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SOCIEDAD

Los niños pueden hacer su aporte para erigir ciudades más acogedoras e inclusivas

Investigadores sostienen que debe tomarse en serio la participación infantil en la planificación urbana

Ilustración de Diana, de 9 años, una residente de Ocupação Vitória, en Belo Horizonte [Minas Gerais]

Informe “Derechos de los Niños y Adolescentes: Un Diagnóstico del Municipio de Belo Horizonte”

¿Qué son los espacios públicos y privados? ¿Cómo serían las calles sin coches? ¿Es cómodo caminar por la ciudad? ¿Hay ríos debajo de las calles? ¿Qué son las viviendas sociales? Estas son algunas de las preguntas orientativas de Agentes urbanos e a cidade participativa [Los agentes urbanos y la ciudad participativa], un juego interactivo creado por el Grupo de Extensión e Investigación Cartilla de la Ciudad, del Instituto de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de São Paulo (IAU-USP), con sede en la localidad de São Carlos. La iniciativa, pensada para niños en educación infantil y estudiantes desde la enseñanza fundamental al posgrado, traslada las demandas y conflictos urbanos a la ciudad ficticia de Rios Perenes, representada mediante una combinación de tablero y maqueta. “El juego pretende instigar el diálogo, la empatía y el pensamiento crítico para la construcción colectiva de propuestas que repercutan en la vida cotidiana de los ciudadanos”, explica el arquitecto Miguel Buzzar, docente del IAU-USP y fundador del grupo.

La idea surgió hace 10 años, cuando Buzzar comenzó a impulsar una serie de talleres sobre temas urbanos en las escuelas públicas de São Carlos. Agentes urbanos e a cidade participativa fue lanzado en 2018 y, a la fecha, ya cuenta con cinco versiones, divididas según los distintos rangos etarios de los participantes, todas disponibles para su descarga gratuita en el sitio web de Cartilla de la Ciudad. Durante el transcurso del juego, que se desarrolla en dos etapas de unos 50 minutos de duración cada una, los participantes se dividen en grupos de “agentes urbanos”, tales como la asociación de residentes o la secretaría de vivienda. A ellos les corresponde decidir, por ejemplo, si un terreno municipal cobijará un centro comercial o un centro cultural con biblioteca. “Las partidas son de carácter colaborativo: no hay ganadores o perdedores”, dice Buzzar.

La estructura del juego se inspiró en The world peace game (El juego de la paz mundial), desarrollado en 1978 por el profesor de educación básica estadounidense John Hunter. Pero su referencia principal es el concepto del derecho a la ciudad, formulado por el filósofo y sociólogo francés Henri Lefebvre (1901-1991) en la década de 1960, que propone pensar la producción de los espacios urbanos en forma compartida. Y esto es lo que anhelan los niños y adolescentes entrevistados en el marco de un estudio del Núcleo de Estudios e Investigaciones sobre las Infancias y la Educación Infantil de la Universidad Federal de Minas Gerais (Nepei-UFMG), cuyos resultados fueron dados a conocer a finales del año pasado en el informe intitulado “Los derechos de los niños y adolescentes: diagnóstico del municipio de Belo Horizonte”, elaborado en forma conjunta con la alcaldía de dicha ciudad.

En total, los investigadores escucharon a 234 niños y jóvenes de hasta 18 años de distintos barrios de la capital de Minas Gerais, procedentes de diversos contextos socioeconómicos. Entre otros temas, la encuesta indagó en la relación de los entrevistados con los espacios públicos de la ciudad. Las respuestas revelan su preocupación por aspectos tales como la calidad de las vías públicas, los lugares para jugar, el alumbrado público y la movilidad. Esto también se hizo patente en una carta redactada en 2023 por los niños residentes en una okupación, reproducida en el estudio y enviada al alcalde de Belo Horizonte. Entre otras cosas, reclaman mejoras en la frecuencia de los ómnibus que prestan servicios en la zona y en las paradas del transporte público.

“Los niños son capaces de identificar los problemas urbanos y proponer soluciones para afrontarlos”, dice la pedagoga Maria Cristina Soares de Gouvêa, profesora jubilada de la Facultad de Educación (FaE) de la UFMG, quien participó en la investigación. “Pueden percibir, por ejemplo, que las dificultades en la movilidad urbana generadas por un sistema de transporte público precario y caro, así como la mala calidad de las calzadas, les complican la vida a ellos, a sus familiares y a sus vecinos”.

Grupo de Extensión e Investigación Cartilha da Cidade / IAU-USP, campus de São Carlos Una partida de Agentes urbanos e a cidade participativa, juego desarrollado por investigadores de la USPGrupo de Extensión e Investigación Cartilha da Cidade / IAU-USP, campus de São Carlos 

Según advierte la investigadora, la forma en que la sociedad ve a los niños ha evolucionado en las últimas cuatro décadas en todo el mundo. “Los niños no pueden ser solamente objetos de las políticas públicas; son sujetos y ciudadanos, con derecho a pronunciarse al respecto de estas iniciativas”, dice Soares Gouvêa. Este cambio de paradigma comenzó con la adopción de la Convención sobre los Derechos del Niño por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1989, ratificada por 196 países. Este tratado define a los niños como individuos con derechos y responsabilidades.

En Brasil, la convención fue aprobada en 1990 y sentó las bases para la formulación del Estatuto del Niño y el Adolescente (ECA, por sus siglas en portugués), que reglamenta el artículo 227 de la Constitución Federal de 1988. La nueva legislación reemplazó al Código del Menor de la época de la dictadura militar (1964-1985), y estableció como un deber del Estado, de la familia y de la sociedad garantizar los derechos y el desarrollo pleno de los niños como prioridad absoluta. Estos instrumentos completan este andamiaje, tales como el Marco Civil Regulatorio de la Primera Infancia, el Plan Nacional para la Primera Infancia y los Planes Municipales para la Primera Infancia.

La Convención sobre los Derechos del Niño asegura el derecho a la participación, pero su implementación aún es limitada. “No basta con decir que los niños participan. Es necesario establecer condiciones reales para que sus voces sean escuchadas y sus ideas sean tenidas en cuenta a la hora de decidir políticas”, subraya la socióloga Marcia Aparecida Gobbi, de la Facultad de Educación (FE) de la USP, una de las organizadoras del libro O direito da criança à cidade – Perspectivas desde o Brasil e Portugal [El derecho del niño a la ciudad. Perspectivas desde Brasil y Portugal] (FEUSP, 2022), con artículos de investigadores de ambos países.

Según Gobbi, una de las experiencias de Brasil en este sentido fue el Presupuesto Participativo Infantil, adoptado en la ciudad de São Paulo a principios de la década de 2000. Este proyecto, inspirado en las ideas de Paulo Freire (1921-1997), educador que sostenía que la educación infantil debería formar parte de un proceso de desarrollo de la ciudadanía, promovió la realización de asambleas en las escuelas paulistanas entre 2003 y 2004, en las que los niños debatían temas relacionados con la escuela y la ciudad. Aunque la experiencia se interrumpió, sirvió de inspiración para otros proyectos de esta índole en Brasil. “Es un tipo de iniciativa que promueve el diálogo, la formulación de propuestas colectivas y la conformación de organizaciones estudiantiles”, dice la investigadora. “El pedagogo y diseñador italiano Francesco Tonucci sostiene que, si una ciudad es buena para los niños, será justa para todos”.

Uno de los municipios brasileños que vienen dando lugar a la participación infantil es Jundiaí (en São Paulo). En 2017, esta ciudad instituyó la Política Municipal de la Infancia, cuyo objetivo es mejorar la calidad de los espacios públicos, crear vías más seguras y proporcionar un mayor contacto con la naturaleza. Al año siguiente, en el marco de una revisión de su Plan Director, se incorporó la perspectiva de niños y cuidadores en el documento orientativo para el desarrollo y la expansión de la ciudad. En esa ocasión, por ejemplo, se conformó una comisión, actualmente compuesta por 24 niños, que propone sugerencias para la planificación urbana.

Divulgación / Gobierno Municipal de Boa Vista “Caminos de la primera infancia”, un proyecto de la alcaldía de Boa Vista, en el estado RoraimaDivulgación / Gobierno Municipal de Boa Vista

También en 2018, el municipio pasó a formar parte de la red internacional del proyecto “La ciudad de los niños”, creado por Tonucci en 1991 en Italia, con la premisa de prestar oídos a lo que los niños tienen para decir en lo que concierne a la formulación de políticas públicas. El año pasado, el pedagogo italiano participó del Primer Seminario Internacional de Políticas Públicas para la Infancia, realizado por la Prorrectoría de Extensión, Deportes y Cultura y el Núcleo de Estudios de Políticas Públicas (Nepp), ambos de la Universidad de Campinas (Unicamp). En esa oportunidad, se suscribió un convenio entre esa institución educativa, la Municipalidad de Jundiaí y el proyecto “La ciudad de los niños”, que se pondrá en práctica a partir de este año.

Según la pedagoga Roberta Rocha Borges, coordinadora del Programa de Educación Infantil del Nepp-Unicamp, el objetivo del acuerdo es fortalecer la Red Brasileña Ciudad de los Niños. En la actualidad, esta red creada en 2023 está integrada, además de Jundiaí, por 16 ciudades de seis estados brasileños, entre ellas Pelotas (Rio Grande do Sul), Recife (Pernambuco), Boa Vista (Roraima) y Mocca (São Paulo), por ejemplo. “Uno de nuestros retos es hacer que estos proyectos tengan continuidad incluso cuando cambien las administraciones municipales”, dice Rocha Borges, profesora de la carrera de posgrado de la Facultad de Educación de la Unicamp.

Entre las iniciativas previstas está la formación de grupos de estudio con investigadores de esa universidad y representantes de los municipios. “La escucha es un paso decisivo cualquiera sea la metodología que pretenda tomar en serio a los niños como ciudadanos con derechos, pero debe estar a cargo de personal calificado”, sostiene Rocha Borges. “Esta escucha requiere cierto grado de reflexión, para entender qué demandas de los niños son factibles y qué generarán para el bien común”.

El libro Desenhando ruas para crianças [Diseño de calles para niños] (editorial Senac), presentado el año pasado en Brasil, comparte estrategias con la mira puesta en hacer más acogedoras las ciudades para este público. La obra fue coordinada por Global Designing Cities Initiative (GDCI), una organización de Estados Unidos que reúne a arquitectos, urbanistas y diseñadores. A su vez, forma parte de la National Association of City Transportation Officials (Nacto), una asociación integrada por 81 ciudades e instituciones estadounidenses centradas en el tema de la movilidad. Entre sus propuestas se cuentan, por ejemplo, la sincronización de los semáforos para ofrecer cruces seguros y cómodos, la creación de espacios para sentarse y descansar a lo largo del camino y la implementación de vías y zonas prioritarias para los peatones (véase la infografía).

Alexandre Affonso / Revista Pesquisa FAPESP

“Las ciudades deben pensarse para quienes tienen un paso corto o necesitan transporte en cochecitos de bebé, por ejemplo”, dice el arquitecto Rodrigo Mindlin Loeb, de la Universidade Presbiteriana Mackenzie (UPM). Según el investigador, las soluciones ciudadanas que contemplan las necesidades de los niños deben tener en cuenta las características de cada territorio. Eso es lo que pretende demostrar el libro intitulado Cidade, gênero e infância [Ciudad, género e infancia] (editorial Romano Guerra y Pistache Editorial, 2021), coordinado por él y la arquitecta Ana Gabriela Godinho Lima, también de la UPM, ambos al frente del Núcleo de Investigaciones en Ciudad, Género e Infancia (NPCGI) de la referida universidad. Uno de los proyectos abordados en la obra es la “Clase pública”, creado en 2016 por el geógrafo y sociólogo Paulo Magalhães, docente de la Escuela Municipal de Enseñanza Fundamental Duque de Caxias, ubicada en el barrio de Glicério, en el centro de la ciudad de São Paulo, quien promueve clases al aire libre en la zona, para acercar a los estudiantes al espacio urbano en que viven y circulan. Por su labor, el profesor ha ganado premios nacionales e internacionales como el Teacher Award 2021, concedido por la organización Aks Education Awards, de la India.

Las propuestas reunidas en el libro mayormente se centran en mejorar las condiciones de vida de los niños y las mujeres en los territorios vulnerables de las ciudades brasileñas. “En Brasil, la tarea del cuidado recae en mayor medida sobre las mujeres (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 299). Si ellas viven en condiciones precarias, los niños acaban acusando el impacto de ello”, dice Mindlin Loeb, quien es miembro del grupo de trabajo Arquitectura e Infancia, de la Unión Internacional de Arquitectos.

“En este ejercicio de pensar las ciudades, es importante desplegar una mirada amplia de la infancia, que incluya, por ejemplo, a los niños con discapacidades y también a todos aquellos que padecen desigualdades sociales”, dice Gobbi, de la FE-USP. Desde 2017, la investigadora viene desarrollando estudios sobre los niños en las okupaciones urbanas de la ciudad de São Paulo, con el apoyo de la FAPESP, del Instituto de Estudios Avanzados (IEA) de la USP y del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq). Uno de los resultados es el libro Desenhar e ocupar: Crianças da Mauá, Prestes Maia e Ipiranga [Dibujar y okupar: los niños de Mauá, Prestes Maia e Ipiranga] (FEUSP, 2023). Actualmente, Gobbi coordina el proyecto de extensión Às tardes: Imaginação e arte com crianças em ocupações habitativas no centro de São Paulo [Por las tardes: la imaginación y el arte con niños en okupaciones habitacionales del centro de São Paulo], creado en 2022, que congrega a estudiantes de las carreras de grado en historia, ciencias sociales y pedagogía de la USP. “La idea es desarrollar en los niños una percepción del entorno donde viven a partir de dibujos, fotografías y paseos, así como debatir sobre las desigualdades sociales que repercuten en sus vidas”, explica.

Otro aspecto que merece atención, según Mindlin Loeb, es la cuestión ambiental, que afecta de manera más intensa a los grupos vulnerables, como las infancias. Hoy en día, 370.000 alumnos de educación infantil y de la enseñanza fundamental de las capitales de estados brasileñas estudian en escuelas situadas en zonas de riesgo, propensas a sufrir inundaciones, torrentes y corrimientos de tierra. Las cifras surgen de una investigación publicada el año pasado por el Instituto Alana, realizada en colaboración con MapBiomas (iniciativa de la organización no gubernamental Observatório do Clima) y la agencia de datos Fiquem Sabendo. “Según este estudio, el 90 % de las escuelas situadas en áreas de riesgo se encuentra dentro o en un radio de 500 metros de las favelas, lo que hace patente el vínculo entre las desigualdades sociales y los factores climáticos”, explica Leila Vendrametto, coordinadora del Programa Urbanizar, del Alana, quien actualmente desarrolla su investigación doctoral en ciencias ambientales en la USP.

Bruno Santos / FolhapressFábrica de las Infancias Japy, en Jundiaí (São Paulo): un espacio creado a partir de las sugerencias de los niños de la ciudadBruno Santos / Folhapress

Estas preocupaciones relacionadas con las infancias deben tenerlas en cuenta los arquitectos y urbanistas desde su etapa de estudiantes, sostiene Mindlin Loeb. “Sin embargo, no hay registros de asignaturas básicas sobre esta temática en los planes de estudio de las facultades de arquitectura y urbanismo en el país”, dice el investigador. Según el arquitecto Samy Lansky, se trata de un campo de investigación transdisciplinario. “El mismo dialoga, por ejemplo, con la historia, la geografía, la sociología y las artes visuales”, dice Lansky, autor de “En la ciudad, con los niños. En busca de una etnografía especializada”, como se titula su tesis doctoral en educación defendida en 2012 en la UFMG.

En Brasil, una de las primeras obras que se ocupó del tema fue el libro As “trocinhas” do Bom Retiro [Las travesuras en Bom Retiro] (1944), del sociólogo Florestan Fernandes (1920-1995), sobre los juegos infantiles y el vínculo de los niños con la ciudad de São Paulo. En el ámbito de las políticas educativas, una de las experiencias más antiguas se remonta a la década de 1930, cuando el escritor Mário de Andrade (1893-1945) se hizo cargo del Departamento de Cultura y Recreación de la ciudad de São Paulo y ordenó la construcción de una serie de parques infantiles. “Eran espacios destinados, sobre todo, a los niños de familias de pocos recursos, para que tuvieran derecho a jugar”, relata Lansky.

Este mismo derecho guía desde 2013 un proyecto que lleva a cabo el arquitecto en Vila Pindura Saia, en Belo Horizonte. La idea surgió cuando Lansky era profesor de la Universidade da Fundação Mineira de Educação (Fumec), en donde coordinaba proyectos de investigación y extensión. “Al observar el entorno de la universidad, un barrio de clase media alta, me topé con una pequeña comunidad de clase popular y empecé a pensar de qué forma podía contribuir para mejorarles las condiciones de vida a las personas que vivían allí”, dice Lansky, actualmente al frente del colectivo Amigos da Rua [Amigos de la Calle], certificado como Punto de Cultura por el Ministerio de Cultura en 2023. “Cuando llegué a Pindura Saia, fueron los niños quienes me mostraron el espacio. Ellos me indicaron que en el camino entre sus casas y la escuela atravesaban un lugar dentro de la comunidad que funcionaba como estacionamiento de motocicletas, pero podía convertirse en una plaza”.

Mediante talleres y reuniones con los residentes, especialmente los niños, poco a poco el lugar fue transformándose. En 2017, cuando el alcaldía lo oficializó, pasó a llamarse Nossa Pracinha [Nuestra Placita] y hoy en día alberga actividades tales como proyecciones de películas, juegos y eventos comunitarios. En el transcurso de estos años, el trabajo contó con la participación de docentes y estudiantes de las carreras de arquitectura y diseño de Fumec y de la Facultad de Arquitectura de la UFMG, así como el apoyo del Nepei-UFMG y del Instituto de Arquitectos de Brasil en Minas Gerais (IAB-MG). “Una de las sugerencias de los niños y los estudiantes de arquitectura fue transformar un muro en pantalla de cine”, dice Lansky, quien evaluó la propuesta en su pasantía posdoctoral en la FaE-UFMG entre 2019 y 2021. El año pasado, el lugar fue reformado y desde entonces alberga un nuevo grafiti realizado por la artista visual Kawani Tamoyos que homenajea a Conceição Evaristo, la escritora que nació y se crio en Vila Pindura Saia.

Este artículo salió publicado con el título “El derecho a la ciudad” en la edición impresa n° 348 de febrero de 2025.

Proyecto
Imágenes de São Paulo. La vivienda y las luchas en las áreas centrales y periféricas de la ciudad a partir de las representaciones creadas en dibujos por niños que viven en construcciones ocupadas (nº 17/11440-2); Modalidad Ayuda de investigación – Regular; Investigadora responsable Marcia Aparecida Gobbi; Inversión R$ 25.044,70.

Artículos científicos
ANJOS, C. I y GOBBI, M. A. Infâncias, movimentos sociais e cidade: Reflexões urgentes em meio à “fadiga da compaixão”. Educar em revista. 2024.
GOUVÊA, M. C. S de y LANSKY, S. Infância e espaços urbanos: Perspectivas de pesquisa e intervenção. Em Aberto / Instituto Nacional de Estudos e Pesquisas Educacionais Anísio Teixeira do Ministério da Educação (Inep/MEC). v. 36, n. 117, p. 25-44. 2023.
LIMA, A. G. D y LOEB, R. M. Mulheres e crianças em territórios urbanos vulneráveis. Seminário Internacional de Pesquisa em Urbanismo. São Paulo/Lisboa: 2020.

Libros
GOBBI, M. A. et al. (comp.). O direito das crianças à cidade: Perspectivas desde o Brasil e Portugal. São Paulo: FEUSP, 2022.
GOBBI, M. A. Desenhar e ocupar: Crianças da Mauá, Prestes Maia e Ipiranga. São Paulo: FEUSP, 2023.
LIMA, A. G. D y LOEB, R. M. (comp.). Cidade, gênero e infância. São Paulo: Pistache Editorial – Instituto Brasiliana, 2021.

Capítulo de libro
LOEB, R. M. “Arquitetura, territorialidades e infâncias no mundo em colapso: Desafios e vislumbres de outros mundos possíveis”. En: O habitar das infâncias e juventudes: Territorialidades em rede.
AZEVEDO, G. A. N. et al. (comp.). Río de Janeiro: Selo Editorial Proarq – Paisagens Híbridas, 2024.

Informe
CARVALHO, L. D. et al. (comp.). Direitos de crianças e adolescentes: Diagnóstico do município de Belo Horizonte: Escuta das crianças. Belo Horizonte: IEAT/UFMG, 2024.

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