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MÚSICA

Los sonidos de un cuasi caos

La improvisación libre realza la creatividad de los intérpretes, es objeto de diversos estudios y gana terreno en presentaciones

Foto: Eduardo Cesar | Ilustración: Reproducción de la partitura de Cornelius Cardew En la partitura de la obra Treatise, Cornelius Cardew efectuó indicaciones genéricas, para que los músicos creen sus propias interpretacionesFoto: Eduardo Cesar | Ilustración: Reproducción de la partitura de Cornelius Cardew

Quienes circulan por las universidades puede haber escuchado presentaciones únicas, inusuales en los escenarios tradicionales de las ciudades brasileñas. Es la improvisación libre, un tipo de música experimental que surgió hace alrededor de 50 años en Estados Unidos y en Europa y ha sido estudiada y practicada por grupos brasileños. Una señal reciente del interés en esa área fue la publicación del libro Música errante – O jogo da improvisação livre (editorial Perspectiva, 2016), en noviembre de 2016, con una síntesis de 25 años de las investigaciones de Rogério Costa, saxofonista y docente del Departamento de Música de la Escuela de Comunicación y Artes de la Universidad de São Paulo (ECA-USP).

Fortalecida con las renovaciones conceptuales de músicos y teóricos como John Cage (1912-1992), en Estados Unidos, Cornelius Cardew (1936-1981) y Derek Bailey (1930-2005), en Inglaterra, la improvisación libre derivó de la actualmente denominada improvisación idiomática –una estrategia de producción musical que le permite una cierta libertad al músico, valora la armonía y la melodía y sigue estilos previamente definidos, tales como el jazz y el choro–, pero es aún más desreglada.

La improvisación libre deshace la tradicional separación entre intérprete y creador de las obras y abdica de libretos preestablecidos y referencias clásicas de la composición y la interpretación, tales como la melodía y la armonía. También diluye la jerarquía, ya que cualquier músico de un grupo puede empezar a tocar, y hace del tiempo algo flexible, porque la propia música tiene la duración que sus intérpretes deseen. Por último, explora las propiedades del sonido en lugar de centrarse en la nota musical con intensidad y duración previamente definidas.

“Los ensayos son momentos de creatividad colectiva en donde cada uno interviene de modo personal, pero también buscando el equilibrio con los otros músicos”, dice Costa. Cuando sus alumnos de la USP le preguntan qué deben tocar, su respuesta es sencilla: cualquier sonido. ¿Y quién empieza? También es simple: “Empieza el que cree que puede empezar”, recomienda. “Lo que interesa es construir un flujo sonoro consistente y buscar nuevas soluciones. La improvisación libre se opone a la repetición”. El resultado de esta estrategia, por ende, lo constituyen obras presentadas una sola vez, a las que no podrán reproducirlas otros músicos porque nacen y mueren en el momento en que son ejecutadas.

Patrícia Santos/Folhapress El multiinstrumentista Hermeto Pascoal, uno de los exponentes de la improvisación en BrasilPatrícia Santos/Folhapress

Saxo, violín y computadora
Costa coordina Orquestra Errante, un grupo formado por 13 estudiantes que ha realizado seis presentaciones en 2016, incluidas dos en el Centro Cultural São Paulo. Su grupo anterior, Akronon, valoraba la música electrónica. Silvio Ferraz, su director de tesis doctoral, también de la ECA-USP, piloteaba una computadora con un programa llamado Pure Data que recibía los sonidos del saxo o de la flauta producidos por Costa y del violín de Edson Ezequiel u otro integrante del grupo, y se los devolvía de inmediato transformados electrónicamente, mientras que los dos músicos seguían tocando.

Para mostrar las posibilidades de uso de la computación en la improvisación libre, Costa formó un dúo consigo mismo en el estudio de su casa, cerca de la USP. Empezó a tocar su saxo y, segundos después, también empezó a apretar con el pie los pedales conectados a una computadora con el Pure Data y con una caja acústica que incorporaba y reproducía con efectos fragmentos de lo que estaba tocando. Parece una orquesta, pero se ve solamente a un músico.

En el libro, Costa sintetiza sus estudios sobre ese modo de hacer música: “La libe improvisación sólo es posible en el contexto de una búsqueda de superación de lo idiomático, lo sistematizado, lo controlado, lo previsible, lo estático, lo identificado, lo jerarquizado”, escribió. En el prefacio, Sílvio Ferraz comentó: “El ambiente de la libre improvisación ‘es como la vida’. En él, los cuerpos sonoros se cruzan y no hay una función privilegiada. Nadie hace acompañamiento, nadie es la voz principal, nadie es imprescindible y todos son imprescindibles”. Según Ferraz, hay espacio para los opuestos, porque tanto vale que “alguien pare de tocar” como que “alguien toque sin parar”.

Un buen ejemplo de una obra única resultante de la improvisación libre fue la ejecución de Treatise, una pieza de tres horas de duración presentada por el profesor de música Manuel Falleiros y sus alumnos ante un público de alrededor de 150 personas en una sala de conciertos de la Universidad de Campinas (Unicamp) durante la noche del 9 de junio de 2016. En la partitura de 193 páginas, Cardew, el autor de la obra, efectuó indicaciones generales en lugar de las habituales instrucciones precisas de ejecución, para que los músicos si sintiesen en libertad para crear sus propias interpretaciones.

“Ensayamos solamente las posibilidades de interacción entre los músicos, porque el resultado en la improvisación libre es imprevisible, como en un juego. La música se crea en el momento, partiendo de decisiones tomadas momento a momento”, dice Falleiros, supervisor de la Escuela Libre de Música de la Unicamp. Como sabe que no siempre resulta sencillo salirse de las reglas y entrar en ese cuasi caos, el profesor les propone varios ejercicios a sus alumnos: “En uno de los ejercicios les pido: ‘Toquemos algo como el fuego’. Algunos explotan musicalmente la idea de calor, otros el crepitar de los leños. Sales cosas muy lindas”.

Bogaerts, Rob/Anefo John Cage (1912-1992): músico renovadorBogaerts, Rob/Anefo

Guitarra con libertad
Bajo la dirección de Costa, el guitarrista André Campos Machado concluyó en 2014 su doctorado en la USP sobre el uso de esta estrategia en la enseñanza de guitarra y otros instrumentos de cuerdas punteadas. Este profesor de la Universidad Federal de Uberlândia (UFU), en Minas Gerais, pretende en 2017 poner en práctica sus libretos para improvisación libre –desarrollados durante el doctorado y publicados por la editorial de la UFU– con los alumnos de los conservatorios estaduales de música de las ciudades de Ituiutaba, Araguari, Uberaba y Uberlândia, del referido estado brasileño.

“La improvisación libre constituye una excelente herramienta pedagógica para la iniciación en cualquier instrumento musical, pero debe divulgársela más”, dice Campos Machado. Quizá este abordaje pueda morigerar los sinsabores de los propios músicos. “Empecé a estudiar guitarra a los siete años, y tuve que seguir el método clásico, aprender a agarrar el instrumento, a tocar las notas y después los solfeos, y nunca me dijeron que fuese creativo y experimentase con mi propia música”, recordó Costa.

La improvisación libre, si bien es más frecuente en espacios que se muestran abiertos a la música experimental, ya cuenta con representantes conocidos del gran público. El percusionista pernambucano Naná Vasconcelos (1944-2016) y multiinstrumentistas tales como Hermeto Pascoal, de Alagoas, el fluminense Egberto Gismonti, el bahiano Sivuca (1930-2006) y el paulista Paulo Moura (1932-2010) ejercitaron y ejercitan la libertad total en sus espectáculos, aunque apegados a estilos musicales. Las presentaciones que transcurren a lo largo de conceptos clásicos del mundo de la música dejan al público ora satisfecho ora molesto. No obstante ello, poco a poco van ganando terreno en ciudades tales como São Paulo, Río de Janeiro y Belo Horizonte.

Esta forma de producción de música experimental sigue en construcción, empezando por su propia definición. En un congreso de música realizado en 2013 en Natal, en el estado de Rio Grande do Norte, Falleiros, de la Unicamp, propuso el uso del término hiperimprovisación. “Si la denominamos únicamente improvisación libre, los alumnos la asocian con la música de protesta de la década de 1970 e intentan reproducirla”, argumenta. “Pero esa actitud es lo opuesto de la improvisación libre, que plantea huir de las reglas, de los modismos y del encasillamiento de los estilos”. Según el profesor, quienes hacen improvisación libre deben tener coraje para arriesgarse en nuevas estructuras creativas, sin miedo de perderse.

Proyecto
La improvisación musical y sus conexiones (nº 2011/07678-7); Modalidad Ayuda a la Investigación – Regular; Investigador responsable Rogério Luiz Moraes Costa (ECA-USP); Inversión R$ 23.587,12

Libro
COSTA, R. L. M. Música errante: O jogo da improvisação livre. São Paulo: Perspectiva, 2016, 280 p.

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