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Ecología

Historias de muertes de conchas

La desaparición de braquiópodos y moluscos apunta un desequilibrio ambiental en mares y ríos

MARCELOS SIMÕES/UNESPBouchardia roseaMARCELOS SIMÕES/UNESP

La Bouchardia rosea, un invertebrado marino cubierto por dos conchas de a lo sumo 15 milímetros de longitud, antes abundante a lo largo de toda la costa brasileña, hoy en día es rara. En 13 años de marisqueo en el litoral norte de São Paulo, el paleontólogo Marcello Simões y su equipo de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) de la localidad de Botucatú encontraron alrededor de 6 mil representantes muertos y tan sólo seis vivos de Bouchardia rosea.

“Esta especie de braquiópodo, que antes era la más común de la plataforma continental brasileña, está desapareciendo y puede incluso haberse extinguido en el sudeste del país”, dijo Simões. Recolecciones realizadas en Ilha Grande, en Angra dos Reis, litoral de Río de Janeiro, reforzaron las conclusiones que dejaron los estudios realizados en el litoral norte paulista. Surgida hace alrededor de 60 millones de años, la Bouchardia rosea sirve de alimento de moluscos y crustáceos. A medida que sus conchas se fragmentan, el fondo marino arenoso queda más estable y firme, lo que facilita el crecimiento de algas y corales. Los resultados sobre la Bouchardia salieron publicados a finales de 2009 en la revista Historical Biology.

Uno de los pioneros en este abordaje es Karl Flessa, profesor de paleontología y paleobiología de la Universidad de Arizona, Estados Unidos. Flessa y su equipo, que ya juntaron conchas de moluscos en diferentes lugares del mundo, incluso en el río Paraná, siguen desde hace décadas las transformaciones del Colorado, un río de 2.330 kilómetros de extensión del sudoeste de Estados Unidos, hoy interrumpido por sucesivas represas construidas para la generación de energía eléctrica y el suministro de agua para uso agrícola y urbano.

Flessa verificó que la reducción del tenor de sales del agua ha modificado la distribución de las poblaciones de moluscos. La cantidad de representantes de Mulinia coloradoensis, una especie de molusco predominante antes de la construcción de las represas, experimentó una disminución del 94%. Actualmente son los representantes del género Chione los que dominan las aguas del Colorado. Un pez de casi dos metros, el totoaba (Totoaba macdonaldi), y un mamífero acuático parecido a un delfín que es conocido en el lugar como vaquita (Phocoena sinus) se encuentran en riesgo de extinción debido a las transformaciones por las cuales el río ha pasado. Flessa también creó el Centro de Estudios de Moluscos Muertos, una organización con sede en la Universidad de Arizona cuya página en internet exhibe en inglés este slogan: “Poniendo a los muertos a trabajar desde 1992”.

El reto consiste en entender las causas de la desproporción entre la cantidad de ejemplares vivos y muertos, y luego ver si algo puede hacerse como para disminuir esta diferencia. En el caso de la Bouchardia, aparentemente no queda mucho por hacerse, pues la causa de su escasez es probablemente natural: alteraciones de las corrientes marinas o de la temperatura del agua del mar. “Otros factores, como la contaminación, no hacen sino empeorar las cosas”, afirma Simões.

Artículo científico
SIMÕES, M.G. et al. Bouchardia rosea, a vanishing brachiopod species of the Brazilian platform: taphonomy, historical ecology and conservation paleobiology. Historical Biology. 21: 123-137. 2009.

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