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ANTROPOLOGÍA

Iniciativas brasileñas dejan su impronta en la Década de las Lenguas Indígenas

La publicación del diccionario kuikuro-portugués y la apertura de un centro de documentación apuntan a fortalecer los derechos lingüísticos de los pueblos originarios en el país

Samuagü (delante) y su hijo Kope’i, del pueblo Kuikuro, prueban una trampa en un canal cercano a la aldea Ipatse, en el estado de Mato Grosso

Carlos Fausto

En Brasil, quienes tienen el portugués como lengua materna probablemente nunca se hayan detenido a pensar en sus derechos lingüísticos. Pero sí, existen, y fueron recopilados en la Declaración Universal de los Derechos Lingüísticos, un documento firmado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y por diversas organizaciones no gubernamentales en 1996, en la ciudad de Barcelona, España. El texto de la misma reconoce el derecho individual y colectivo a utilizar y preservar un idioma, así como la protección de las lenguas que corren peligro de desaparecer.

En Brasil, además del portugués, se hablan más de 200 idiomas (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 335), entre ellos, diversas lenguas indígenas, el idioma de señas y lenguas afrobrasileñas. El portugués es el único idioma oficial a nivel nacional. Sin embargo, el Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (Iphan) y el Ministerio de Cultura (MinC) reconocen siete lenguas como Referencia Cultural Brasileña, seis de las cuales son indígenas.

Una de ellas es la lengua kuikuro, que este año ha sido registrada en un diccionario publicado merced a un trabajo conjunto entre el Museo Paraense Emílio Goeldi (MPEG), de Belém [Pará], y el Museo Nacional de la Universidad Federal de Río de Janeiro (MN-UFRJ). El trabajo de investigación contó con el apoyo del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq), la Fundación de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de Río de Janeiro (Faperj) y el Programa de Documentación de Lenguas Amenazadas (DOBeS) de la Fundación Volkswagen.

El diccionario kuikuro-portugués, de carácter enciclopédico, procura registrar la cultura material del pueblo Kuikuro. La obra, compilada por los antropólogos Bruna Franchetto y Thiago Braga Sá (ambos del Museo Nacional) y por la lingüista Gélsama Mara dos Santos, de la Universidad Federal de Amapá (Unifap), contó con la participación de la comunidad y de profesores kuikuros. “La edición está destinada principalmente a la propia comunidad”, dice Franchetto. El próximo volumen, que registrará la flora del Alto Xingú, una región dentro del estado de Mato Grosso en donde se encuentran las aldeas kuikuro, comenzará a organizarse este mismo año.

Fruto de un trabajo de documentación iniciado hace más de dos décadas por Franchetto y Dos Santos, el diccionario tuvo numerosas versiones digitales que circularon entre los investigadores y la propia comunidad. En tanto, la creación de la escritura alfabética de la lengua kuikuro utilizada en la obra comenzó en la década de 1990, bajo la dirección de docentes indígenas asesorados por Franchetto.

Según Braga Sá, una de las principales dificultades de este tipo de trabajo radica en su complejidad. “El diccionario es una forma de estandarizar el idioma, pero en este caso estamos lidiando con la propia cultura indígena, que se caracteriza por su multiplicidad de perspectivas”, explica.

Equipo del Diccionario Kuikuro-PortuguésEntradas del primer volumen del diccionario kuikuro-portugués, cuyo título es Inhanhigü o “hecho a mano, artefacto”Equipo del Diccionario Kuikuro-Portugués

Es por ello que la participación activa de la comunidad es determinante. Según comenta el investigador, los maestros de escuela kuikuros tuvieron un rol fundamental en todo el proceso de investigación. “Las versiones iniciales del diccionario fueron incorporadas a la enseñanza en las aldeas desde el principio”, relata Braga Sá. “La idea es que sirva como una herramienta más para el fortalecimiento de la lengua kuikuro. Los idiomas indígenas suelen estar asociados a la vida cotidiana en las aldeas, pero no podemos olvidar que, especialmente en los últimos años, estas lenguas también circulan por las universidades, produciendo y registrando conocimientos”.

El primer tomo del diccionario se intitula Inhanhigü, un vocablo que significa “hecho a mano, artefacto”. El volumen reúne 363 entradas, divididas en cinco ejes temáticos: Kengikogu (cosas), Kengikõdohogu (ornamentos), Tühatinhü (materiales), Iku (pinturas o grafismos) y Üne (casa). Además de la traducción de cada palabra al portugués, cada entrada incluye ejemplos de uso e imágenes. En el prefacio, Franchetto explica los aspectos estructurales de la fonología y la sintaxis del idioma kuikuro.

Kuikuro es uno de los pueblos indígenas más numerosos del Alto Xingú. En la actualidad, reúne alrededor de 1.200 personas en nueve aldeas. “Nuestros alumnos aprenden primero a leer y s escribir en su lengua materna y luego en portugués”, comenta Sepé Ragati Kuikuro, profesor y líder de la aldea Ipatse, quien colaboró en la elaboración del diccionario.

Además de brindar apoyo a la publicación del diccionario kuikuro-portugués, el Museo Goeldi desarrolla otros proyectos de documentación de las lenguas indígenas. Entre ellos se encuentran los diccionarios multimedia de acceso libre, disponibles en el sitio web de la institución. Hasta la fecha, los pueblos indígenas de la región amazónica que cuentan con este registro digital de sus lenguas son siete: Kanoé, Oro Win, Puruborá, Sakurabiat, Salamãi y Wanyam, aparte del diccionario de lugares sagrados del pueblo Medzeniakonai.

El proyecto comenzó en 2019 a partir de un pedido de José Augusto Kanoé, cacique de la comunidad Kanoé, de la Tierra Indígena Río Guaporé, en Rondônia. “Les solicitó a los investigadores del museo una herramienta para el estudio de la lengua que incluyera la posibilidad de oír el sonido de las palabras. De ahí surgió la idea del registro multimedia”, explica la lingüista Ana Vilacy, investigadora del Museo Goeldi y una de las coordinadoras del proyecto. En los diccionarios, que pueden consultarse en línea o descargarse en formato PDF y HTML, es posible escuchar los sonidos y ver las imágenes asociadas a las palabras.

Para Lidia Sakurabiat, quien vive en la aldea Koopi, que pertenece a la Tierra Indígena Río Mequéns, en Rondônia, y participó en la elaboración del diccionario sakurabiat-portugués, la posibilidad de acceder a sonidos e imágenes permite que el material se utilizado no solamente por quienes asisten a las escuelas indígenas, sino también por las familias: “Aparte de los profesores, los padres y hermanos mayores también les enseñan a los niños”, relata Sakurabiat, quien trabajó durante siete años como agente sanitario indígena en su propia comunidad y actualmente utiliza el diccionario multimedia para enseñarle el idioma a su hijo, a sus hermanos y a cualquiera que esté interesado en aprenderlo.

Según Vilacy, los diccionarios multimedia del Museo Goeldi están pensados como una tecnología social, desarrollada en diálogo con las comunidades para ayudar a resolver demandas locales. La metodología empleada por los investigadores de la institución también incluye la creación del software de código abierto. Hay un manual con los scripts [guiones de programació semiautomatizados a disposición del público para aquellos que deseen replicar el modelo sin necesidad de contar con conocimientos avanzados de programación.

Colección del Proyecto de Documentación de la Lengua y Cultura Makurap | Colección del Proyecto de Documentación de la Lengua PuruboráDocumentación de las lenguas de los pueblos Makurap (a la izq.) y Puruborá, realizada en Rondônia por el Museo GoeldiColección del Proyecto de Documentación de la Lengua y Cultura Makurap | Colección del Proyecto de Documentación de la Lengua Puruborá

En abril de este año, un grupo de estudiantes indígenas del profesorado intercultural indígena de la Universidad Federal de Maranhão (UFMA) se contactó con el museo para utilizar la metodología a los efectos de producir sus propios diccionarios. Esta es otra línea de trabajo de los investigadores del Museo Goeldi: la capacitación de miembros de las comunidades indígenas para que ellos mismos realicen el registro de sus lenguas. En el caso de la colaboración con la UFMA, se ofreció un taller destinado los docentes de la asignatura de producción textual para que pudieran orientar a sus alumnos en el proceso de reproducción de la metodología de confección de los diccionarios.

Según el lingüista brasileño Joshua Birchall, de la Universidad de Nuevo México, en Estados Unidos, coordinador del proyecto de diccionarios multimedia junto con Vilacy, la documentación de las lenguas orales a menudo implica la creación de un alfabeto, un proceso que requirió siglos en idiomas como el portugués y el inglés. “En este caso, es necesario reproducir todo ese proceso histórico en tan solo unos años, lo que implica un arduo trabajo mancomunado de lingüistas, antropólogos, docentes y toda la comunidad en su conjunto”, destaca Birchall en una entrevista concedida a Pesquisa FAPESP.

A pesar de los esfuerzos de los investigadores, la preservación de las lenguas indígenas de Brasil plantea múltiples retos. Para la lingüista Altaci Kokama, responsable de la Coordinación de Promoción de la Política Lingüística del Ministerio de los Pueblos Indígenas (CPPL-MPI), además del reconocimiento y la valoración simbólica, es fundamental avanzar en la implementación de políticas públicas estructurantes, continuas y territoriales. Entre las medidas principales, destaca la cooficialización de las lenguas indígenas en los municipios con presencia de pueblos originarios y la contratación de agentes bilingües con fines de accesibilidad. Tales iniciativas son esenciales para asegurar el acceso de estas poblaciones al sistema judicial, a la salud y a la educación.

Kokama integra el consejo consultivo del Centro de Documentación de Lenguas y Culturas Indígenas Antônio Kanajó, inaugurado en mayo en la capital paulista. La institución fue creada merced a una colaboración entre el Museo de Arqueología y Etnología de la Universidad de São Paulo (MAE-USP) y el Museo de la Lengua Portuguesa (MLP), que contó con el apoyo de la FAPESP. La idea surgió de la propia Fundación con motivo de la Década de las Lenguas Indígenas, proclamada en 2022 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El objetivo perseguido por el centro es el desarrollo de tres líneas de actividades: investigación y documentación; creación de un repositorio digital de acceso gratuito, y acciones de mediación intercultural y divulgación. Según la antropóloga Maria Luísa Lucas, docente del MAE y coordinadora del sector de antropología del centro, la articulación con las comunidades e investigadores indígenas estuvo contemplada en todas las etapas de la creación de la institución: desde la conformación del consejo consultivo hasta la llamada a concurso para becas de maestría y doctorado, que dará prioridad a las postulaciones indígenas.

El primer año del trabajo se dedicará a la creación del repositorio digital, pero para el mes de noviembre ya está prevista la realización de un seminario internacional en el Museo de la Lengua Portuguesa, como parte de la programación del Año Cultural Brasil-Francia 2025. “La preservación de las lenguas indígenas no es solamente una acción técnica, sino un compromiso ético y político”, subraya Kokama.

Este artículo salió publicado con el título “Por escrito” en la edición impresa n° 353 de julio de 2025.

Proyecto
Aportes para la instalación del Centro de Documentación Indígena ‒ Acciones del Museo de Arqueología y Etnología (nº 24/17181-2); Modalidad Ayuda de Investigación ‒ Proyectos Especiales; Investigador responsable Eduardo Góes Neves (USP); Inversión R$ 3.398.673,52

Libro
FRANCHETTO, B. et alDicionário Kuikuro-Português. Tomo temático I: Inhanhigü. Belém: Museo Paraense Emílio Goeldi, 2025.

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