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Política C&T

La fuerza de las transnacionales

Un estudio del INPI analiza 60 años de la historia de las patentes en el sector químico

LAURABEATRIZMientras que el número total de pedidos de patentes en Brasil creció entre 1993 y 1999, a razón de una expresiva tasa anual del 18,1%, en el sector químico la demanda por la concesión de privilegios legales se incrementó en más de tres veces durante dicho período. Uno de los principales motivos para este notable desempeño del sector fue la entrada en vigencia de la ley 9.279/96, en sustitución de la ley 5.772/71 (Código de Propiedad Industrial), que durante más de 25 años enyesó el área química, imponiéndole una política rigurosamente restrictiva.

Pero otras razones pueden también explicar este desempeño, según el economista del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) Eduardo Assumpção, autor del estudio Las Patentes de Química en Brasil – Una Historia Accidentada. Por una parte se destaca la mayor internacionalización de la economía brasileña, con el consiguiente aumento de flujos de inversión externos, y un fragmento de éstos está constituido por el propio capital intelectual que las patentes incorporan jurídicamente. Por otra parte se encuentra el avance de la tecnología, que resulta en una nueva generación de medicamentos que ha llegado al mercado en los últimos años.

Descompás
En el marco de este panorama prometedor, las empresas extranjeras marcan el pulso. Datos publicados en el libro Indicadores de Ciência, Tecnologia e Inovação em São Paulo – 2001, que será lanzado en breve por la FAPESP, muestran que las patentes otorgadas en Brasil a no residentes – en general empresas transnacionales – correspondieron en media al 85% del total en la década del 90. El 15% restante se refería a residentes brasileños, lo que traduce la debilidad del desempeño de la innovación tecnológica en las empresas de capital nacional. Como define este libro, las patentes constituyen el derecho a explotar comercialmente una invención, con exclusividad, por tiempo determinado, con la contrapartida de divulgar el conocimiento y la información correspondientes.

El trabajo de Assumpção (cuya versión íntegra se puede encontrar en el sitio www.geocities.com/prop industrial) está centrado en la observación del comportamiento de empresas e inventores, nacionales y extranjeros, para la apertura de campos de protección en el área química. De acuerdo a Assumpção, las 20 mayores solicitantes de patentes en el sector, todas empresas transnacionales, presentaron conjuntamente 784 pedidos en 1993 y 2.519 en 1999. Al paso que las brasileñas retrajeron su participación en el período, cayendo de 235 a 184 pedidos, de los cuales apenas 57 se transformaron en patentes de química concedidas. “Empíricamente, lo que constaté al verificar cada uno de los pedidos fue un alto grado de abandono en medio del proceso”, comenta Assumpção, cosaque provocó un enorme descompás entre las demandas de patentes y las concesiones efectivas.

Esto ocurrió tanto por la falta de preparación técnica en la formulación de los pedidos como por la falta de contenido – novedad y actividad inventiva, requisitos básicos para el patentamiento – e incluso por la impaciencia de los depositantes con los trámites burocráticos, cuya conclusión demanda en promedio alrededor de ocho años en el sector químico.Este desajuste entre la demanda y el patentamiento, según muestra el estudio, es mucho mayor para los inventores que para las empresas. Entre ellas, la tasa de éxito es de una patente por cada tres pedidos (46 en 138), mientras que para las personas físicas la relación es de una por cada nueve (11 en 97).

Presencia reducida
Incluso las instituciones líderes nacionales han reducido su presencia en el ranking en el período analizado. En 1993, éstas participaban con alrededor de un 23,8% de los pedidos brasileños, proporción que se redujo al 19,6% en 1999. Cabe registrar que la disminución en la presentación de estos pedidos se debe a las empresas, porque es bastante elevado el nivel de invenciones provenientes de personas físicas: un 41,3% en 1993 y un 54,3% en 1999. Según Assumpção, estos porcentajes – muy superiores al nivel internacional – no denotan “un exceso de creatividad de los inventores brasileños, sino una flaqueza de la demanda empresarial del sector”.

En Estados Unidos, por ejemplo, el 95% de las invenciones químicas fue concedido a empresas en 1998, cabiéndoles a los inventores aislados el 5% restante. El panel trazado por el estudio constata también que no existen empresas privadas nacionales que consten en la lista de líderes en ambos años del estudio. Esto muestra un comportamiento “espasmódico”: son depósitos que se concentran en determinado punto del tiempo y no denotan una solución de continuidad. Entre las diez principales empresas o instituciones brasileñas demandantes en 1993 y 1999, seis eran estatales.

Apenas cuatro de dichas instituciones – entre las cuales se encuentran la Universidad Estadual de Campinas y la Universidad de São Paulo – integraron las listas en los dos años analizados, lo que indica una actividad sistemática de patentamiento. De las empresas nacionales que se destacaron en 1993, tres no actuaban propiamente en el sector Químico, sino en áreas afines, como Minería y Metalurgia (Companhia Siderúrgica Nacional y Vale do Rio Doce) y Papel y Celulosa (Suzano).

El resultado esperado
El área de Medicamentos y Cosméticos se destacó entre las diez primeras en número de pedidos: fueron 1.008, lo que arroja un crecimiento anual de alrededor del 35,1%, casi el doble que la tasa media de los restantes segmentos. Un resultado esperado, dada la situación de exclusión sufrida por la industria farmacéutica durante la vigencia de la ley anterior y la importancia que las empresas le asignan a las patentes. Entre las empresas extranjeras, L’Oréal presentó un abultado portfolio: de las 90 invenciones divulgadas por la empresa en 1999, el 97% se encontraba en la clase de Medicamentos y Cosméticos. Por otra parte, la empresa de capital nacional Cosméticos Natura aparece en el ranking de instituciones brasileñas por primera vez en 1999, en sexto lugar, adelante de Oxiteno y Ultragaz.

El segundo campo de actuación en importancia, Compuestos Heterocíclicos, también es un reflejo de la liberalización enel sector de medicamentos, pues las patentes en él clasificadas tienen sus dinámicas estrechamente asociadas a los principios activos utilizados en el área. Otros campos que obtuvieron un desempeño superior a la media fueron el de Composiciones de Detergentes y el de Pesticidas y Herbicidas, ambos con un crecimiento anual de alrededor del 30%.Dos áreas relacionadas con la biotecnología – Microorganismos o Enzimas y Péptidos, Proteínas – ingresaron en la nómina de campos principales en 1999, con un 36,9% y un 44,8% de crecimiento anual, respectivamente.

Presencia desplazada
La presencia de Brasil en el campo internacional está “considerablemente desplazada”, como observa Assumpção. Solamente Petrobras registró una actividad sistemática de patentamiento en el bienio 1997-1998. De las 23 patentes brasileñas en el área de química obtenidas en Estados Unidos durante ese período, ocho pertenecen a la estatal. Al reunir un conjunto de 14 economías que patentan regularmente (excluyendo a los países más industrializados), de tamaño comparable o menor que la brasileña, Assumpção observa que éstas respondieron, en su conjunto, por el 12,6% del total de patentes otorgadas en dichos países en 1998.

En el área de Química, de todas las economías analizadas, solamente Hong Kong tuvo un desempeño menor (20 patentes registradas) que Brasil, pero cabe recordar que el fuerte de dicho país es la electrónica. Finlandia, por su parte, contabiliza 136 concesiones, y Canadá, 1.007, solamente en el sector químico.El estudio destaca que, en condiciones institucionales apropiadas, subsidiarias de empresas extranjeras pueden establecer plataformas de investigación en los países en los cuales invierten, generando empleos calificados y agregándoles valor a sus productos. Esta práctica se observó en Israel y en Bélgica, países en los cuales las filiales de empresas americanas figuraron como titulares en la obtención de patentes.

Assumpção sugiere que éste podría ser un camino para Brasil, siempre y cuando que se reúnan las condiciones – tales como personal, laboratorios y equipamientos adecuados – para que las empresas desarrollen en el país sus investigaciones de punta.

Las invenciones reflejan las necesidades del siglo XIX
La concesión de privilegios (patentes) temporales con mira a beneficiar a los inventores, a “la industria y las artes” se remonta a un decreto promulgado por Don João VI en 1809, como cuenta Eduardo Assumpção en su trabajo A Patente de Química no Brasil – Uma História Acidentada . Basado en un meticuloso trabajo realizado por Clóvis Costa Rodrigues publicado en 1973, Assumpção construye un historial de las patentes en el período 1830-1891, mostrando que hubo en Brasil, durante el siglo XIX, un sistema “sorprendentemente contemporáneo y acorde a las necesidades de la economía agrícola”, aunque gran parte de éstas se basaran en una química preindustrial y artesanal.

En dicho período, Brasil promulgó leyes de propiedad industrial y participó activamente en los foros internacionales, tornándose uno de los países signatarios originales del primer tratado sobre propiedad industrial: la Convención de la Unión de París, en 1883. Un balance de las seis décadas abarcadas por el estudio revela la concesión de 1.924 patentes. La primera de ellas, otorgada en 1831, registraba la invención de un equipo para la industria azucarera: un alambique que, en una sola operación, destilaba y rectificaba los depósitos.

La lista de patentes concedida en el período sigue con la autorización para la fabricación de un aparato para purificar cera de carnauba; paños de goma elástica; extracción y purificación de aceites vegetales; goma líquida y fabricación de porcelanas. Éstas son algunas de las invenciones que figuran entre los primeros productos y procesos patentados por el sector. En los primeros 40 años, el número de privilegios fue inexpresivo: apenas 155 fueron registrados. En la lista de inventos patentados se encuentran la fabricación de porcelanas, de mármoles artificiales, de fósforos de seguridad e incluso una fórmula para la preparación de líquidos capaces de acabar con las hormigas.

Sin embargo, a partir de 1870, el sistema de patentes brasileño “cobró un impulso sin precedentes”, según el estudio. Las innovaciones pasaron a ofrecer soluciones relacionadas con los problemas técnicos enfrentados por el sector cafetero, eje en torno al cual pasó a gravitar la economía brasileña. El tema “café” fue objeto de 209 patentes concedidas entre 1930 y 1991, de las cuales 41 se referían a máquinas peladoras, 31 a artefactos secadores y 21 a equipos beneficiadores, entre otras. Simultáneamente, el interés en la obtención de privilegios en la área química fue creciendo. De acuerdo con los criterios actuales de clasificación de inventos, 381 (uno de cada cinco) se referían al sector en el período señalado.

Demandas
Las patentes de química otorgadas durante el siglo XIX se encuadran en dos vertientes principales. Por una parte están las invenciones ligadas a demandas del sector agrario (incluidas las actividades extractivas de vegetales y animales), catalogadas bajo los rótulos de “industria del azúcar”, “aceites, grasas y ceras” y “bioquímica, vinos y aguardientes”, entre otras. Por otra parte, en la senda del inicio del proceso de urbanización e industrialización, nuevas necesidades – como la iluminación pública y residencial – resultaron en la creación de productos relacionados con categorías tales como “petróleo, gas y coque” y “cementos, cerámicas y derivados”, segmentos más favorecidos en términos de privilegios.

Un dato notable que se desprende del estudio devela la importancia que los grandes inventores de la época le otorgaron a un país periférico como Brasil. Thomaz Edison y Elihu Thomson – creadores de tecnologías vinculadas a la lámpara eléctrica – se preocuparon por requerir patentes en los trópicos, lo que indicaba, de acuerdo con Assumpção, “que el mercado nacional ya se estaba configurando de manera atractiva como horizonte de inversiones internacionales en nuevas tecnologías”.

A partir de 1891, ya en la fase republicana, la custodia de la documentación, incluso de los modelos y prototipos, fue trasladada del Archivo Nacional a la Dirección de Comercio de la Secretaría de Agricultura. Se interrumpió de esa manera el registro sistemático de datos, cuya conservación integral solamente fue retomada en 1923, cuando se creó la Dirección General de la Propiedad Industrial, organismo precursor del INPI.

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