La ciencia, como todas las actividades humanas, a menudo se enfrenta a dilemas éticos. Muy habituales en las áreas que desarrollan investigaciones con animales, también se hacen presentes en las llamadas ciencias duras. El estudio del clima y del impacto de la actividad humana en las variaciones de la temperatura de nuestro planeta implica pensar en estrategias para mitigarlo. Pero, ¿hasta qué punto podemos (investigar formas de) intervenir para disminuir las consecuencias de nuestras acciones si corremos el riesgo de generar nuevos efectos nocivos para la Tierra?
A medida que los resultados del calentamiento global se van tornando una realidad cotidiana, va ganando terreno el debate acerca de una controvertida línea de investigación: la geoingeniería solar. Mientras que la atmósfera y la superficie terrestres absorben aproximadamente el 70 % de la radiación emitida por el Sol, una parte es reflejada hacia el espacio. Este nuevo enfoque pretende aumentar el porcentaje reflejado para refrescar un poco al planeta.
La idea empezó a circular en la década de 1960, pero los estudios siguen limitándose básicamente al modelado climático y del medio ambiente. En el artículo de portada de esta edición se analiza dicho concepto y se aborda la resistencia a las pruebas experimentales (página 12). Y se plantea la siguiente pregunta: ¿es razonable financiar investigaciones sobre técnicas que en la mejor de las hipótesis tan solo mitigan los efectos del calentamiento global sin hacer frente a las causas?
El debate al respecto de las políticas orientadas a enfrentar los grandes retos que la sociedad tiene por delante fue uno de los temas abordados en la Conferencia Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación de Brasil, que se llevó a cabo en Brasilia entre el 30 de julio y el 1º de agosto de este año y que fue la quinta edición de este encuentro; la primera tuvo lugar en 1985, durante el proceso de redemocratización. Con carácter consultivo, la conferencia tiene por objeto reunir sugerencias y propuestas para formular un plan nacional de CT+I para el próximo decenio (página 34).
Sin salir de las políticas públicas, una noticia auspiciosa: una investigación realizada por Pesquisa FAPESP muestra que los índices de vacunación infantil han vuelto a aumentar en Brasil, tras haber registrado una caída entre 2016 y 2021. El artículo de la página 48 informa sobre un incremento considerable del alcance de nueve vacunas, aunque las tasas de vacunación de los 13 compuestos inmunizantes que componen el calendario nacional infantil hasta los 2 años aún no han vuelto a los niveles de 2015.
El área de la salud, siempre presente en la revista, sigue mostrando focos preocupantes en este número, a la par de un logro alentador. Hay en esta edición artículos sobre el aumento de la cantidad de suicidios por abuso de medicamentos en Brasil (página 52) y sobre las primeras muertes registradas a causa del virus del Oropouche (página 54); en tanto, la buena noticia es la protección que ofrece la vacuna del dengue desarrollada por el Instituto Butantan de São Paulo, que se encuentra en la fase final de los ensayos clínicos (página 56).
No es una novedad que la actividad minera causa conflictos sociales en el país, sobre todo en los aspectos vinculados con la posesión de la tierra y el acceso al agua. El Observatorio de Conflictos Mineros de Brasil, una iniciativa puesta en marcha por investigadores de diversas instituciones, movimientos sociales y distintas ONG, mapea estos datos, que han sido recopilados en un estudio publicado recientemente (página 78). Allí se pone de relieve el riesgo de que estos conflictos se vean exacerbados a raíz de la carrera por la explotación de minerales críticos para la transición energética, indispensables para una economía de bajas emisiones de dióxido de carbono. La afluencia de las compañías mineras hacia nuevos emplazamientos, a menudo de difícil acceso, y la participación de empresas más pequeñas, a las que es más complicado encuadrar en el marco de las leyes y someter al escrutinio público, constituyen algunos de los desafíos que habrá que encarar.
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