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Investigación empresarial

Innovación en fármacos

El laboratorio farmacéutico brasileño Biolab invierte en el desarrollo de nuevas moléculas y medicamentos

Eduardo Cesar Dispositivo utilizado por los científicos de Biolab para la producción de nuevas drogasEduardo Cesar

Biolab es una de las 10 mayores industrias farmacéuticas brasileñas, y cumplió este año dos décadas de actividad. La cartera de la empresa, cuya casa matriz se encuentra en São Paulo, está integrada por más de 100 productos, de los cuales la mitad son innovadores en su composición molecular, o bien en su formato farmacéutico. Dos ejemplos de ello son el fotoprotector Photoprot, con factor de protección solar 100, que se elabora con nanocápsulas, y el medicamento para el tratamiento de las náuseas Vonau Flash, pionero en el uso de una tecnología para su disolución oral inmediata, cuyo efecto es más veloz en el organismo. Photoprot, lanzado en 2009, fue elaborado en forma conjunta con científicos de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), mientras que Vonau Flash, que salió al mercado en 2005, se elaboró en colaboración con la Facultad de Ciencias Farmacéuticas de la Universidad de São Paulo (USP).

“Siempre creímos que el futuro de la industria farmacéutica se encuentra en la innovación y no en la copia de medicamentos, como es el caso de los genéricos. Desde hace años, Biolab trabaja en la síntesis de moléculas capaces de dar como resultado nuevos fármacos. Actualmente estamos testeando 60 moléculas”, comenta el director científico de la empresa, Dante Alario Junior. Para brindarle soporte a su programa de innovación, Biolab invierte entre un 7% y un 10% de su facturación en I&D. En 2016, la compañía facturó 1.250 millones de reales y la proyección para este año es de un crecimiento del 12%. La empresa es líder en ventas de medicamentos con prescripción médica en las áreas de cardiología y dermatología, e interviene en forma relevante en los sectores de endocrinología, geriatría, ginecología, ortopedia, pediatría y reumatología.

Para finales de 2018, la compañía contempla el lanzamiento de otros dos remedios innovadores: el antifúngico Zilt, cuya molécula fue concebida y sintetizada en los laboratorios de Biolab, y el nanoanestésico tópico Nanorap, uno de los primeros  de su género en el mundo (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 238). Ambos se encuentran en su fase final de registro en la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa). El Zilt, indicado para el tratamiento de infecciones por hongos, tiene como principio activo a una molécula innovadora denominada dapaconazol. “El Zilt posee un núcleo químico conocido, el imidazol, que fue modificado por nuestros científicos, tornándose más potente y con un espectro de acción más amplio”, explica Alario. De este modo, la droga actúa sobre un mayor número de microorganismos que los antifúngicos existentes en el mercado.

Empresa Biolab
Centros de I&D
São Paulo, Itapecerica da Serra (São Paulo) y Toronto (Canadá)
Cantidad de investigadores
120
Producto principal
Medicamentos

Según el médico Gilberto De Nucci, experto en farmacología, profesor del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICB) de la USP y dueño de la empresa Galeno Desenvolvimento de Pesquisas Clínicas, el dapaconazol es un me-too, un término empleado por el sector farmacéutico para designar a los medicamentos surgidos a partir de una nueva molécula cuya estructura química, ya conocida, fue modificada. “Se trata de una nueva entidad química, realmente innovadora, si bien no representa una ruptura de paradigma”, señala De Nucci, contratado por Biolab para llevar a cabo los test preclínicos y clínicos del Zilt.

En tanto, el Nanorap es un anestésico en forma de crema destinado a pacientes que van a someterse a pequeñas intervenciones en la piel, tales como tratamientos láser y extirpación de lunares. Se trata de una innovación incremental, puesto que es el resultado de modificaciones efectuadas sobre dos principios activos conocidos, la lidocaína y la prilocaína. “Lo novedoso del producto es su nanoencapsulado, que garantiza una mejor permeabilidad en la piel”, resalta De Nucci, quien también se ocupó de organizar los estudios clínicos del medicamento. El Nanorap surte efecto en 10 minutos, una sexta parte del tiempo que demandan para hacerlo los anestésicos convencionales no inyectables.

Eduardo Cesar Laboratorio de investigación con la maqueta de una molécula desarrollada por la empresa en primer planoEduardo Cesar

Las innovaciones en la industria farmacéutica pueden clasificarse como radicales, cuando obtienen como resultado una nueva molécula no registrada en todo el mundo, o incrementales, cuando derivan en mejoras con una molécula conocida. Para el químico Jorge Lima de Magalhães, investigador del Núcleo de Innovación Tecnológica del Instituto de Tecnología en Fármacos (Farmanguinhos), de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), en Río de Janeiro, los medicamentos como los elaborados por Biolab son importantes para el país.

“Aunque las innovaciones practicadas por el sector farmacéutico nacional sean básicamente incrementales, ellas no carecen de importancia. Algunos de esos nuevos medicamentos incorporan mejoras que aumentan su aceptación por los pacientes tornando más eficaz el tratamiento”, resalta Magalhães. “Si la concepción de una molécula totalmente nueva es algo extremadamente complejo incluso para las grandes multinacionales farmacéuticas, imagínense lo que serían para un laboratorio brasileño”.

Las unidades de I&D
A lo largo de su historia, Biolab depositó 263 solicitudes de patentes en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) –a un promedio de una patente por mes–, de las cuales, 53 le fueron concedidas. Las innovaciones de la compañía farmacéutica se desarrollan en dos unidades de investigación. La síntesis de moléculas se lleva a cabo en Sintefina, una spin-off de la empresa que está instalada en el Centro de Innovación, Emprendimiento y Tecnología (Cietec), que funciona en la Ciudad Universitaria, en São Paulo. Sintefina se encuentra en proceso de incorporación y a fin de año va a transformarse en un laboratorio propio de Biolab. En ella trabajan seis químicos, todos con nivel de doctorado, y expertos en síntesis.

Una de las moléculas testeadas por el equipo de Sintefina se mostró prometedora para el tratamiento de la hipertensión. “Ya contamos con una patente de esa molécula. En las pruebas con ratas, la misma se mostró eficaz para bajar la presión. Ahora estamos efectuando nuevos test para saber por cuánto tiempo actúa la droga en el animal”, relata el director científico de Biolab. El mecanismo de acción de la molécula aún no se conoce. “Tendremos que firmar un convenio con una universidad para descubrir cómo actúa, porque esa es una investigación básica”.

Eduardo Cesar El equipo de investigadores de Sintefina, una spin-off de Biolab, se encarga de la síntesis de moléculas capaces de dar como resultado nuevos fármacosEduardo Cesar

Más allá de la síntesis de moléculas, el equipo de Sintefina comenzará  a efectuar test a la brevedad, para comprobar la eficacia de esas mismas moléculas. “Hoy en día enviamos nuestras moléculas a laboratorios de Estados Unidos y de Francia para comprobar la actividad. En algunos meses, podremos realizar esos ensayos aquí en Brasil, con el mismo nivel de seguridad, eficacia y confiabilidad. Hemos adquirido equipamiento, compramos los kit para efectuar los ensayos y contratamos a un investigador que está finalizando su doctorado para que se encargue de esa área”, informa Alario.

La farmacéutica mantiene un segundo centro de I&D en Itapecerica da Serra, una localidad ubicada a 38 kilómetros de São Paulo, donde trabajan alrededor de 100 investigadores. Esa dependencia está abocada principalmente al desarrollo de innovaciones incrementales, tales como mecanismos de liberación programada de fármacos, sistemas de disolución oral y nuevas fórmulas y encapsulados, como es el caso de aquellos que se realizan valiéndose de nanotecnología. En Itapecerica se están desarrollando alrededor de 100 nuevos proyectos, entre los cuales figura la elaboración de filmes (películas delgadas) para el tratamiento de las aftas.

Divulgación Biolab El centro de I&D de Itapecerica da Serra concentra las investigaciones relativas a las drogas incrementalesDivulgación Biolab

Para apuntalar su estructura de I&D, Biolab inaugurará este mes una tercera unidad destinada a la innovación, en esta oportunidad, en el exterior. El nuevo centro de investigación funcionará en el MArS Discovery District, un polo de investigación en salud y fármacos de Mississauga, una ciudad vecina de Toronto, la mayor metrópoli de Canadá. Con cien mil metros cuadrados, esa instalación dispondrá de 15 investigadores y, según Alario, forma parte de la estrategia de internacionalización de la empresa. La primera misión del laboratorio, que costó 50 millones de dólares, consistirá en adecuar la documentación del Zilt y el Nanorap para los mercados de Canadá, Estados Unidos y Europa. “Vamos a elaborar un dosier para las autoridades regulatorias de esos países. Si queremos acceder a mercados desarrollados, tendremos que ofrecer drogas innovadoras, como son el Zilt y el Nanorap”, subraya el director científico de Biolab.

El centro canadiense también brindará soporte al área de investigación en Brasil. “Actualmente, cuando importamos los reactivos que se emplean en la investigación de nuevas moléculas, tenemos que esperar seis meses para el arribo del producto. En Canadá, ese plazo se reduce a una semana. Siendo así, parte del desarrollo de las nuevas moléculas o de fármacos incrementales puede realizarse allá”, explica Alario.

Divulgación Biolab Un investigador analiza bajo el microscopio un medicamento en desarrollo en el laboratorioDivulgación Biolab

Una nueva fábrica
El laboratorio cuenta con tres plantas industriales, ubicadas en los municipios paulistas de Jandira, Taboão da Serra y Amparo, donde en esta última localidad también se elaboran alimentos funcionales y productos veterinarios. En julio de este año, la empresa anunció la construcción de una nueva fábrica en Pouso Alegre, en el sur del estado de Minas Gerais, con una inversión presupuestaria de 450 millones de reales. De este total, alrededor del 40% son recursos propios y el resto se obtendrá a través del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) y también de otras fuentes de financiación.

La factoría, que está previsto que comience a operar dentro de tres a cuatro años, fue proyectada para hacer frente también al mercado externo y sus instalaciones serán construidas conforme a las exigencias de las agencias reguladoras de Estados Unidos (Food & Drug Administration, FDA) y de Europa (European Medicines Agency, EMA). La planta industrial tendrá capacidad para producir 200 millones de unidades de medicamentos por año, más del doble del potencial productivo de Biolab en la actualidad.

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