos de investigación del Centro de Ciencias de la Salud [CCS], que desarrollan investigaciones de punta en diversas áreas, de modo tal que es probable que la interacción de la UFRJ con las farmacéuticas se intensifique en los próximos años”.

Esta tendencia está respaldada por un estudio reciente que realizó la biofísica Daniela Uziel, de la Facultad de Farmacia de la UFRJ, en un intento por cuantificar la producción científica de los institutos que componen el CCS en cooperación con el sector empresarial. Basándose en datos extraídos de SciVal, la plataforma de análisis de la producción científica de la editorial Elsevier, integrada a la base de datos bibliográficos Scopus, Uziel recopiló todos los artículos publicados por científicos de la UFRJ en las áreas correlacionadas con el campo de acción del centro –biología molecular, microbiología, farmacología, medicina y neurociencia, entre otras– entre 2009 y 2018. “Resulta difícil establecer parámetros de búsqueda que nos permitan mapear los trabajos elaborados específicamente por el CCS, porque el nombre de la universidad, del centro y de los institutos que lo componen no está establecido que figuren de una manera normalizada en los trabajos científicos”, dice. La investigadora pudo verificar que el conjunto de trabajos en el área de las ciencias de la salud en coautoría con empresas prácticamente se duplicó en ese período, subiendo de 133 artículos en 2009 a 236 en 2018, y entre ellas destacan Pfizer, Novartis y la firma británica GlaxoSmithKline, que, en conjunto, suscribieron 69 artículos en colaboración con la UFRJ.

Para Uziel, esas cifras reflejan el esfuerzo de la universidad para acercarse a las empresas. En el caso del CCS, esto se ha hecho en el marco de su Coordinación de Innovación Tecnológica, que se asoció con la Agencia de Innovación de la UFRJ para crear el Inova-CCS. Este es un emprendimiento que se ocupa de organizar seminarios, workshops y eventos para orientar, explicitar y promover entre estudiantes e investigadores una mayor interacción con el sector empresarial. “La posibilidad de emprender proyectos en colaboración con empresas se valora cada vez más en el ámbito universitario”, subraya la biofísica Silvana Allodi, coordinadora de Posgrado e Investigación del CCS. “Esa cooperación permite que los investigadores utilicen los recursos aportados por las empresas para complementar el presupuesto de la propia universidad y los montos concedidos por las agencias de fomento y, así, poder incursionar en nuevas y prometedoras áreas de investigación. Los estudios en colaboración también cumplen un rol importante en la capacitación de los alumnos de grado y de posgrado, e investigadores en pasantías posdoctorales”.

Ese fue el caso del ingeniero de la producción Rafael Clemente, socio fundador de la consultora EloGroup. Cuando todavía era un estudiante, en la Escuela Politécnica de la UFRJ, se unió al grupo de investigación del ingeniero Heitor Caulliraux, en el cual desarrolló una serie de proyectos con empresas. “Allí aprendimos a hacer consultoría”, relata. “La posibilidad de interactuar con las empresas en proyectos conjuntos nos sirvió para entender mejor cómo podía incorporarse el conocimiento producido en la universidad a la gestión de las actividades de las compañías”. La cercanía con el sector empresarial lo incitó a fundar su propia empresa de consultoría. En 2007, Clemente y otros tres colegas participaron en un concurso para instalarse en la incubadora de empresas de la Coppe-UFRJ. “El hecho de habernos asociado con la universidad en los primeros años fue muy importante para poder afianzar nuestra reputación en el mercado”. Un año y medio más tarde se emanciparon, ampliando sus actividades para el resto del país. Hoy en día, una de las oficinas centrales de la empresa opera en São Paulo. En la empresa trabajan 411 profesionales, entre los cuales hay ingenieros, matemáticos, programadores, administradores y economistas, y atiende a compañías de distintos sectores, entre las cuales figuran Claro, NuBank e iFood.

Desde el punto de vista institucional, una de las estrategias más recientes de la UFRJ tiene que ver con el intento de dotar de mayor visibilidad a la producción y a la capacidad de los investigadores y de los laboratorios de la institución, de manera tal que atraiga el interés del sector empresarial por nuevas colaboraciones. “Las empresas todavía no son conscientes de la real dimensión del potencial de la UFRJ”, comenta la ingeniera química Denise Freire, prorrectora de Posgrado e Investigación de la universidad. Ahora ella está trabajando en colaboración con el Parque Tecnológico de la UFRJ en el desarrollo de un sistema de búsqueda, que se basa en los datos de los investigadores que figuran en la plataforma Lattes, que les permite a las empresas estudiar e identificar el campo de actuación y la experiencia de los grupos de investigación y de los 1.456 laboratorios de la institución. Está previsto para finales de este año el lanzamiento de una versión preliminar del sistema y que este instrumento promueva la colaboración de la universidad con el sector privado.

Para ello, también resulta esencial que las empresas inviertan en su capacidad interna de I&D, no solo para ser competitivas e innovadoras en los segmentos en que operan, sino también para que las colaboraciones con las universidades sean fructíferas. Esto se hace patente en el desempeño de la UFRJ en lo relacionado con sus investigaciones conjuntas con Petrobras. Los datos preliminares de un estudio aún en curso, a cargo de la Prorrectoría de Posgrado e Investigación de la universidad, apuntan un aumento de la cantidad de artículos publicados año a año junto con la petrolera durante la última década: de 22 en 2009, a 71 en 2019. “En 2020, la cifra se redujo a 47 artículos, lo que representa una caída de un 33%”, subraya Freire. El año aún no ha terminado, pero ella explica que es poco probable que pueda revertirse ese número en los próximos meses. La disminución estaría relacionada con una merma de un 32,6% en la inversión en I&D que Petrobras destinó a los proyectos de investigación con la universidad, algo que posiblemente esté asociado con la caída de aproximadamente un 35,6% en el precio del barril de petróleo entre 2019 y 2020. “Esos vaivenes están directamente relacionados. Es una vía de doble mano”.

Libro
Reynolds, E. B., Schneider B. R. y Zylberberg, E. (org.) Innovation in Brazil: Advancing development in the 21st century. Nova York: Routledge, 2019.

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