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Divulgación

La revolución itinerante

Llega a Brasil una exposición que muestra los avances de la genómica

Piense en caminar por un trecho de Bosque Atlántico y perderse en medio a la diversidad de plantas y animales que allí habitan. Después, en un organismo, atravesar el microscópico, entrar en una célula e investigar las partes que la componen hasta encontrar el material genético empaquetado en el núcleo. A partir del 26 de febrero ese paseo tendrá dirección exacta: la exposición Revolución genómica, que estará abierta al público hasta el 13 de julio en el Pabellón Armando de Arruda Pereira (antigua sede del Prodam) en el Parque Ibirapuera, en São Paulo.

“Vamos de lo macro, la biodiversidad, hasta el núcleo de la célula, para mostrar que todo tiene ADN”, dice Bianca Rinzler, directora ejecutiva del Instituto Sangari, representante en Brasil del Museo de Historia Natural de Nueva York, origen de exposiciones científicas con renombre internacional. La conexión ya trajo a Brasil la exposición Darwin, que el año pasado se instaló en el Masp y ahora está en cartelera en el Museo Histórico Nacional de Río de Janeiro. Ahora el Sangari se prepara para presentar a la capital paulista la versión abrasileñada de una exposición estadounidense más.

La Revolución genómica que se instalará en el Ibirapuera no se atiene a la versión que rodó el mundo. “La entrada y la salida son nuevas”, cuenta la periodista Monica Teixeira, una de las curadoras. La introducción – enteramente elaborada aquí – es la selva, escenario que incluye fotografías, animales disecados y vivos, y encamina el público a la célula gigante. Eliana Dessen, genetista de la Universidad de São Paulo y co-curadora de la exposición, explica: “La parte americana comienza derecho en el ADN, pero hallamos importante hacer una introducción que remitiese al visitante para donde se encuentra el material genético”.

La exposición se cierra con otro módulo inédito, que cuenta historias de éxito de la agricultura brasileña. El visitante recorrerá el trayecto desde el surgimiento de la agricultura hasta el desarrollo de los transgenicos, que hoy, a pesar de controvertidos, son una esperanza para la producción de alimentos. Verá también conquistas como el mejoramiento genético de la caña, del café y de la soja, que tuvieron gran impacto al aumentar la productividad, más allá de informaciones sobre el secuenciamiento del material genético de la bacteria Xylella fastidiosa, que devasta pomares. Completado en el 2000, este trabajo puso a genetistas brasileños en la línea de frente de la genómica mundial.

En la parte central de la exposición, elaborada en Estados Unidos, el visitante trabará conocimiento con la genética, desde la historia del descubrimiento del ADN hasta el estado del arte de las investigaciones en esa área. Allí estará demostrado lo que hace la genómica una revolución central a la vida moderna: mayor conocimiento de las semejanzas entre los seres vivos, testes genéticos y nuevas formas de combatir enfermedades.

También ese segmento internacional fue adaptado. “Sustituímos ejemplos que no tenían nada que ver con el Brasil”, cuenta Eliana. Un panel usará datos del genetista Sérgio Pena (ver Pesquisa FAPESP nº134) para explicar los orígenes de la población brasileña. Otros muestran investigaciones hechas en cuatro Centros de Investigaciones, Innovación y Difusión (Cepids) paulistas: el  Antonio Prudente para Investigación y Tratamiento del Cáncer, el de Biotecnología Molecular Estructutral, el de Terapia Celular y el de Estudios del Genoma Humano. Este último presenta testes para identificar enfermedades genéticas, asunto completado por la investigación del Centro de Terapia Génica. Son ejemplos de excelencia en investigación científica que contribuyen a cumplir el propósito de la exposición: partir de la divulgación de conceptos básicos de la genética para llegar a aplicaciones con un impacto importante en la vida de las personas.

No es sólo eso. El público interesado puede ir más allá del material expuesto. Una sociedad del Instituto Sangari con Pesquisa FAPESP integra la programación de conferencias y palestras y debates con investigadores extranjeros y brasileños que actualmente realizan trabajos de punta en genómica y otras áreas claves del conocimiento. Películas vinculadas a temas científicos también forman parte de esa programación cultural.

Eliana resalta el valor educacional de la exposición. “Entrenaremos a monitores y ofreceremos conferencias y material en portugués para que los profesores de la enseñanza media puedan prepararse antes de la visita.” Así como Darwin, la Revolución genómica recorrerá otras ciudades brasileñas – sólo en São Paulo se espera la visita de cerca de 500 mil personas. Bianca cree que el Instituto Sangari se aproximará de su misión: “Llevar el conocimiento científico al mayor número de personas posible”.

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