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Tecnociencia

Las mujeres se tornan dependientes del juego en menos tiempo

Pero al final, ¿las mujeres son realmente el sexo débil? Si la cuestión se relaciona con el bingo y otros juegos electrónicos, tales como el videopóquer y las máquinas tragamonedas, la respuesta a esa pregunta parece ser sí. Aunque tengan un primer contacto con el juego más tarde, con 35 ó 40 años, ellas se tornan dependientes más rápido que los hombres, que normalmente empiezan a los 20 ó 25 años a probar suerte con asiduidad.

En un estudio llevado acabo con 78 mujeres y 78 hombres, atendidos en el Ambulatorio de Juego Patológico y Otros Impulsos (Amjo), de la Universidad de São Paulo (USP), la psiquiatra Silva Saboia Martins constató que las mujeres se vuelven dependientes entre dos y siete años después de empezar a jugar, en un estadio en el que la diversión se convierte en problema. En tanto, hombres se transforman en apostadores compulsivos – o jugadores patológicos, tal como los califican los médicos – en mucho más tiempo: entre 10 y 20 años.

Silvia atribuye esta vulnerabilidad femenina al hecho de que las mujeres juegan más por escapismo, procurando huir de sus problemas, para aliviar la ansiedad y la depresión o para compensar la pérdida de sus roles sociales, ocasionada por ejemplo por la salida de casa de los hijos. Otra razón indica que las mujeres tienen una mayor preferencia que los hombres por los juegos electrónicos, que son los que más envician. De acuerdo con este estudio, las mujeres sienten mayores dificultades que los hombres para abandonar las apuestas.

“Las mujeres solamente buscan ayuda más rápido debido a que se vuelven dependientes del juego más rápido que los hombres”, dice la investigadora. Cuando el placer se transforma en vicio, tanto hombres como mujeres no logran parar de jugar más, pierden dinero y empiezan a dar cheques sin fondos, o incluso a robar para mantenerse en las mesas de apuestas. Las jugadoras compulsivas demoran en promedio 7,5 años para acudir en busca de tratamiento, mientras que los hombres – que establecen con el vicio una relación social, es decir, juegan con varias personas, en busca de acción – recién recurren a la ayuda pasados 18,5 años.

“El conocimiento de las diferencias de comportamiento entre los hombres y las mujeres es crucial para que se adopten formas más eficaces de prevenir y de tratar a los jugadores patológicos”, comenta Silvia, quien se apresta a iniciar un posdoctorado en la Universidad Johns Hopkins, Estados Unidos.

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