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Ciencia

Hay frutas nuevas en los naranjales

Prueban variedades de cítricos más resistentes a enfermedades en una red de cultivos experimentales

Desde hace un mes la búsqueda por plantas de naranja más resistentes a las principales enfermedades que asolan a la citricultura brasileña cuenta con una nueva red de aliados. En el marco de un trabajo que literalmente ha echado raíces en seis localidades de la región sudeste del país, agrónomos y técnicos del Centro de Citricultura Sylvio Moreira -una unidad de investigación ligada al Instituto Agronómico de Campinas (IAC) ubicada en la ciudad paulista de Cordeirópolis- terminaron en enero de asentar los últimos plantines que integran un conjunto de 12 mil plantas muy especiales. En estos naranjales experimentales, ubicados en tierras pertenecientes a cuatro municipios paulistas (Araraquara, Botucatú, Itapetininga y Cordeirópolis), uno en Minas Gerais (Comendador Gomes) y uno en Paraná (Maringá), hay muestras de 751 híbridos desarrollados recientemente por los investigadores del centro.

Cada nueva variedad porta alguna característica que aparentemente le confiere mayor resistencia o incluso inmunidad contra enfermedades como la leprosis, la gomosis, la cancrosis y la clorosis variegada de los cítricos (CVC), esta última popularmente conocida en Brasil como -amarelinho-. Casi el 65% de las plantas corresponde a híbridos de copa -la parte superior de los árboles, aquélla que le otorga la apariencia y las características de sabor al fruto. En el otro 35%, el carácter de hibridismo está presente en su sistema de raíces, en el llamado portainjerto. “Las copas y los portainjertos más usados en nuestros naranjales tienen una baja diversidad genética”, dice Marcos Machado, del centro de citricultura, coordinador de las investigaciones con los híbridos en el ámbito del Proyecto Genoma Cítricos, uno de los Institutos del Milenio financiados por el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq). La situación del naranjo amargo, el portainjerto más difundido enla citricultura paulista, es paradigmática: todos sus plantines derivan de un único clon. Tienen por lo tanto rigurosamente el mismo genoma. “Debemos ensanchar la base genética en las plantaciones de naranjales para dejar de ser el paraíso de las enfermedades”, afirma Machado.

Los 751 híbridos pasaron por un período de pruebas preliminares en casas de vegetación, un ambiente más controlado que los naranjales abiertos hacia donde fueron luego trasladados. Solamentelos que se mostraron más prometedores fueron después seleccionados para integrar la red experimental estructurada por el centro. Con un poco de suerte, dentro de dos o tres años los investigadores esperan tener en manos la prueba científica de que algunos de esos híbridos realmente son resistentes a las principales enfermedades de cítricos. En la última etapa del proceso de selección deberán sobrar pocas variedades de cítricos con potencial para ser explotados comercialmente. Eso porque, al margen de mostrarse más resistentes a las enfermedades, los híbridos deberán preservar las características de sabor asociadas a la naranja nacional y exhibir una buena productividad desde punto de vista económico. “Si obtenemos dos buenos híbridos al final del proyecto, el trabajo habrá valido la pena”, opina Machado.

En la mayoría de los casos, los híbridos fueron obtenidos por medio de cruzamientos entre dos especies de cítricos con características diametralmente opuestas: una de éstas mostraba una gran susceptibilidad a una o varias enfermedades, mientras que la otra se mostraba resistente o más tolerante a esas plagas. En lo que se refiere a las copas, el cruzamiento más común fue entre la naranja dulce y el tangor Murcott (un híbrido natural de naranja con mandarina). Base de la citricultura paulista, donde representa cerca del 45% de los alrededor de 200 millones de árboles plantados, la naranja dulce es fácilmente atacada por el chancro o cancro cítrico, el “amarelinho” y la leprosis, enfermedades que no logran desarrollarse plenamente en la mandarina. De ese casamiento entre opuestos nacieron 311 híbridos distintos. Pese a ser “hijos” de la misma familia, cada híbrido de naranja dulce y mandarina Murcott presenta un genotipo levemente diferente al encontrado en sus “hermanos”.

En el caso de los cruzamientos entre diferentes tipos de portainjertos, la asociación más común fue entre la especie Poncirus trifoliata, que pertenece a un género cercano a los cítricos, y la mandarina Sunki. Tal unión produjo 281 híbridos genéticamente distintos. El objetivo es conseguir portainjertos más resistentes al hongo Phytophthora, que provoca la gomosis, y al virus de la tristeza de los cítricos, una enfermedad que durante la década de 1940 casi llegó a diezmar los naranjales paulistas, y hoy en día en versiones más atenuadas es prácticamente endémica en los naranjos. Entretanto, un punto debe quedar claro con relación a los híbridos: no se trata de plantas transgénicas, aunque los conocimientos de la moderna genética hayan sido utilizados para orientar algunos cruzamientos. Por cierto: uno de los objetivos del Proyecto Genoma Cítricos es producir un banco de datos sobre los genes de la naranja, la mandarina y el Poncirus. Los investigadores generaron 97 mil fragmentos de genes activos de naranja y 12.700 de tangerina. Cuando se tenga más información sobre el genoma de los cítricos, entonces sí la creación de variedades transgénicas, modificadas con genes de ese mismo grupo de plantas, entrará en la agenda.

El Proyecto
Integración, Mejoramiento Genético, Genoma Funcional y Comparativo de Cítricos
Modalidad
Instituto del Milenio (CNPq)
Coordinador
Marcos Machado ? Centro de Citricultura Sylvio Moreira
Inversión
R$ 3.115.000,00

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