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Arquitectura

La virtud de la simplicidad

Los libros aportan la riqueza del pensamiento arquitectónico de Paulo Mendes da Rocha

A rocha es el gran desafío lanzado por la naturaleza al hombre: cómo retransformar por medio de la técnica un obstáculo imperturbable. La primera y primordial arquitectura es la geografía. Me gradué con la seguridad de que los hombres transforman una belleza original, la naturaleza, en virtudes deseadas y necesarias para que la vida se instale en los recintos urbanos. La naturaleza, para el arquitecto, es la base material donde el hombre operará las transformaciones necesarias, asevera quien carga el desafío en su nombre, el arquitecto Paulo Mendes da Rocha, para quien la ciudad nada tiene que ver con la naturaleza, ella es el supremo proyecto del hombre en el planeta. A primera vista parecen palabras salidas de la boca del protagonista del Segundo Fausto, de Goethe, en su saña de transformación de la naturaleza y de lo viejo en nombre del progreso y del desarrollo de los pueblos.

Pero, para el ganador del Premio Pritzker de 2006, antes otorgado solamente a otro brasileño, Oscar Niemeyer, los dilemas fáusticos pasan por la ética. Talvez la aproximación entre el brasileño y el personaje de Goethe se dé más por otro lado de Fausto, como cuando él asevera a Mefistófeles: Nada es la fama; la acción es todo. Para el arquitecto, es más importante buscar los espacios que albergan a la humanidad, y  no solamente el ser humano, por medio de edificios que se incorporen a la naturaleza y no que de ella se apropien. Prueba de eso está en el segundo volumen dedicado a los trabajos de Mendes da Rocha, editado por Cosac Naif (160 páginas, 99 reales), organizado por la historiadora Rosa Artigas, en que se analizan sus proyectos más recientes, desarrollados o imaginados entre 1999 y 2006. La intensa producción abordada comprende edificios educacionales, habitacionales, técnicos, recreativos, religiosos, instalaciones deportivas y museos, además de estudios de adecuación urbana en grande escala. Entre los proyectos y obras reproducidos con fotos actuales, croquis y diseños técnicos están el Sesc 24 de Mayo; los estudios para la postulación de São Paulo como sede de los Juegos Olímpicos de 2012; la Capilla de Nuestra Señora de la Concepción y el Edificio garaje en los Pazo de la Aduana, en Recife; el Parque del Ingenio Central, en Piracicaba; el Plano director de la Universidad de Vigo en España.

Los textos que acompañan los proyectos, con base en declaraciones del propio arquitecto, reafirman su posición humanista y antidogmática, revelada en la visión de la arquitectura como una actividad que debe amparar la imprevisibilidad de la vida y en el inalterable deseo de construir la ciudad para todos. Al mismo tiempo, la editora lanza también Maquetas de papel (64 páginas, 28 reales), con un proyecto gráfico de Flávia Castanheira, que transforma el libro en un objeto tridimensional, cuyo formato simula las curvas de nivel de un terreno, representadas por el corte especial en la lateral de cada cuaderno, en escalones. Un libro-clase, las Maquetas tienen su origen en un curso ofrecido por el arquitecto capixaba en la Casa Vilanova Artigas, de Curitiba, en el 2006. Mendes da Rocha revela como elabora las soluciones de sus proyectos, indica algunas de sus premisas creativas, discute cuestiones contemporáneas involucradas en el proyecto de arquitectura y emplea referencias provenientes de varios campos del conocimiento, sobretodo de la física, de la geografía, de las artes plásticas y de la filosofía. El arquitecto demuestra la importancia del momento en que construye los modelos de papel como recurso para comparar sus proposiciones. En el curso, revela los caminos por los cuales la idea se materializa en formas y volúmenes en el espacio y muestra que la ciudad y el hombre están siempre como referencia estructural para articular las edificaciones.

En ambos lanzamientos impera el espíritu conductor de Mendes da Rocha, para quien la arquitectura no puede ser vista como una cosa que usted encomienda y se las arregla para hacerlo de cualquier manera; el primer ímpetu de hacer surgir algo, que es lo que el arquitecto hace, es una convocación emotiva. Para la organizadora, Rosa Artigas, son conceptos como ese que se ha puesto difícil el trabajo de los críticos en encuadrar su arquitectura en modelos, escuelas o movimientos. Ella es inquieta delante de los problemas y necesidades urgentes, está presente, posible y critica a las soluciones comunes, a los estereotipos, al gusto fácil y a las economías injustificadas. Responde, en fin, a las cuestiones de la vida contemporánea. En el sentido más amplio posible. Pues Mendes da Rocha no cree en ideas como arquitectura brasileña. Tal vez sea mejor decir que no hay ni debería haber una arquitectura brasileña. No tiene  mucho sentido defender un carácter nacional. Lo que, sin embargo, se puede imaginar de modo sano es que hay algo de peculiar en la experiencia de la América, destaca. La amplitud de su utopía social queda más evidente cuando notamos el escaso uso del término Brasil y la recurrente referencia a la América. Lo que nos une es la gran aventura civilizacional en una geografía nueva, es la promesa de un futuro común, analiza Abílio Guerra, arquitecto, profesor de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de São Paulo (FAU-USP). Mirar los proyectos más recientes de Mendes da Rocha es, justamente, esa visión abarcadora de intervención en las ciudades grandes, o, en las palabras del propio arquitecto, construir ciudades americanas en la naturaleza, estableciendo nuevos razonamientos sobre el estado de las aguas, de las planicies, de las montañas, la capacidad de espacio de un continente, nuevos horizontes para nuestra imaginación en cuanto a la forma y al ingenio de las cosas que habremos de construir.

Guerra destaca, en Mendes da Rocha, la presencia constante y creciente de la seguridad de la inadecuación del modelo civilizacional europeo para los trópicos, así como de la creencia imperturbable en las virtualidades presentes en la acción humana innovadora ante la naturaleza exuberante, posibilidad abierta con la apropiación ingeniosa de la tecnología occidental. Hay una semejanza con los mecanismos intelectuales de la antropofagia oswaldiana, que también obtenía su vector transformador y utópico del saque selectivo de desarrollos civilizatorios y el rechazo de los vicios y desvirtuaciones intelectuales importados, analiza el profesor. De ahí, por ejemplo, la posibilidad del arquitecto nacional reverter el movimiento y enseñar a los europeos a que piensen sus espacios, como el proyecto hecho por el arquitecto para los Juegos Olímpicos de 2008, en Paris. Aunque la ciudad haya  perdido la candidatura con Pekín, el trabajo de Mendes da Rocha, uno de los 12 arquitectos del globo escogidos por Francia para que aportaran sus ideas, ?la naturaleza, el territorio y la memoria urbana son desvelados en Paris a partir del río Sena y de sus canales, que denotan una unidad europea pre-existente, como evalúa Rosa Artigas. Eso se muestra de forma aún más fuerte en el plano para las posibles Olimpíadas de 2012, en São Paulo, en que la fiesta de los deportes iría a expandirse por la ciudad toda a partir del Tietê, sus afluentes, las represas y en los parques y equipamientos públicos que ya pertenecen a lo cotidiano de la ciudad.

El deseo que orienta ese proyecto estratégico espacial es el de ver, al arreglar la casa para recibir a los visitantes, un pretexto para incentivar y desencadenar antiguos y insubstituibles proyectos de consolidación íntegra del sistema complejo y estructural de ingeniería urbanística de São Paulo, nota la organizadora del libro. Las ciudades brasileñas son galvanizadas cuando Mendes da Rocha enfrenta las limitaciones impuestas por la especulación y por políticas urbanas tímidas. Él responde con osadía notable, como en el proyecto para el Museo Nacional de Bellas Artes, en Río de Janeiro. O con gentileza delante de ciertas áreas urbanas, como el Paço da Alfândega y de la pequeña Capela de Nossa Senhora da Conceição, ambas en Recife. A veces sorprende con invenciones, como en la naveta? auxiliar, proyectada como apoyo funcional para la sede del Sesc 24 de Mayo, o de la pantalla retráctil de la galería del Museo de la Lengua Portuguesa, observa Rosa. Hay hasta una subversión total a la demanda inicial del proyecto, en busca de una mejor solución, como en el caso de las propuestas para los museos de la USP, en que cuestiona la localización pensada, transfiriéndolos para otro lugar y transformando el paisaje. La arquitectura no es hecha para ser histriónica. No interesa a una ciudad que requiere tantos artefactos urgentes (casa para todos, escuelas etc.) que se coloquen cerezas sobre sus desastres. Es una virtud mostrar la simplicidad, avisa Paulo Mendes da Rocha.

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