guia do novo coronavirus
Imprimir Republicar

Salud pública

Las vinchucas llegan al Gran São Paulo

Desde 2015, más de 100 insectos han sido capturados y el 30% tenían el protozoo que causa la enfermedad de Chagas

Panstrongylus megistus, encontrado en áreas urbanas cercanas a los pastizales

Léo Ramos Chaves

En los últimos cinco años, equipos de la Superintendencia de Control Endémico (Sucen) han encontrado 135 insectos transmisores del protozoario causante de la enfermedad de Chagas en los municipios del Gran São Paulo. De ellos, el 30,8% estaba infectado. Por ahora, el riesgo de contaminación es pequeño. Todavía no hay casos de la enfermedad registrada en humanos, pero las pruebas de laboratorio en Sucen indicaron que los insectos capturados, conocidos como barbeiros en Brasil, o vinchucas, que se alimentan de sangre humana y de animales tales como aves, roedores, zarigüeyas, perros y gatos. “Tenemos que estar atentos para evitar la transmisión a las personas”, advierte el biólogo Rubens Antonio da Silva, investigador científico y coordinador técnico del programa de control de la enfermedad de Chagas de la superintendencia.

Al identificar a una vinchuca en Pirapora do Bom Jesus, a 61 kilómetros (km) de la ciudad de São Paulo, y otra en Taboão da Serra, a 18 km de la capital, en el 2015, Silva y su equipo pensaron que podrían ser episodios esporádicos. Pero la conclusión se deshizo cuando atendieron otros llamados de residentes de Taboão da Serra en los años siguientes y, en 2018, también de Carapicuíba, Embu das Artes, Itapecerica da Serra y barrios de la región oeste de São Paulo. En 2019, Juquitiba y Santana de Parnaíba reforzaron la lista de municipios con relatos de vinchucas.

En Carapicuíba, los investigadores identificaron colonias con 57 insectos que vivían en nidos de zorrillos en el techo de tres casas de condominios rodeadas de bosques, pero ninguno de ellos estaba infectado. Sin embargo, el 47% de las vinchucas encontradas en Taboão da Serra estaban infectadas con Trypanosoma cruzi, el protozoo causante de la enfermedad de Chagas. En una casa de Embu das Artes, había hembras con huevos debajo del colchón sobre el que dormían los residentes, que no fueron contaminados, según los exámenes realizados hasta ahora.

Mientras crece por primera vez en la Región Metropolitana de São Paulo, la población de vinchucas ha caído en el interior del estado: el número total de insectos capturados disminuyó de unos 6.000 en 2007 a aproximadamente 2.000 en 2018, como Silva describe en un artículo publicado en abril de 2019 en la revista Brazilian Journal of Health Review.  Según el Ministerio de Salud, el Estado de São Paulo registró sólo un nuevo caso de enfermos de Chagas en 2016 y dos en 2017. En estos dos años, el número de nuevos casos pasó de 20 a 320 en Pará y de 3 a 24 en Amapá, Estados que concentran la mayoría de los relatos.

En el 2006, Brasil recibió de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la certificación internacional por haber eliminado prácticamente a la vinchuca Triatoma infestans, la principal especie que transmite la enfermedad, ahora restringida a las regiones de Bahía y Río Grande do Sul. Sin embargo, como resultado de la intensa transmisión hasta mediados del siglo XX, se estima que entre 1,2 y 4,6 millones de personas en Brasil tengan la forma crónica de la enfermedad de Chagas, con alrededor de 6.000 muertes al año, principalmente por insuficiencia cardíaca, que afecta a alrededor del 30% de las personas con el parásito, según informa la OMS.

Actualmente el tipo de vinchuca o chinche que más preocupa es la Panstrongylus megistus, pudiendo vivir tanto en bosques como en espacios domésticos. La P. megistus tiene el cuerpo marrón con manchas rojas y 2,5 a 4 centímetros de largura. Atraído por la luz, el insecto puede entrar en las casas por puertas o ventanas abiertas. Las vinchucas se infectan con T. cruzi al alimentarse de la sangre de los animales que lo albergan sin desarrollar la enfermedad, los llamados reservorios naturales, tales como zarigüeyas, murciélagos, armadillos, monos, perezosos, carpinchos, pacas, perros y gatos.

Hasta ahora los registros de P. megistus en la región metropolitana de São Paulo eran escasos. De 1999 a 2017, 15 especímenes fueron capturados en la ciudad de São Paulo. Sólo se examinaron dos insectos: el recolectado en 2011 en Jabaquara, al sur, estaba infectado con T. cruzi, y el de 2014 en Sacomá, en la región sureste, no tenía el parásito, según una investigación realizada por el biólogo Walter Ceretti Junior, de la Facultad de Salud Pública de la USP, publicada en julio de 2018 en la Revista del Instituto de Medicina Tropical de São Paulo.  “Con la deforestación, los roedores y zorrillos se acercan a los hogares en busca de refugio y comida”, dice Ceretti Júnior. “La posibilidad de la transmisión del parásito salga del ciclo silvestre y se expanda hacia las zonas urbanas es, como mínimo, preocupante”, dice el médico epidemiólogo Guilherme Werneck, profesor de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ).

El parásito se transmite principalmente a través de alimentos o bebidas contaminadas con heces de insectos

En 2018 y 2019, los equipos de Sucen registraron P. megistus en zonas cercanas a bosques de cuatro barrios en el oeste de la capital: Jardim Amaralina, Cohab Raposo Tavares, Jardim Esmeralda y Butantã. Examinando los lugares de aparición de las vinchucas en los últimos años, se concluyó que los insectos pueden estar moviéndose, aprovechando las conexiones de bosques y parques, desde la región abarcada por las carreteras Régis Bittencourt y Raposo Tavares. “Si realmente hay una expansión territorial de los insectos transmisores, la situación tiende a empeorar”, dice Silva. Según él, si la hipótesis es correcta, como los insectos se reproducen más intensamente en el verano, a fines de 2019 los residentes de barrios en la zona norte como Tucuruvi, cerca del Parque Cantareira, y la zona sur, cerca del zoológico de São Paulo, probablemente encontrán insectos cerca o dentro de sus hogares. El plan de acción de Sucen incluye la comunicación con los residentes de Cotia, Osasco, São Bernardo do Campo, Santo André y Ribeirão Pires, posibles zonas vulnerables.

“Tenemos que evitar la formación de colonias, como en Araçatuba”, comenta Silva. En 2017, fueron recogidos 565 adultos y 1.183 ninfas de vinchucas de la especie Rhodnius neglectus encontrados en docenas de palmeras de las calles y plazas de esta ciudad en el NO del Estado de São Paulo. Según él, aunque las vinchucas no están infectadas, lo que se teme es que un zorrillo contaminado, por ejemplo, se suba a las palmeras en busca de huevos de pájaros y les transmita el parásito a los insectos. “La identificación de vinchucas en zonas urbanas refuerza la necesidad de alertar sobre el riesgo, aunque pequeño, de transmisión a los seres humanos”, dice el biólogo José Eduardo Tolezano, director del Centro de Parasitología del Instituto Adolfo Lutz (IAL).

La llamada transmisión vectorial, a través de insectos infectados por protozoos, representa hoy el 9% de los casos humanos registrados en el país por el Ministerio de Salud. En el 18% de las denuncias, la forma de transmisión del parásito no fue identificada. Actualmente predomina la transmisión oral (72%), a través del consumo de alimentos o bebidas con heces de insectos contaminados con el parásito. En abril de este año, un estudio de la Fundación de Medicina Tropical, publicado en Emerging Infectious Diseases, informó sobre 10 casos de personas que presentaron los síntomas iniciales de la enfermedad de Chagas –fiebre, dolor de cabeza y debilidad– después de haber tomado jugo de açaí contaminado con T. cruzi, en 2017 y 2018.

También en abril de este año, fue relatado un episodio de origen aún incierto. De un grupo de 77 personas que participaron en un retiro religioso durante la Semana Santa en Ibimirim, en el interior de Pernambuco, 31 fueron diagnosticadas con la enfermedad de Chagas, posiblemente contraída por alimentos o bebidas contaminadas. Comenzaron a ser tratados con el fármaco benznidazol, eficaz en el control de la fase aguda de la enfermedad, pero con fuertes efectos secundarios: reacciones alérgicas en la piel, náuseas y vómitos.

Artículos científicos
SILVA, R.A. de. Estado actual de vigilancia entomológica de la enfermedad de Chagas en el Estado de São Paulo. Brazilian Journal of Health Review. v. 2, n. 2, p. 742-55. mar.-abr. 2019.
CERETTI JÚNIOR, W. et al. Occurrences of triatomines (Hemiptera: Reduviidae) and first reports of Panstrongylus geniculatus in urban environments in the city of São Paulo, Brazil. Revista do Instituto de Medicina Tropical de São Paulo. v. 60, p. e33. 19 jul. 2018.
SANTANA R. A. G. et al. Oral Transmission of Trypanosoma cruzi, Brazilian Amazon. Emerging Infectious Diseases. v. 25, n. 1, p. 132-5. ene. 2019.

Republicar