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Carta del editor

Interferencias en el ADN

La posibilidad de interferir en el ADN, seleccionando a voluntad aquello que se desea modificar en el organismo humano, comienza lentamente a convertirse en realidad. En todo el mundo, en Brasil inclusive, hay científicos elaborando estrategias que podrían transformarse en terapias eficaces para eliminar o mitigar ciertas enfermedades (página 12). Lo que se pretende es silenciar, alterar o sustituir a los genes que causan problemas. El año pasado, científicos chinos anunciaron que habían logrado por primera vez desactivar un gen para mejorar la condición inmunológica de un paciente con cáncer y VIH. Los resultados fueron positivos tan solo en forma parcial, pero esa experiencia indicó que la realización de ese procedimiento es posible y aparentemente sin problemas. Y se encuentran en curso otros ensayos con seres humanos, fundamentalmente en China y en Estados Unidos.

La herramienta utilizada es la técnica de edición de genes que se conoce con el nombre de CRISPR-Cas9. La idea consiste en recortar el material genético de las células en puntos específicos y alterarlo. Tal como sucede siempre en los momentos de efervescencia científica, distintos grupos de investigación se lanzaron en una carrera para ver cuál obtendría los resultados mejores y más seguros. Hace pocos años, los primeros experimentos resultaron exitosos al intentar corregir genes de células, animales de laboratorio e incluso embriones humanos que serían desechados; ahora han comenzado los tratamientos experimentales.

En São Paulo hay grupos en diversas universidades que aplican la técnica CRISPR no solo para estudiar la mejor forma de afrontar enfermedades, sino que también trabajan para producir órganos de animales que puedan trasplantarse a personas. En este caso, la propuesta consiste en inhibir los genes que activan el sistema de defensa y provocan el rechazo del órgano. Un riñón porcino genéticamente modificado podría servirle a un paciente que se encuentra en lista de espera por un trasplante, por ejemplo.

La técnica CRISPR es la estrella del momento, si bien no es la única herramienta disponible. Existe un caso especialmente peculiar, que ocurrió en Estados Unidos y repercutió en Brasil, que indica que aún hay mucho por investigarse y resolverse. Una empresa de biotecnología alteró el genoma de un toro para que sus descendientes nacieran sin cuernos (mochos). Hay una demanda para la producción de ganado lechero mocho porque esos animales son más fáciles de manejar, entre otras razones. Los investigadores utilizaron la técnica denominada Talen, en la cual se recurrió a un plásmido –una molécula de ADN de origen bacteriano– para alterar el genoma. Ese toro tuvo dos descendientes mochos. Una empresa brasileña llegó a iniciar el proceso de importación del semen de uno de los toros genéticamente alterados, hasta que los test revelaron que se había incorporado el ADN del plásmido al genoma del animal, algo imprevisto y altamente indeseable (página 20).

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Los incendios que ocurren cada año en Australia son previsibles y naturales, al contrario de los que azotan a la Amazonia. Algunos climatólogos vislumbran en sus niveles anormales, que comenzaron anticipadamente en septiembre de 2019 en territorio australiano y que aún no han podido ser extinguidos, las consecuencias de los extremos del clima, probablemente ocasionados por el calentamiento global (página 32). La matemática brasileña Thelma Krug, es una de los tres vicepresidentes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), advierte que en el próximo informe de la entidad se espera que nuevos estudios científicos permitan, con alto grado de certeza, atribuir al cambio climático la sucesión de diversos eventos extremos (página 26).

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