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Literatura

La conquista de lo particular y de lo concreto

Una edición de poemas inéditos, un ensayo biográfico y otros eventos le dan marco al centenario del nacimiento de João Cabral de Melo Neto

Archivo de la Academia Brasileira de Letras João Cabral: versos caracterizados por su rigurosidad formal y su alusión a elementos cotidianosArchivo de la Academia Brasileira de Letras

João Cabral de Melo Neto fue el primero en definir a su propia obra poética como cerebral, objetiva y matemática. Se oponía al lirismo tradicional del verso brasileño y a la expresión desabrida de las emociones, aplicándose al arte del rigor formal y de la objetividad. Y así fue como erigió un universo poblado de ingenios azucareros, el río Capibaribe, jugadores de fútbol, calles de Sevilla, pintores modernos y poetas clásicos.

“La subjetividad no necesita del pronombre ‘yo’ a los gritos para existir en la poesía”, argumenta el crítico Ivan Marques, docente de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de São Paulo (FFLCH-USP). “Cuando Cabral habla de poetas, trabajadores manuales y pescadores, él proyecta una concepción del mundo. La subjetividad se filtra en el discurso”, explica. En un autor como Cabral, pondera, las experiencias del individuo no están ausentes ni camufladas, sino depuradas por el cultivo del lenguaje.

El centenario del poeta pernambucano, nacido el 6 de enero de 1920 en la ciudad de Recife y fallecido en 1999 en Río de Janeiro, se está celebrando con una serie de publicaciones y eventos. El profesor Marques, quien estudia la obra del autor desde hace 10 años, prepara una biografía que será lanzada este año por la editorial Todavia. En el pasado mes de diciembre, la Fundación Joaquim Nabuco (Fundaj) realizó en Recife un seminario relacionando al poeta con el sociólogo Gilberto Freyre (1900-1987), su primo 20 años mayor. En el evento, el poeta portugués Arnaldo Saraiva demostró la influencia de Cabral sobre la poesía moderna de Portugal, particularmente en la obra de Sophia Mello Breyner Andresen (1919-2004).

Para el mes de junio está prevista la presentación de una nueva edición de su obra poética completa por el sello Alfaguara, con la curaduría del profesor Antonio Carlos Secchin, docente de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), quien desde hace 45 años estudia la producción de João Cabral. La nueva edición incluye poemas inéditos, hallados en la Casa de Rui Barbosa, en Río de Janeiro, por Edneia Rodrigues Ribeiro, docente del campus Montes Claros del Instituto Federal de Educación, Ciencia y Tecnología del Norte de Minas Gerais (IFNMG). La profesora Rodrigues Ribeiro, quien investigaba el archivo personal del poeta desde 2016, encontró los poemas hacia el final de 2018, cuando ya estaba por presentar su doctorado en la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG). “Solo pude mencionar ese hallazgo, con la sensación de que la ausencia completa de aquellos poemas dejaría mi trabajo inconcluso”, recuerda.

Rodrigues Ribeiro considera que los poemas están “a la altura de otros que integran Agrestes (1985), Museu de tudo (1975), A escola das facas (1980) y otros libros”. Empero, como presentan “distintos abordajes temáticos y estéticos entre sí”, si hubiesen sido publicados, “no dispondríamos de una recopilación orgánica y racional”. Hoy en día, “así como para algunos lectores la publicación de los inéditos podría tomarse como algo que no agrega demasiado a la ya consagrada poesía cabralina, yo no veo motivos para imaginar que los mismos puedan comprometer el celo que el poeta le imprimía a su quehacer poético”, estima. Los poemas no están fechados, pero algunos tienen correcciones y anotaciones que sugieren que podrían ser parte de una de sus recopilaciones de obras completas. Por eso, según ella, “hay indicios de que en cierto momento el propio autor perdió el control de sus poemas”.

Reproducción João Cabral y el pintor catalán Joan Miró se hicieron amigos en la década de 1940, en BarcelonaReproducción

Este año, la editorial UFG también publicará una edición crítica de la correspondencia de João Cabral con el poeta portugués Alberto de Serpa (1906-1992). Ese volumen está organizado por Solange Fiuza, coordinadora del Programa de Posgrado en Letras y Lingüística de la Universidad Federal de Goiás (UFG). En opinión de Fiuza, las cartas ayudan a conocer mejor el pensamiento crítico de Cabral, incorporan elementos de la composición de O cão sem plumas (1950) y deslizan revelaciones acerca de su postura política en la segunda mitad de la década de 1940. “En la España de Franco, cuando ejercía su primer cargo diplomático, Cabral vislumbró en el comunismo una salida. Las cartas a Serpa dejan clara esa postura”, explica Fiuza. Más allá de las cartas y del aparato crítico, también se publicará un facsímil del único número impreso de la revista O Cavalo de Todas as Cores, publicada por Cabral y Serpa en Barcelona, en 1950.

A João Cabral de Melo Neto se lo reconoce como uno de los principales poetas brasileños del siglo XX. Su influencia para la posteridad es tanta que no resulta raro que algún poeta sea tildado como “cabralino” por la crítica. El rigor de su métrica, el cuidado de la palabra y el rechazo del lirismo figuran entre las características que evocan la herencia cabralina. “Cualquier poeta serio, a partir de la segunda mitad del siglo pasado, se referencia necesariamente con la obra de Cabral”, dice Marques. “Cabral contribuyó a tornar más rigurosa a la poesía brasileña, más consciente de sí misma, huyendo de la espontaneidad del poeta que expresa su mal de amores”.

El poema cabralino declarado es una poesía “consciente de su obra”, analiza Marcos Siscar, poeta y docente del Instituto de Estudios de la Lengua de la Universidad de Campinas (IEL-Unicamp). “Algunos poetas, tales como Manuel Bandeira, Carlos Drummond de Andrade o Cabral, dejaron un sello contundente en la poesía brasileña. Eso hace que su huella sea reconocible en poetas posteriores”, dice. “Acaso más que otros, Cabral inventó una especie de ‘dicción’ poética desplazando el énfasis modernista en el verso libre”, explica Siscar.

“João Cabral equivale para la poesía lírica y melódica, a aquello que los escritores de la Semana de 1922 representaron contra la tradición parnasiana”, pondera Fábio de Oliveira, docente de la Universidad Federal de Maranhão (UFMA), quien desde hace una década estudia el tema. “La escritura de poesía en términos de objetividad provoca menos rechazo hoy en día que cuando João Cabral arrancó. Por eso es posible tildar con un adjetivo como ‘cabralino’ al trabajo de otros poetas”, concluye.

Poema-flash
João Cabral de Melo Neto

Asfáltico, poliglota
Desarbolado, Brasilia,
sin fronteras de país,
de edad, de color de lenguas:
he allí el mundo que nos revela
Regina Célia Colônia
Lúcida luz de mercurio
Fría y honda y MOST
incómoda.

Inédito, el poema en homenaje a la escritora y diplomática Regina Célia Colônia fue hallado por la investigadora Edneia Rodrigues Ribeiro en el archivo de João Cabral, en la Casa de Rui Barbosa.

La referencia a João Cabral no pasa necesariamente por la aceptación de sus ideas. La confrontación del estilo cabralino también es una forma de dialogar con su legado. Siscar recuerda que, entre el final de la década de 1970 y el comienzo de los años 1980, la poeta carioca Ana Cristina César (1952-1983) se refirió a su propia generación como “anticabralina por excelencia”. A juicio de Siscar, la poesía marginal del período rechazaba el intelectualismo y adhería a “una perspectiva más heterodoxa y mundana del proyecto poético”.

Así como por un lado la poesía de João Cabral es tildada como “cerebral” e “intelectualista”, por el otro, su preocupación social es emblemática, a tal punto que su obra más conocida es Morte e Vida Severina, publicada en 1955 con el subtítulo Um auto de Natal pernambucano. El texto, escrito a pedido de Maria Clara Machado (1921-2001), que dirigía el teatro Tablado, en Río de Janeiro, no llegó a ser montado por ella. En 1966, Chico Buarque produjo una versión musicalizada.

Según analiza Siscar, la meticulosidad formal y el compromiso social van de la mano en la obra de João Cabral. Él recuerda que en 1952, en el ensayo Poesia e composição, el poeta escribió que el artista solo puede dialogar con sus contemporáneos si domina los medios técnicos de su arte. Para Cabral, el poeta debe “vivir la vida del lector para entender sus demandas” y responder a ellas, explica Siscar.

Como estudioso de la obra cabralina desde hace tres décadas, el periodista Mário Hélio Gomes, titular de la dirección de la Memoria, Educación, Cultura y Arte de la Fundación Joaquim Nabuco (Dimeca-Fundaj) la posiciona en una genealogía de reacciones a la tradición romántica y retórica de la poesía brasileña. Esas reacciones incluyen a Machado de Assis (1839-1908) en su madurez, al parnasianismo y a la generación modernista de 1922. “Cabral sintetiza el carácter elaborado de los parnasianos con el gusto por lo cotidiano de los modernistas”, sostiene.

En la cronología de Gomes, el alejamiento de la tradición retórica del romanticismo en Cabral tiene dos momentos. El primero, influenciado por la poesía francesa, tiene rigidez y poemas elaborados, pero las representaciones poéticas son universales y abstractas. “La contribución realmente novedosa aparece cuando aflora la conciencia social y Cabral pasa a hablar de cosas reales”, infiere. Ese es el segundo momento, bajo la influencia de la experiencia sevillana, a partir de 1947, y su inmersión en la poesía medieval española. “Es entonces cuando conquista lo particular y lo concreto”, reflexiona Gomes, para quien O cão sem plumas constituye la representación más emblemática de ese lenguaje.

El propio Cabral comparó a su poesía con el tejado de una casa, en el prefacio de la recopilación publicada en 1956: Duas águas. Él se refiere a dos vertientes de la poesía, con una primera agua, que exige una “lectura atenta y silenciosa”, y una segunda, que “se presta a la lectura en grandes auditorios”, en voz alta. Según Waltencir Oliveira, docente de la Universidad Federal de Paraná (UFPR), el poeta se refería a dos “articulaciones poéticas”, de acuerdo con lo que comunica cada poema.

Sin embargo, en O geômetra engajado, de 1967, el también poeta Haroldo de Campos (1929-2003) habría introducido una confusión, al calificar a poemas y libros íntegros del pernambucano como pertenecientes a una u otra agua. “El daño que produjo esa división es enorme, porque incluso en forma implícita, De Campos establece una jerarquía que eleva a los poemas y libros de la primera agua a un plano de obras mejor ‘construidas’ que las pertenecientes a la segunda, a las cuales cataloga como poemas tenidos como sociales”, dice el profesor de la UFPR. Estudioso de la obra del autor, él desarrolla ese tema en el libro intitulado O gusto dos extremos: Tensão e dualidad na poesia de João Cabral de Melo Neto, de Pedra do Sono a Andando Sevilha, publicado en 2012, a partir de su tesis doctoral, que defendió cuatro años antes.

Al mismo tiempo, la rigurosidad por la cual João Cabral se tornó célebre no siempre fue defendida a capa y espada. Según Fábio de Oliveira, el poeta “era consciente de que por mayor que fuera el control, el artista nunca tiene un dominio total sobre la confección textual o sobre el futuro de su obra”. En una entrevista, Cabral llegó a decir: “Si el inconsciente actúa en contra de mi voluntad, y me brinda una solución que yo juzgo válida, soy lo suficientemente cínico como para aprovecharla”.

Con una interpretación clásica y consolidada, los nuevos estudios sobre João Cabral buscan elementos extras en áreas hasta entonces poco exploradas, dice De Oliveira, de la UFMA. La relación con España, país donde el poeta vivió en varias ocasiones como diplomático, es una de esas áreas. Otra es su experiencia como editor, con el sello O Livro Inconsútil, que editó 14 títulos entre 1947 y 1953, gracias a una prensa manual. “Esos estudios muestran a un poeta más dinámico que el que podríamos suponer si nos circunscribiéramos a su imagen tradicional”, dice.

Es en ese itinerario en donde encajan las investigaciones que vienen resaltando la manera en que la individualidad de João Cabral se ve reflejada en su obra. De ahí la constatación de que la subjetividad está depurada por la apelación a la forma y a la objetividad. El propio De Oliveira estudia la conexión del poeta con dos pintores que lo influenciaron, si bien tenían estilos distintos: Piet Mondrian (1872-1944), de los Países Bajos, y Joan Miró (1893-1983), de Cataluña. “Mondrian sirve a una aproximación estética en el campo de la estructura y Miró en el campo de la imagen”, reflexiona. Gomes, de la Fundaj, relata que Miró y Cabral se hicieron amigos cuando el poeta fue a la casa del pintor, en 1947, para comprar un cuadro, durante la dictadura de Francisco Franco (1892-1975).

Waltencir Oliveira destaca que Cabral produjo poesía a lo largo de 50 años. En ese período, “formalizó la experimentación continua de formas poéticas heterogéneas, dialogando con múltiples y a veces dispares tradiciones literarias y culturales”. Cabral interactuó, durante su trayectoria intelectual, con arquitectos, pintores, poetas extranjeros e incluso con el teatro, no solo en Morte e Vida Severina, sino también en Auto do frade, de 1984, un poema en voces sobre la vida del religioso y político brasileño Frei Caneca (1779-1825).

“João Cabral decía que su anhelo era convertirse en crítico literario y que escribía poesía mientras se preparaba para ser crítico”, recuerda Ribeiro, del IFNMG. “Si se tiene en cuenta la cantidad de poemas de cuño metalingüístico, que versan sobre obras de arte y artistas de diversos segmentos y de diferentes nacionalidades, él construyó una poesía crítica, erigiéndose en un poeta crítico”, sugiere.

Libro
OLIVEIRA, W. A. O gosto dos extremos: Tensão e dualidade na poesia de João Cabral de Melo Neto, de Pedra do Sono a Andando Sevilha. São Paulo: Edusp/ FAPESP, 2012.

Artículo científico
FIUZA, S. Marcos Siscar e o legado de João Cabral. Revelli: Revista de Educação, Linguagem e Literatura. Dosier: Estudos Literários e Interculturalidade. v. 11. 2019.

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