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Astrofísica

Éramos nueve

El pequeño y gélido Plutón es rebajado de status, y el sistema solar vuelve a contar con ocho planetas.

Fue la corrección pública de un error histórico, que hace más de siete décadas molestaba a la mayoría de los científicos. Plutón perdió el status de planeta y nuestro sistema solar volvió a contar con tan sólo ocho integrantes, de acuerdo con una resolución aprobada el 24 de agosto pasado, luego de acaloradas discusiones, incluso de orden semántico, por la 26ª asamblea general de la Unión Astronómica Internacional, reunida en Praga. No había más argumentos científicos para seguir defendiendo el mantenimiento de Plutón como planeta, afirma el astrofísico Enos Picazzio, de la Universidad de São Paulo (USP). Helado y distante, el diminuto Plutón siempre fue un extraño en la familia solar y nunca debería haber alcanzado la condición de planeta. No era del linaje de los llamados planetas terrestres (Mercurio, Venus, Tierra, Marte), tampoco de la estirpe de los mundos gaseosos gigantes (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno). Y además tenía una órbita muy diferente a la exhibida por los otros planetas. El malestar ahora acabó y los libros escolares y enciclopedias deberán redefinir su capítulo sobre el sistema solar.

El encuentro en la capital checa, que congregó cerca de 2500 astrónomos de 75 países, alteró el concepto de planeta y creó dos nuevas categorías para los astros del sistema solar: la de los planetas enanos, donde por ahora, se ubicarán el rebajado Plutón, y los asteroides Ceres y Xena (apelativo del objeto helado y remoto 2003 UB313, que hasta hace poco tiempo figuraba como fuerte candidato a convertirse en décimo planeta del sistema solar);  y la de los pequeños cuerpos del sistema solar, que comprende todos los demás objetos, con excepción de los satélites. Según los nuevos parámetros, un cuerpo celeste, debe cumplir tres condiciones para merecer el título de planeta: estar en órbita alrededor del Sol, presentar equilibrio hidrostático (lo que en buen español significa tener forma prácticamente esférica) y poseer dimensiones suficientes para dominar su órbita, manteniendo despejado su camino de objetos menores. Apenas ocho cuerpos satisfacen esa lista de requisitos. Plutón fue borrado por el tercer ítem, puesto que su trayectoria se cruza con la del gigante Neptuno. Por eso es un planeta enano.

Con excepción de algunas voces disonantes, en especial, de investigadores norteamericanos que alegaban razones más históricas que científicas para conservar el antiguo status de Plutón, la decisión de la Unión Astronómica Internacional (UAI) de reclasificar ese pequeño objeto helado fue bien recibida. Además, porque la propuesta anterior, derrotada y reformada por los participantes de la asamblea, amenazaba con banalizar el término planeta, y abría la puerta para que decenas de astros figurasen dentro de esa condición. Si se aprobaba, provocaría en fin un caos en los libros didácticos. La nueva resolución acertó al reducir la clasificación de Plutón dentro del sistema solar, pero no es perfecta. Para algunos astrofísicos, la definición de planeta aprobada en el encuentro de Praga es errónea al no hacer referencias claras a cuales parámetros físicos (masa, elementos químicos, etc.), caracterizan ese tipo de cuerpo celeste.

Más polémicas aún, serían las recién creadas categorías de astros, la de los planetas enanos, que parece ser un premio consuelo para los entusiastas de Plutón y de los pequeños cuerpos del sistema solar, expresión paraguas. La definición de que es un planeta enano va a traer mucha tela para cortar, comenta Picazzio. El astrofísico Sylvio Ferraz Mello, también de IAG/USP, en un artículo publicado en el sitio del instituto luego de la reclasificación de Plutón, resumió muy bien el espíritu con el cual las decisiones venidas de Praga deben ser encaradas. ¡La adopción de una definición no significa que la discusión se acabó! La Unión  Astronómica Internacional no tiene poder legal para imponer una definición, escribió Mello. Pero es del todo conveniente, acatar la orientación (?) aprobada por la UAI para que un concepto común sea adoptado por los libros didácticos y transmitido a los más jóvenes.

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