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MEMORIA

Ingeniería germánica

Los alemanes impulsaron el desarrollo de la infraestructura urbana de São Paulo en el siglo XIX

Biblioteca Nacional Mapa de la ciudad de São Paulo y sus suburbios, confeccionado entre 1844 y 1847 por el ingeniero Karl BresserBiblioteca Nacional

Los alemanes tuvieron una participación destacada en la construcción de São Paulo a mediados del siglo XIX, por medio de obras públicas y privadas que impulsaron el desarrollo urbano de la provincia. Entre los profesionales que contribuyeron para el afianzamiento de los nuevos ordenamientos de la infraestructura paulista, propiciando la popularización de la construcción con ladrillos y la multiplicación de las ladrilleras, figuran los ingenieros Karl Abraham Bresser, Carl Friedrich Rath y Hermann Bastide.

Hermann Bastide (1816-1881), graduado en la Escuela Politécnica de Berlín, en Alemania, desembarcó en el puerto de Santos en 1848 para trabajar en la Real Fábrica de Ferro São João do Ipanema, en Sorocaba. En octubre de 1851 asumió la coordinación de la quinta sección de obras públicas de la provincia, la más importante, porque abarcaba la capital y sus suburbios. Por esa época, se había dividido a São Paulo en seis secciones con la finalidad de ordenar el sector de obras y mejorar la gestión de sus caminos.

El ingeniero se hizo cargo del mantenimiento y construcción de puentes, pavimentado de calles, instalación de fuentes y alcantarillado de las aguas de la ciudad, según la arquitecta Adriane Acosta Baldin, de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de São Paulo (FAU-USP). Ella estudió la contribución de los ingenieros alemanes en la construcción de la provincia a partir del archivo del fotógrafo Militão Augusto de Azevedo (1837-1905), responsable de una vasta colección iconográfica sobre las alteraciones del paisaje urbano en el siglo XIX.

Bastide poseía un amplio conocimiento sobre las innovaciones tecnológicas en boga en Europa. “Países tales como Inglaterra, Francia y Alemania avanzaban en el campo de la ingeniería y en la producción de nuevos materiales para la construcción civil”, relata la investigadora. “Los ingenieros alemanes trajeron esas tecnologías para Brasil”. Bastide también fue responsable de la construcción de un hospital para alienados en la cuesta de la Tabatinguera, en la Vega do Carmo, haciendo hincapié en que las paredes de la edificación deberían hacerse de piedra, ladrillos y cal, y no a base de tabiques de tapia (barro encofrado en moldes de madera). “El ladrillo se usaba esporádicamente en algunas obras públicas de la ciudad, pero nunca en la construcción integral de edificaciones”, explica Acosta Baldin.

Wikicommons Una de las muchas ladrilleras que se instalaron en São Paulo a mediados del siglo XIXWikicommons

Según ella, sería factible que las directrices de Bastide estuvieran relacionadas con la creciente del río Anhangabaú, que en enero de 1850 arrasó 15 casas de tabiques de tapia y un puente en el cruce de la Rua São João. “En los documentos puede verificarse la preocupación de los ingenieros alemanes por romper con esa costumbre luego de la creciente”, dice la arquitecta, autora del libro intitulado Tijolo sobre tijolo: Os alemães que construíram São Paulo, fruto de su tesis doctoral.

Con la popularización del uso de ladrillos surgieron las ladrilleras. Esta tendencia también promovió la contratación de mano de obra calificada para la ejecución de las obras, por medio de acuerdos entre la provincia y Vergueiro & Cia, una empresa de inmigración creada por el senador Nicolau Vergueiro (1778-1859). Se estima que ese político y empresario habría gestionado el arribo de 204 obreros alemanes para trabajar como albañiles, obreros especializados en pavimentación de calles y contratistas en obras de infraestructura en la São Paulo del siglo XIX. “Los agentes se promocionaban abiertamente en los estados alemanes con la intención de convencer a la población sobre las maravillas que ofrecía el gobierno brasileño”, explica la historiadora Silvia Cristina Siriani, de las Facultades Metropolitanas Unidas, que analizó la política de inmigración alemana en Brasil, en el siglo XIX.

Otro ingeniero que arribó a Brasil fue Carl Rath, quien tomó a su cargo numerosas obras de infraestructura urbana en São Paulo, entre las décadas de 1850 y 1860. Los registros sobre su vida en Alemania sugieren que habría adquirido amplia capacitación en mecánica, medicina e ingeniería. Nacido en Stuttgart en 1802, Rath llegó a Brasil en agosto de 1845, emprendiendo expediciones por el interior de la provincia para estudiar los aspectos geográficos y geológicos de la región.

Wikicommons La estación de Brás (s/d) y el Teatro São José, finalizado en 1874, son algunos ejemplos de obras edificadas con ladrillos por los ingenieros alemanesWikicommons

El ingeniero estudiaba bastante en relación con diversos temas, acumulando conocimientos acerca de los aspectos naturales y geológicos de São Paulo. Eso propició el desarrollo urbano de la provincia, encauzando el sector de obras en lo referente al abastecimiento de agua, construcción de caminos y la elección de los mejores sitios para la instalación de los servicios públicos.

En 1858 Rath eligió el Alto da Consolação como lugar para la construcción de un cementerio cercado por muros de ladrillos. Hasta entonces, los cuerpos se enterraban en el interior de las iglesias o en sus atrios, espacios abiertos alrededor de las mismas. Con base en un estudio de la región, el ingeniero pudo comprobar que ese sitio ofrecía las condiciones más adecuadas para la sepultura, ya que era poco frecuente que los vientos soplaran en dirección a la ciudad. Eso evitaría la propagación de los miasmas, las emanaciones provenientes de la materia orgánica en descomposición, que en esa época se asociaba con la difusión de las enfermedades.

El ingeniero también trabajó en la construcción y el mantenimiento de proyectos de aprovisionamiento de agua, promoviendo que aquellos terrenos que poseían vertientes, tanques o tuberías de agua potable fueron protegidos. Por otra parte, Rath coordinó obras para la construcción de caminos y reparación de calles en la capital. Abrió la rua Formosa y dispuso arreglos en la rua da Glória, ambas en el Centro, y en la carretera de la Maioridade, que unía la Baixada Santista con la capital. Esa carretera era muy transitada en la época: alrededor de 5 mil mulas al mes. Había sido construida en 1841 por 200 obreros alemanes, bajo la supervisión del ingeniero germánico Karl Bresser (1804-1856).

Instituto Martius Staden Bresser (a la izq.) y Rath: intervención destacada en las construcciones de la provinciaInstituto Martius Staden

Ese ingeniero llegó a São Paulo en 1838 para inspeccionar las obras de construcción de la carretera de Santos y otra más que unía a São Paulo con Jundiaí. En 1852 se le encargó a Bresser la coordinación de una comisión para evaluar y proponer un proyecto de canalización de posibles cabeceras de agua. Los ingenieros consideraron para ello a las fuentes de Pacaembu y Cantareira, optando por la segunda, porque sus vertientes eran de un régimen fluvial permanente y gran caudal de agua. El proyecto de canalización de las aguas de Serra da Cantareira tardó 20 años en iniciarse. Con todo, las directrices para el abastecimiento de la ciudad perduraron hasta la actualidad, siendo el complejo de Cantareira el responsable de gran parte de la provisión de agua que se consume en São Paulo.

Además de esos profesionales con formación tecnológica para atender las demandas de la infraestructura brasileña, el país recibió a científicos y entusiastas por conocer y registrar la fauna y la flora del Nuevo Mundo. Ese interés se tradujo en expediciones científicas realizadas en el siglo XIX, gran parte de ellas integradas por alemanes. Ese fue el caso de Georg Heinrich von Langsdorff, quien visitó Brasil en varias oportunidades, del zoólogo Johann Baptist von Spix y del botánico Carl Friedrich von Martius, que arribaron en 1817. El naturalista Fritz Muller llegó a Santa Catarina en 1830 y el farmacéutico Theodoro Peckolt en 1847.

La inmigración alemana fue mermando a partir de la década de 1860. El gobierno del país europeo dejó de impulsar la venida de esos trabajadores ya que había demanda de mano de obra especializada para la ejecución de obras de infraestructura locales.

Wikicommons Rath coordinó diversas obras de reparación de calles en la capital, como por ejemplo la de Glória (foto de 1887), en el CentroWikicommons

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