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DEMOGRAFÍA

La nueva ubicación de Brasil en el mapa de las migraciones internacionales

Las restricciones al ingreso a países del norte global y las características de la legislación favorecen el arribo de extranjeros al territorio nacional desde comienzos de la década de 2000

La organización religiosa Missão Paz acoge a inmigrantes, refugiados y apátridas en São Paulo

Léo Ramos Chaves/Revista Pesquisa FAPESP

Hace 10 años, la conmoción mundial que causó la fotografía de Aylan Kurdi, un refugiado sirio de tan solo 3 años que intentaba llegar a Grecia com su familia y fue encontrado muerto en una playa de Turquía, puso a las fronteras europeas en el centro del debate migratorio. Los cambios en las políticas de los países del norte global, que adoptaron leyes aún más rígidas para recibir a los extranjeros en sus territorios, han contribuido a redefinir el posicionamiento de Brasil en la geopolítica de las migraciones internacionales.

Esta constatación forma parte de los resultados que se dan a conocer en la nueva edición del Atlas temático publicada este año por el Núcleo de Estudios de Población de la Universidad de Campinas (Nepo-Unicamp). “El endurecimiento de estas reglas crea nuevas rutas migratorias y convierte a Brasil en uno de los principales puntos de paso para quienes desean ingresar a los países del norte global”, afirma la demógrafa Rosana Baeninger, coordinadora del trabajo.

El norte y el sur global son términos que aluden a una división socioeconómica y política del mundo. El norte global abarca a aquellos países que se caracterizan por lo avanzado de sus economías y sus altos niveles de ingresos per cápita, por ejemplo, los de Europa occidental y América del Norte, Australia, Japón y Nueva Zelanda. En tanto, el sur global se refiere a las naciones en desarrollo y subdesarrolladas, fundamentalmente de África, Asia, Latinoamérica y el Caribe, que se enfrentan a retos tales como la pobreza y la desigualdad. Otros países como China y la India también son considerados parte del sur global.

Según datos que surgen del último censo realizado por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), la cantidad de extranjeros y brasileños naturalizados pasó de 592.000 a 1 millón entre 2010 y 2022, lo que representa un incremento de un 70 % (véase el gráfico abajo). Este avance marca un punto de inflexión con respecto a las décadas anteriores. “La cifra de extranjeros residentes en Brasil venía descendiendo desde la década de 1960”, informa Marcio Mitsuo, gerente de Proyecciones y Estimaciones del IBGE.

Alexandre Affonso / Pesquisa FAPESP

Según los cálculos del Observatorio de Migraciones Internacionales (OBMigra), vinculado a la Universidad de Brasilia (UnB) y al Ministerio de Justicia y Seguridad Pública (MJSP) de Brasil, la cifra es aún mayor. Entre 2010 y 2022, la institución contabilizó 957.000 nuevos registros de inmigrantes y 327.000 solicitudes de refugio, sin contar los extranjeros naturalizados. “Si le sumamos las cifras de los nuevos registros de inmigrantes y solicitantes de refugio al total de 600.000 inmigrantes del Censo 2010, hoy en día estarían viviendo en Brasil unos 2 millones de inmigrantes”, dice el estadístico Antônio Tadeu Ribeiro de Oliveira, coordinador del OBMigra.

Hasta 2010, los inmigrantes europeos eran mayoría, pero, a partir de entonces comenzaron a predominar los latinoamericanos (véase el gráfico abajo). Según el censo, sobre el total de aproximadamente 1 millón de extranjeros residentes actualmente en el país, 464.000 son procedentes de los países de la región y, de estos, 271.000 son venezolanos. La principal puerta de entrada de este flujo migratorio es el estado de Roraima, y a este le sigue Amazonas. A partir de 2016, estas dos unidades de la federación brasileña pasaron a recibir a una gran cantidad de venezolanos a causa de la crisis humanitaria desatada en ese país.

Alexandre Affonso / Pesquisa FAPESP

En aquel momento, el gobierno federal creó la Operación Acogida, para proporcionar documentos, vacunas y albergue a esos inmigrantes. Tal como informa William Laureano da Rosa, del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), el programa ya ha atendido hasta la fecha a más de 800.000 venezolanos. Aproximadamente la mitad de ellos se han quedado en el país y a la mayoría (266.000) se los ha reconocido como refugiados, según el informe “Los refugios en cifras – 10ª edición”, publicado en 2025 por el Comité Nacional para los Refugiados (Conare) en colaboración con OBMigra.

Dicho documento indica que entre 2015 y 2024 el país recibió 454.000 solicitudes de reconocimiento de la condición de refugiado, y que 150.900 fueron aceptadas en ese período. El refugio se concede a ciudadanos que han huido de sus países de origen debido a persecuciones por motivos de raza, religión, nacionalidad, grupo social u opiniones políticas, además de violaciones graves y generalizadas de los derechos humanos. A los venezolanos les siguen los cubanos (52.000), haitianos (37.000) y angoleños (18.000). Representan los mayores grupos de refugiados en el país, un flujo que abarca un total de 175 nacionalidades.

Tanto Da Rosa como Baeninger sostienen que el puntapié inicial para la configuración del escenario actual se produjo en 2010, cuando los inmigrantes haitianos llegaron a Brasil a causa del terremoto que devastó a su país y mató a unas 300.000 personas (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 265). Para regularizar la situación de estos haitianos, el gobierno federal les concedió lo que se conoce como visa humanitaria (véase el glosario).

Según explica Baeninger, en aquel momento Brasil ya comenzaba a mostrar su reposicionamiento en la geopolítica migratoria internacional. La tendencia se acentuó en los años siguientes. En 2013, Brasil fue uno de los pocos países del mundo en reconocer como refugiados a los ciudadanos sirios que huían de una guerra civil. Posteriormente, a partir de 2021, el gobierno concedió el visado humanitario a 15.000 inmigrantes procedentes de Afganistán. “Muchos afganos, que arribaron a través del Aeropuerto Internacional de Guarulhos, permanecieron semanas allí a la espera de acogida”, comenta Da Rosa. “En algunos casos, decidieron quedarse allí hasta que pudieran diagramar una nueva ruta migratoria, que normalmente tenía a Estados Unidos como destino final”. Asimismo, Brasil empezó a recibir inmigrantes de países sin antecedentes de presencia en territorio nacional, tales como Nepal, Vietnam y la India.

Cuando una persona extranjera llega al país sin visa, queda retenido en el aeropuerto como inmigrante no autorizado. Puede solicitar que se le reconozca la condición de refugiado mediante un formulario que, tras ser registrado por la Policía Federal, autoriza su ingreso provisorio. Este documento se envía entonces al Conare, que evaluará la pertinencia de la solicitud y, eventualmente, aceptará o denegará el pedido de refugio.

Moacyr Lopes Junior / FolhapressInmigrantes haitianos en São Paulo suben a una furgoneta con destino al Ministerio de Trabajo para regularizar su documentación, en 2014Moacyr Lopes Junior / Folhapress

Según el economista y demógrafo Luís Felipe Aires Magalhães, coordinador adjunto del Observatorio de Migraciones en São Paulo del Nepo-Unicamp, muchos inmigrantes del sur global llegan a Brasil con la intención de conseguir el visado de residencia o su reconocimiento como refugiados, para luego poder organizar las próximas etapas de su proyecto migratorio con su situación regularizada en el país. “Después abandonan el país y, con la ayuda de redes de coyotes, tratan de llegar a Estados Unidos o Canadá siguiendo rutas terrestres”, dice Aires Magalhães.

El investigador es uno de los autores del capítulo “Hoy me voy pa’l norte: la ‘crisis migratoria’ en América y Brasil como espacio de tránsito de migrantes internacionales”, publicado en el libro Migração e refúgio: Temas emergentes no Brasil, lanzado por el Nepo-Unicamp el año pasado. El estudio incluyó un trabajo de campo realizado en Brasil y en México, así como el análisis de datos de organizaciones internacionales. Una de las personas consultadas fue una religiosa de la Pastoral del Migrante, que residía alternadamente en Acre, Amazonas y Roraima, quien relató haber asistido en la región a numerosos haitianos que deseaban seguir viaje hacia Estados Unidos o Canadá, en donde tenían familiares.

Rovena Rosa / Agência Brasil | Kevin Carter / Getty ImagesRefugiados afganos acampan en el Aeropuerto Internacional de Guarulhos en 2023, a la espera de ser recibidos. Al lado, un cartel delante del muro en la frontera entre Estados Unidos y MéxicoRovena Rosa / Agência Brasil | Kevin Carter / Getty Images

La socióloga brasileña Julia Scavitti, quien formó parte del equipo de investigación durante su doctorado defendido en 2024 en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, en México, elaboró una etnografía de los albergues y alrededores de Tapachula. Esta ciudad, situada en el sur de México, en la frontera con Guatemala, es un punto de paso frecuente de inmigrantes, especialmente de aquellos que tienen como destino Estados Unidos. Scavitti, cuyo doctorado fue financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México, notó la presencia de muchos inmigrantes que habían iniciado su recorrido en Brasil y se encontraban en México planificando su traslado a Estados Unidos. Según el texto, firmado también por el geógrafo Caio da Silveira Fernandes, investigador del Centro Brasileiro de Análise e Planejamento (Cebrap), era habitual oír a personas extranjeras hablando en portugués con distintos acentos, por ejemplo, al comunicarse con sus hijos.

Uno de los factores que contribuyen a explicar el aumento de la cantidad de inmigrantes en Brasil es el económico. Según Ribeiro De Oliveira, del OBMigra, las posibilidades de conseguir trabajo y generar ingresos en el país son mejores que en otras naciones del sur global. Otro punto a favor es la legislación nacional. Siempre según el investigador, el Estatuto del Refugiado (Ley nº 9.474, de 1997) y la Ley de Migración (Ley nº 13.445, de 2017) se basan en principios de derechos humanos.

La legislación vigente les permite a los extranjeros permanecer en el territorio nacional mientras aguardan la regularización de su situación, un trámite que puede extenderse durante hasta dos años. “Las personas que solicitan refugio obtienen un documento provisorio que les permite circular por el territorio, trabajar en un régimen laboral formal, acceder al Sistema Único de Salud [SUS] e inscribir a sus hijos en la escuela”, explica la politóloga Julia Bertino Moreira, coordinadora del Grupo de Estudios e Investigaciones Migref: Migraciones Transnacionales y Otras Categorías Migratorias en el Siglo XXI, de la Universidad Federal del ABC (UFABC), en campus de la localidad de São Bernardo do Campo (São Paulo). Ella compara este panorama con el protocolo adoptado por diferentes países europeos, como Grecia y España, en donde los solicitantes de refugio permanecen retenidos en unidades conocidas como centros de detención hasta que se tome una decisión final al respecto de sus peticiones.

Léo Ramos Chaves / Pesquisa FAPESPInmigrantes de Guyana y de la República Democrática del Congo imparten un curso en SescLéo Ramos Chaves / Pesquisa FAPESP

En una investigación iniciada en 2016 y actualmente en curso, la antropóloga Rose Satiko Gitirana Hikiji, de la Universidad de São Paulo (USP), mapeó la escena cultural y musical que componen los inmigrantes africanos en la capital paulista. Ese estudio, que forma parte del proyecto temático intitulado “El musicar local: nuevas pistas para la etnomusicología”, financiado por la FAPESP, recabó testimonios de artistas de la República Democrática del Congo, de Mozambique, de Togo y de Angola, cuyo resultado quedó plasmado en la producción de cuatro documentales, codirigidos con el antropólogo Jasper Chalcraft, de la Universidad de Sussex, en el Reino Unido. Uno de ellos es São Palco – Cidade Afropolitana, premiado como mejor largometraje en la muestra Ecofalante 2025.

Entre los artistas entrevistados por Hikiji se encuentra un grupo de músicos y bailarines togoleses que abandonaron una gira internacional en Paraguay para radicarse en São Paulo en busca de mejores condiciones de vida. Según la investigadora, la presencia de estas personas se observaba desde 2015 en festivales con manifestaciones culturales africanas, que incluían música, danza y gastronomía en espacios de la ciudad como las unidades del Servicio Social de Comercio (Sesc) y las Fábricas de Cultura.

El sociólogo Willians de Jesus dos Santos, quien en su doctorado investigó la escena contemporánea de los músicos africanos en São Paulo, también menciona el festival Gringa Music, organizado en 2018 por el congolés Yannick Delass en el bar Al Janiah, fundado por palestinos en el barrio de Bela Vista, y el proyecto Refúgios Musicais, organizado por Sesc Belenzinho, en la zona este de la ciudad. En 2024, De Jesus Dos Santos defendió su tesis doctoral –en su elaboración contó una beca del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq) de Brasil– en la Unicamp.

Léo Ramos Chaves / Pesquisa FAPESP El músico congoleño Yannick Delass en su casa, en São PauloLéo Ramos Chaves / Pesquisa FAPESP 

Según el investigador, estos artistas africanos se enfrentan a una segmentación del mercado. Por lo general, se los invita a presentarse en eventos relacionados con la negritud, como en el Mes de la Conciencia Negra, o en espacios de música africana. A menudo, solamente ganan visibilidad en lugar de un caché. “Estos músicos no quieren quedar encasillados como ‘artistas africanos’, ya que eso limita su acceso a circuitos culturales más amplios, comprometiendo incluso su posibilidad de obtener ganancias económicas”, analiza. Varios de los artistas entrevistados por De Jesus Dos Santos tienen formación universitaria, pero como no consiguen mantenerse solamente con la música, se ven obligados a aceptar empleos poco calificados. “Además, informan que en Brasil han sido víctimas de racismo por primera vez en su vida”, añade.

Los investigadores consultados para la elaboración este reportaje reconocen que la legislación brasileña les brinda seguridad jurídica y protección a los extranjeros en situación de vulnerabilidad, pero existe un desfasaje entre las leyes como tales y su aplicación concreta. “Necesitamos una política nacional que articule las acciones gubernamentales en las respectivas órbitas: federal, estaduales y municipales. Sin ello, la permanencia de estos inmigrantes en Brasil se hace difícil”, reflexiona el jurista Luís Renato Vedovato, de la Unicamp, quien en el mes de mayo concluyó una investigación financiada por la FAPESP acerca de cómo afecta a los inmigrantes la pobreza multidimensional (que toma en cuenta las privaciones más allá de los ingresos mensuales).

Con la Política Nacional de Migraciones, Refugios y Apatridia, creada recientemente por el MJSP, se apunta a llenar esta laguna. Según Luana Medeiros, directora de Migraciones del organismo, se está preparando un decreto federal para implementar esta iniciativa. “La nueva política prevé mecanismos con miras mejorar la articulación entre las acciones gubernamentales de los diferentes ministerios y secretarías de los estados y municipales, aparte de ampliar la participación social en la formulación y el seguimiento de los programas dirigidos a los inmigrantes”, concluye.

Vocabulario de los desplazamientos
Términos necesarios para entender los flujos migratorios y las realidades que enfrentan las personas en tránsito en el mundo

Brasileño naturalizado
Persona que obtiene la nacionalidad brasileña mediante un proceso legal denominado naturalización

Inmigrante y emigrante
Inmigrante es la persona que se radica en un país extranjero. Quien se muda de país es inmigrante en el lugar de destino y emigrante en su nación de origen

Migraciones internacionales
Flujo de personas que se trasladan o desplazan a través de fronteras internacionales

Migrante
Persona que se desplaza de una región a otra dentro de un mismo país (migrante interno) o entre países (migrante internacional). El término es amplio y abarca a inmigrantes, emigrantes, refugiados y desplazados internos, entre otros

Visado humanitario, o visa humanitaria
Documento provisorio concedido a personas que se encuentran en una situación de crisis extrema en sus países de origen, tales como guerras, catástrofes naturales o persecución política, y necesitan protección y asistencia en Brasil

Fuentes ACNUR / Missão Paz / Museo de la Inmigración de São Paulo / OIM-ONU

Este artículo salió publicado con el título “Travesías posibles” en la edición impresa n° 355 de septiembre de 2025.

Proyectos
1.
El concepto de dignidad humana relacionado con las necesidades percibidas socialmente. Las vulnerabilidades y los derechos de las minorías (nº 22/15017-5); Modalidad Ayuda de Investigación – Regular; Investigador responsable Luis Renato Vedovato (Unicamp); Inversión R$ 55.048,50.
2. El musicar local: nuevas pistas para la etnomusicología (nº 16/05318-7); Modalidad Proyecto Temático; Investigadora responsable Suzel Ana Reily (Unicamp); Inversión R$ 4.516.674,87.

Libros
BAENINGER, R. et al. (comp.). Atlas temático: Observatório da emigração brasileira – Observatório das migrações dos países de língua portuguesa Migrações internacionais. v. 3. Campinas: Núcleo de Estudios de Población Elza Berquó de la Universidad de Campinas (Nepo-Unicamp). 2025.
MOREIRA, J. B. y MENEZES, M. A. (comp.). Migrações transnacionais de refugiados e outras categorias de migrantes: Conceitos e experiências. Curitiba: editorial Appris. En prensa.
MAGALHÃES, L. F. A. et al. (comp.). Migrações e refúgio: Temas emergentes no Brasil. Campinas: Núcleo de Estudios de Población Elza Berquó de la Universidad de Campinas (Nepo-Unicamp). 2024.

Informe
JUNGER, G. et al. Refúgio em números 10ª Edição. Brasilia, Distrito Federal: Observatorio de Migraciones Internacionales; Ministerio de Justicia y Seguridad Pública de Brasil / Departamento de Migraciones. 2025.

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