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Intercambio

Niños pujantes

Estudiantes sorprenden en pasantías internacionales implementadas mediante programas de la FAPESP y de la National Science Foundation

Un programa piloto conjunto, implementados entre la FAPESP y la National Science Foundation (NSF), que promueve el intercambio de alumnos graduados en química de universidades paulistas y norteamericanas está obteniendo resultados prometedores. En dos llamadas de propuestas realizadas durante 2008, la iniciativa permitió que 13 becarios de iniciación científica (IC) de las universidades de São Paulo (USP), Estadual de Campinas (Unicamp), Estadual Paulista (Unesp) y Federal de São Carlos (UFSCar) pasen temporadas de 12 semanas en Estados Unidos como pasantes en grupos de investigación. Nueve alumnos estuvieron en la Universidad de Florida, que coordina el programa en Estados Unidos, pero también hubo dos estudiantes recibidos por la Virginia Commonwealth University, en Richmond, y otros dos por la Universidad de California, en Los Angeles. Durante el tercer llamado, que finalizó el mes pasado, creció a 15 el número de universidades que podrán recibir a los brasileños. Como contrapartida, nueve alumnos norteamericanos vinieron a Brasil y se integraron durante tres meses al trabajo de laboratorio de las cuatro universidades paulistas.

Según Jose Riveros, profesor del Instituto de Química de la USP y uno de los artífices de la iniciativa, el programa permite que los estudiantes obtengan experiencia internacional en un momento aún precoz de su trayectoria académica. “Los becarios de iniciación científica pasan 12 semanas totalmente abocados a una pasantía de investigación. Se trata de un abordaje diferente al de los programas de intercambio en los que los alumnos pasan un semestre en el exterior, pero a menudo tardan en integrarse a la institución”, afirma el profesor. Randy Duran, profesor del Departamento de Química de la Universidad de Florida y coordinador de la cooperación en Estados Unidos, dice sentirse gratamente impresionado con el nivel de los becarios brasileños. “Los estudiantes paulistas se hallaban a la par de los franceses y norteamericanos que participaron de nuestro programa durante los últimos diez años. La selección de la FAPESP identificó claramente a los mejores. Varios artículos publicados tuvieron como coautores a los estudiantes brasileños del primer grupo. Quedamos impresionados con su mente abierta y su flexibilidad”, dice Duran.

Mayra Cavallaro, con 21 años, estudiante graduada en la Unicamp y becaria de IC de la FAPESP, cuenta que los tres meses que pasó en la Universidad de Florida, a mediados del año pasado, ampliaron sus horizontes y le otorgaron una nueva perspectiva respecto de la química orgánica, su tema de investigación. “Me integré a un grupo que desarrollaba polímeros para propulsar aviones. Yo me abocaba a la síntesis de los polímeros mientras otros medían la elasticidad y las propiedades fisicoquímicas”, dice Mayra, quien en la Unicamp trabajaba con otro tema, la síntesis de fármacos. Ella tuvo la posibilidad de realizar una presentación de su investigación en Brasil, durante un evento en la Universidad Furman, en Greenville, Carolina del Norte. También Juliana dos Santos de Souza, de 23 años, que acaba de graduarse en el Instituto de Química de la Unesp en Araraquara y ya inició su maestría en la Universidad Federal del ABC, expresa que la temporada en Estados Unidos consolidó su idea de seguir la carrera académica. “Aunque nuestro nivel de formación no tenga nada que envidiar al de Estados Unidos, existe una diferencia de escala. Si aquí mi grupo de investigación contaba con 5 personas, allá yo trabajaba con un grupo de 40. Y, como existe buena disponibilidad de equipo y material, las cosas suceden con mayor rapidez”, compara Juliana, cuya línea investigativa en Florida consistía en el desarrollo de compuestos de zinc para sensibilizar células solares. “Trabajé en colaboración con un Ph.D. Mientras él sintetizaba, yo montaba y caracterizaba las células”, explica.

Autónomos
Otra ventaja del intercambio, de acuerdo con Riveros, es algo más prosaico: se trata del cambio de comportamiento promovido por el contacto con un ambiente o personas diferentes. “Los alumnos norteamericanos suelen ser más autónomos que los brasileños. El contacto entre ellos acostumbra a estimularlos a ser más osados y menos dependientes de los tutores”, explica. Randy Duran quedó especialmente sorprendido al observar cómo los alumnos norteamericanos que apenas conocían el español y no hablaban en portugués se adaptaron fácilmente al ambiente brasileño. Cita como ejemplo a un estudiante llamado Joseph Elias, del Reed College, del estado de Oregon, que trabajó con el profesor Marcelo Ganzarolli de Oliveira, de la Unicamp, en una investigación sobre polímeros para uso en corazones artificiales. “Finalizando las 12 semanas, realizó una presentación en portugués que el profesor Oliveira consideró notable”, afirma Duran. Otro importante resultado, según el profesor de la Universidad de Florida, fue la elevada productividad de los alumnos. “De la primera experiencia con cuatro estudiantes resultaron tres publicaciones en las que ellos fueron coautores”, afirma.

El historial del trabajo conjunto se remonta al año 2000, cuando John Eyler, también investigador del Departamento de Química de la Universidad de Florida, alertó al profesor Riveros, de la USP, con quien mantenía una colaboración, al respecto de la disponibilidad de la NSF para patrocinar cooperación con instituciones de otros países. En la ocasión, la Universidad de Florida, llegó a mandar tres alumnos como pasantes en la capital paulista, pero Riveros no consiguió apoyo para enviar a los alumnos brasileños y la idea quedó trunca. En 2007, el grupo de Florida, encabezado por Randy Duran, volvió a la carga, interesado en fomentar la cooperación con Brasil -la NSF cuenta con programas similares con varios países. Riveros presentó el proyecto en la FAPESP, que recibió bien la idea, pero propuso la ampliación del programa para becarios de iniciación científica de cualquiera de las universidades paulistas. Se creó un articulado engranaje financiero para viabilizar el programa. Se estableció que el programa contaría con tres fuentes de financiación: la propia FAPESP, complementando las becas de iniciación científica de los alumnos hasta un límite de 800 dólares; las prorrectorías de investigación de las instituciones brasileñas y la reserva técnica de proyectos de investigadores que actuasen como supervisores de los alumnos -de donde se emiten los dispendios con pasajes aéreos y seguro de salud.  El hospedaje sería provisto por la institución norteamericana -del mismo modo que las universidades brasileñas se hacen cargo del costo de estadía de los alumnos que provienen de Estados Unidos.

Según Duran, la NSF destinó un aporte adicional al programa y el resultado es que, en mayo de 2009, los estudiantes norteamericanos irán no sólo a la USP y la Unicamp, sino también a la Unesp en Araraquara, el Instituto Ludwig y la USP de Ribeirão Preto. En agosto, el profesor de la Universidad de Florida visitará São Carlos para evaluar el potencial de expansión  del programa en la ciudad, que alberga un campus de la USP y la UFSCar. Para la misma ocasión, la NSF organizará un workshop en la Unicamp reuniendo a todos los alumnos de iniciación científica que estuvieron en Estados Unidos y los norteamericanos que estarán aquí en agosto.

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