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Internacionalización

Interacción en las fronteras

Simposio reúne a brasileños, británicos y chilenos para discutir tópicos emergentes de la ciencia

FABRÍCIO MARQUES

Brasil fue sede de uno de los principales eventos de la celebración de los 350 años de la Royal Society, la consagrada institución de promoción de la ciencia del Reino Unido. El simposio UK-Brazil Frontiers of Science reunió en la localidad de Itatiba, interior paulista, a un grupo de 76 investigadores de Brasil, el Reino Unido y Chile para debatir grandes cuestiones del conocimiento desde una óptica multidisciplinaria. “El balance fue bastante positivo”, dice el físico Marcelo Knobel, prorrector de Grado de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), quien coordinó la organización del evento junto a Richard Kirby, de la Escuela de Ciencia e Ingeniería Marina de la Universidad de Plymouth, Reino Unido. Aunque los resultados concretos solamente deben aparecer a largo plazo, en la forma de colaboraciones internacionales, Knobel escuchó evaluaciones elogiosas de boca de los participantes. “Uno de los investigadores me dijo que había recordado por qué resolvió hacer ciencia: por el placer del conocimiento”, dice Knobel. Se refería al formato del simposio, que contempló temas bastante variados e invitó a los expertos a interactuar y debatir. “Se refrescaron la cabeza, pues pudieron conocer temas instigadores y distantes de sus especialidades. En el caso de los disertantes, fue la posibilidad de exponer sus investigaciones ante un público que, aunque fuese prácticamente lego en el asunto, estaba compuesto por jóvenes investigadores de alto nivel”, afirma.

Los participantes fueron seleccionados entre científicos con menos de 20 años de doctorado, pero considerados líderes en el medio académico. El encuentro, que ocurrió entre los días 27 y 30 de agosto, fue organizado por la Royal Society y por la FAPESP, en asociación con el British Council, la Academia Brasileña de Ciencias, la Academia Chilena de Ciencias y el proyecto bilateral UK-Brazil Partnership in Science and Innovation. Lorna Casselton, vicepresidente de la Royal Society, estuvo presente en el simposio. Cada una de las nueve sesiones se inició con tres miniconferencias de expertos. En el debate de apertura, Glaucia Mendes de Souza, del Instituto de Química de la Universidad de São Paulo (USP), una de las coordinadoras del Programa FAPESP de Investigación en Bioenergía (Bioen), y Joaquim Seabra, del Laboratorio Nacional de Ciencia y Tecnología del Bioetanol (CTBE), expusieron la experiencia brasileña de producción de etanol de caña de azúcar, mientras que Sofía Valenzuela, de la Universidad de Concepción, Chile, demostró el esfuerzo de su país para extraer etanol de la biomasa del eucalipto. Como sería de esperarse, diversas preguntas recayeron sobre la sostenibilidad de los biocombustibles, una conocida preocupación de los británicos, que apuestan, por falta de tierra disponible, por soluciones como la energía solar y la eólica.

Los debates siguientes también abordaron tópicos de investigación en la frontera del conocimiento, tales como la plasticidad cerebral, el enmarañamiento cuántico, el modelado matemático de poblaciones y enfermedades, el sistema profundo de la Tierra y el cambio climático y el desarrollo de plantas, entre otros. En una sesión sobre regulación de metabolismo energético, el brasileño Lício Velloso, de la Unicamp, informó sus estudios según los cuales el consumo excesivo de grasas puede generar una inflamación de las neuronas de una región ubicada en la base del cerebro, el hipotálamo, que controla el hambre (lea en Pesquisa FAPESP nº 156). Su conferencia fue precedida por las disertaciones de Nadja Cristina Souza-Pinto, docente del Instituto de Química de la USP, sobre la regulación del metabolismo energético, y de Andrew J. Murray, de la Universidad de Cambridge, quien abordó la búsqueda de nuevas terapias contra la insuficiencia cardíaca. La existencia de vida fuera de la Tierra y la búsqueda de planetas habitables dieron marco a la sesión sobre la formación y la evolución del planeta, que contó con conferencias de los británicos Jane Greaves, de la Universidad de Saint Andrews, y Ken Rice, de la Universidad de Edinburgo, además del brasileño Douglas Galante, investigador del Instituto de Astronomía, Geofísica y Ciencias Atmosféricas de la USP y especialista de un área todavía poco conocida, la astrobiología (lea el artículo).

Una actitud positiva
El periodismo orientado a la cobertura de la ciencia fue  otro tema debatido. Con base en sus estudios sobre periodismo científico y la percepción pública de la ciencia, el físico y periodista Yurij Castelfranchi, docente de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), dijo que Brasil tiene un ambiente favorable para crear esa aproximación entre la ciencia y la sociedad. “Alrededor del 80% de las personas tiene una actitud positiva con relación a la ciencia. Eso no quiere decir que la gente tenga una comprensión de la ciencia. La cuestión que nos interesa es cómo transformar esa ‘confianza ignorante’ en conocimiento real”, dijo. La periodista Mariluce Moura, directora de la revista Pesquisa FAPESP, hizo un análisis sobre la evolución del periodismo científico en Brasil durante las últimas décadas. Según ella, el foco de los medios brasileños en el conocimiento científico se ha acentuado. “Pesquisa FAPESP se ha acercado mucho a la comunidad científica paulista y ha establecido con ella una relación de confianza”, dijo. El británico Tim Hirsch destacó las diferencias significativas de las experiencias de divulgación de la ciencia en Brasil y en el Reino Unido. Hirsch fue corresponsal del área de medio ambiente de la BBC News entre 1997 y 2006 y actualmente trabaja en Brasil como consultor y periodista independiente.

El simposio de Itatiba forma parte del programa Frontiers of Science, que desde 2004 organiza grandes encuentros internacionales con investigadores, y es patrocinado por organizaciones científicas de Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania, China y Japón. Para Marcelo Knobel, los buenos resultados del simposio muestran que el formato funciona. “Aun fuera del paraguas de la Royal Society, la idea de reunir a jóvenes científicos para debatir temas de frontera debe repetirse”, dice. El evento fue útil para mostrarles a los británicos la realidad de la investigación científica de Brasil, lo que podrá rendir asociaciones futuras. “Muchos se mostraron sorprendidos y entusiasmados con la calidad de la investigación científica brasileña”, dice Knobel. Jonathan Dawes, del Departamento de Ciencias Matemáticas de la Universidad de Bath, dijo que la experiencia fue provechosa. “Fue una oportunidad de adquirir una visión acerca de los desafíos actuales de otras disciplinas. Y también de hacernos una idea acerca del alcance de las investigaciones rea¬lizadas en Brasil y de cómo el Reino Unido puede involucrarse en ellas”, afirmó. Además del simposio de Itatiba, Dawes dictó seminarios en el Instituto de Matemática Pura y Aplicada (Impa) del Centro Brasileño de Investigaciones Físicas (CBPF), con sede en la ciudad de Río de Janeiro.

La estructura de financiamiento de la FAPESP cobró relieve en las palabras de algunos participantes, al responder anónimamente un cuestionario de evaluación del evento. “El sistema de financiamiento del estado de São Paulo es fantástico. ¡Ah!, si tuviéramos algo parecido a eso acá, particularmente en relación con el techo de los gastos administrativos…”, escribió uno de ellos. Otro destacó la fuerza de la investigación brasileña en áreas tales como la de enfermedades tropicales, la de investigación del VIH y la de bioquímica de las plantas. “Quedé muy bien impresionado con los investigadores brasileños que conocí, especialmente con los que me encontré en las visitas a los laboratorios. La inversión en ciencia es formidable, especialmente en el estado de São Paulo, y el entusiasmo de los estudiantes de posgrado contagia”, afirmó.

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