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Historia

Frans Post

El pintor holandés tiene ahora un lugar junto a los maestros flamencos

Aunque Frans Post (± 1612-1680) tuvo que esperar centenas de años para ser reconocido como un gran maestro holandés, su siglo de oro parece ahora haber por fin llegado. Exactamente 400 años después del nacimiento del conde Johan Maurits van Nassau-Siegen — el gobernador general que trajo entre su comitiva al pintor a la colonia holandesa de Recife, entre 1637-1644 —, Post es nuevamente objeto de discusión y análisis en diversos lugares de mundo. Cada vez más cerca de los pintores de primera línea, poco a poco Post va escapándole al contexto histórico neutro de pintor viajante, pintor de cuadros de calidad irregular. Mucho de esto se debe a las recientes investigaciones brasileñas.

Para septiembre de 2005, Pedro Corrêa do Lago, presidente de la Biblioteca Nacional y ex representante brasileño de la casa de subastas de arte Sotheby’s, cargo que ocupó durante 18 años, y Bia Fonseca, su mujer, prepararon una muestra en el Museo del Louvre con siete lienzos correspondientes a la primera fase de Post, del período en que vivió en Brasil y produjo 18 telas a pedido de Nassau.

Al año siguiente, en 2006, le llegará el turno a Alemania y a Holanda. El Haus der Kunst de Munich organiza una gran exposición con unos 50 cuadros del maestro. La curaduría es de León Krempel, en tanto que la del museo Frans Hals, de Haarlem, Holanda, es de Pieter Biesboer; hacia allí se trasladará la muestra ese mismo año.En la exposición del Louvre se presentará un catalogue raisonné, con alrededor de 160 cuadros y 40 dibujos. En principio serán dos ediciones distintas, una en portugués y la otra en inglés. “Desde hace ocho años estamos investigando toda la obra de Post, haciendo un estudio completo. Las telas que pueden ser falsas están siendo sometidas a un análisis a cargo de un comité internacional que creamos para ello”, dice Corrêa do Lago.

Integran dicho comité Corrêa do Lago, Bia Fonseca y Frits Du Parc, este último, director del museo Mauritshuis de La Haya, uno de los grandes especialistas en el siglo XVII holandés. En nombre de la casa de subastas Sotheby?s participan su director mundial George Watchner y su director en Inglaterra, George Gordon. Ambos son expertos en los “maestros antiguos”. Entre las proezas de Gordon se encuentra el descubrimiento de la obra del maestro flamenco Peter Paul Rubens (1577-1640) La masacre de los inocentes, vendida en Sotheby’s en 2002 por casi 80 millones de dólares.

Las telas de Post llegan a costar alrededor de 200 mil dólares, y se han destacado desde hace unos 15 años en adelante. “Es que el estudio de su obra hasta ese entonces no había distinguido sus cuatro diferentes fases”, dice Corrêa do Lago. “Su obra vista en su conjunto lo convierte en un pintor ciertamente irregular.”

Reportero
Durante el período en que permaneció en Brasil, es decir, entre 1637 y 1644, Post reprodujo fielmente todo lo que veía, como un pintor reportero. Al llegar al Brasil, a los 25 años, el primer gran contraste que notó habría sido la luz tropical. Y los temas. La mirada de Post incorporó a la nueva información la técnica, probablemente bajo influjo de algunos paisajistas holandeses de prestigio, como Salomon van Ruysdael (±1602-1670) y Pieter Molijn (1595-1661), entre otros.”Pese a que Post construyó toda su carrera pintando paisajes brasileños, es importante ubicarlo en la tradición del paisaje idílico. Recibió la influencia de la obra de Cornelis Vroom (1591-1661), que fue quizá su maestro. Su tema — Brasil — es único, pero su interpretación se basa en la tradición del paisaje holandés arcádico de Vroom”, dice Biesboer, el curador holandés.

Según Biesboer, las primeras pinturas brasileñas son bastante documentales, y expresan un acercamiento muy puro a la realidad; con todo, en las últimas telas pintadas en Recife es notorio como Post sigue las convenciones del paisaje idílico de Vroom, probablemente porque esto era muy apreciado en el círculo de sus clientes.

“Para Haus der Kunst, la obra de Post tiene, sin lugar a dudas, una importancia actual. Nos habla directamente a través de una utopía preservada con exactitud documental confrontada a una fantasía creativa; ambos son los polos a través de los cuales se desarrolle el arte hasta hoy”, dice Krempel, quien a su vez afirma que sus cuadros revelan un verdadero cosmos. Sin embargo, Post no estaba solo en ese nuevo universo. En la comitiva de Nassau figuraban entre los científicos y artistas otros dos pintores dispuestos a estudiar y documentar el paisaje brasileño: Albert Eckhout (1610-1666) y Georg Marcgraf (1610-1644). Eckhout, un pintor natural de la provincia de Groningen, probablemente tuvo el primer contacto con la pintura a través de su tío Gheert Roeleffs. En Brasil pintó diversos cuadros de plantas, frutas y razas humanas.

“Con la exposición actual de la obra de Albert Eckhout, el Mauritshuis lo presenta como un gran artista. En las naturalezas muertas y en algunos bustos de un rey negro eso funciona, pues en esos casos puede concentrarse en los aspectos artísticos, y no se ve obligado a pintar de una manera documental. Eckhout lo hizo lo mejor que pudo, no siempre con éxito, en tanto que Post, con aparente facilidad, deja fluir a través de su pincel dulces paisajes brasileños”, dice Biesboer.

Hijo del pintor de vitrales Jan Jaszoon Post (s.d.-1614), Frans Janszoon Post, nacido en Haarlem, probablemente fue presentado a Maurits van Nassau por su hermano, el arquitecto y pintor Pieter Jasz Post (1608-1669). De acuerdo con Corrêa do Lago, existen pocas evidencias de que Pieter haya alguna vez venido a Brasil. Nombrado a pedido de Pieter, a Frans le habría sido encargada la tarea de documentar el Brasil, desde la topografía local y la arquitectura militar y civil hasta las escenas de las batallas navales y terrestres.

En algunas obras, como Ilha de Itamaracá (1637),Paisagem do Porto Calvo (1639) o Forte Hendrik (1640), pueden notarse con claridad algunas características que signaron la producción de Post: líneas bajas de horizonte con grandes cielos, que se abren en lo alto hacia una vasta área, en contraposición al primer plano, con vegetación o motivos meticulosamente pintados.

Hay en estas pinturas un cierto colorido homogéneo de tonos rebajados, más cercano a la pintura holandesa que al color del paisaje brasileño. Tales composiciones en perspectiva baja eran comunes en un tipo de pintura panorámica y espacial desarrollada a la época por los holandeses, donde la presencia del cielo expansivo es fundamental. A dichas obras, Post añade el paisaje del nuevo mundo. De tal unión surgen pinturas que informan sobre la iconografía social imperante. Pero, al mismo tiempo, los paisajes son serenos, reservados ante la exuberancia tropical.

Era característico de la obra de Post oscurecer el primer plano e iluminar la región más lejana, de la cual rescata una difusa luminosidad atmosférica. Utilizó simultáneamente diversas técnicas de obtención de luz en su pintura. Entre ellas el claroscuro, un efecto obtenido mediante el contraste entre la luminosidad de las ropas blancas y el oscuro de los esclavos negros, siempre a camino, transportando cargamentos blancos sobre sus cabezas.

Las 18 pinturas hechas en Brasil regresaron con Nassau a Holanda y, posteriormente, en procura de una alianza con el rey Luis de Francia, fueron expuestas para la corte en Versalles, en 1679. Y terminaron quedándose en Francia, distribuidas en algunas colecciones reales. En la actualidad permanecen en el Louvre solamente cuatro telas. “Se encontraron otras tres, en 1880, 1930 y 1990, respectivamente. Al parecer, si cada 50 ó 60 años encuentran una de estas pinturas, aún falta bastante para reunir las 11 que están faltando”, dice riéndose Corrêa do Lago, quien enseguida acota, con aire grave, que las que faltan “pueden haberse destruido en catástrofes o incendios, y no todas deben estar firmadas”.

“Correo”
Un factor curioso, que puede dificultar más aún la búsqueda de esos 11 cuadros remanentes de la primera fase, consiste en que en uno de los cuatro pertenecientes al Louvre, Post firma como “Correio”. “Post se divertía traduciendo su apellido al portugués. Pues bien, imaginémonos en el interior de Francia, ante un cuadro polvoriento, en un sótano y leemos ‘F. Correio’. Por supuesto que no encontraremos ese nombre nunca en ninguna guía o diccionario de arte”, dice Corrêa do Lago. De regreso a los Países Bajos proveniente de Brasil, el artista holandés lleva consigo diversos cuadernos de bocetos realizados en los trópicos. Aun luego de su retorno a Europa, Post no cesa de pintar vistas tropicales, especializándose así en temas brasileños.

De acuerdo con Krempel, la “pintura especializada” fue una característica de la pintura holandesa de la siglo XVII. Esta necesidad de especialización terminó también sirviendo de aliciente al exotismo de Frans Post y de otros pintores holandeses. Como ejemplo de ello, Krempel hace alusión a la escuela de los “Bamboccianti” (pintores holandeses que retrataban la vida diaria en Italia) o Allaert van Everdingen, un holandés que trabajó en Haarlem, como Post, y se especializó en paisajes escandinavos.

Durante los diez primeros años luego de su retorno a Holanda, de acuerdo con Corrêa do Lago, Post pinta hermosos cuadros, de una calidad excepcional, extraídos de los bocetos: “Básicamente ‘colorea’ sus dibujos y elabora ‘caprichos paisajísticos’, es decir, efectúa un nuevo arreglo al gusto del pintor, donde todos los elementos son verdaderos, pero son dispuestos aisladamente. Esta fórmula de la segunda fase, de ‘no mentir aisladamente, sino mentir en conjunto’, lo hace entra al apogeo de su carrera.”

Durante ese mismo período, sus dibujos sirven también como base para las planchas grabadas y publicadas en Rerum per octennium in Brasilia, de Gaspar Barleaus (1584-1648). Se desvincula de Nassau, pero continua pintando paisajes tropicales, para los cuales encuentra mercado. Esta producción, realizada lejos del motivo, partiendo de los estudios realizados en América, toma sendas diversas.

Hasta 1659 más o menos, los paisajes topográficos tienen una precisión documental. Con todo, es común encontrar en las escenas pintadas en Europa una cierta pérdida de la serenidad. Post imprime un nuevo énfasis al paisaje tropical, al poblar el primer plano del cuadro con animales salvajes. Surgen lagartos, serpientes, armadillos o cobras que devoran conejos. La luz difusa también es poco a poco suplantada por el contraste de colores más intensos. De 1660 a 1669, en la fase de la madurez de Post — su tercera fase —, puede notarse un creciente dominio de la técnica y de los temas brasileños, sacándoles el máximo provecho a los elementos exóticos. Las pinturas no son más espontáneas entonces, y la preocupación documental deja de existir.

Post muestra su gran habilidad como miniaturista y rehace las composiciones, “enriqueciendo” el paisaje en un nuevo arreglo de las formas vegetales y animales, dialogando con elementos topográficos y arquitectónicos imaginarios.Su pintura adquiere más cuerpo y la dimensión atmosférica se apoya sobre un fondo cromático en tonalidades verdes y azules, acorde con la tradición de la pintura flamenca. Durante esta fase de auge comercial, el pintor no se aventura en nuevas composiciones. Son siempre los mismos temas, como que “revisitados”: paisajes con ingenios, con casas o vistas de Olinda.

Durante sus últimos años de vida, Frans Post tuvo una existencia sombría, entregado al alcoholismo y con poca capacidad para crear. No obstante, su éxito artístico como el mayor pintor del paisaje brasileño del siglo XVII quedó marcado en el homenaje del amigo Frans Hals (c.1581-1666), quien lo retrató a mediados de 1655. Post murió probablemente 25 años después,a los 68 años.

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