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Salud infantil

¡No puedes comer tanto, hijo!

Las madres no siempre lo reconocen cuando sus hijos están excedidos de peso

ILUSTRAÇÃO DE CAPA DO LIVRO "DONA BENTA COMER BEM", IBEP/NACIONALLa mirada de las madres es poderosa. Descubre secretos, revela el futuro, da fuerzas, ahuyenta fantasmas. Pero no siempre registra cuando un hijo está un tanto excedido de peso. En un estudio realizado en Vitória, capital del estado de Espírito Santo, con 1.282 niños con edades entre 7 y 10 años, tan sólo el 10% de las respectivas madres reconoció que sus hijos con sobrepeso u obesidad  realmente registraban un peso mayor que lo normal para su altura y su edad.

En otro estudio, el mismo equipo de la Universidad Federal de Espírito Santo (Ufes) verificó que el 14% de ese mismo grupo de niños tenía una presión arterial más alta que la normal. ?Son datos preocupantes?, comenta María del Carmen Molina, docente de la Ufes y coordinadora de dichos estudios. ?El exceso de peso y la hipertensión son dos factores de riesgo para las enfermedades cardiovasculares, la principal causa de muerte en la población brasileña?. Los investigadores esperaban que el 20% de los niños tuviera un peso superior al recomendado (pero encontraron un 23,3% con sobrepeso u obesidad) y a lo sumo un 10% con presión arterial elevada.

Para evaluar este riesgo futuro de infartos o de accidentes cerebrovasculares, los investigadores de la Ufes no verificaron únicamente el peso, la altura y la presión arterial de los niños de entre 7 y 10 años de 29 escuelas públicas y seis particulares de Vitoria. También evaluaron la alimentación, preguntándoles con qué asiduidad consumían frutas, jugos, legumbres, leche, fríjoles, golosinas, snaks, refrescos, papas y mayonesa, y si tenían el hábito de tomar la primera comida del día, el desayuno. Y vieron que la purretada no se alimenta tan bien como sus mamás imaginan. Vieron también que el esparcimiento, principalmente el sedentario, es intenso, con al menos tres horas delante del televisor o en el videjuego, y rara vez salen a jugar a la mancha, a la pelota o a andar en bicicleta.

Al examinar estas cuatro variables (exceso de peso, hipertensión, alimentación de mala calidad y cuatro horas o más de esparcimiento sedentario diarias), los investigadores verificaron que el 20% de los niños exhibía tres factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares, un 34%, dos factores, un 27% tan sólo un factor de riesgo y un 12% no exhibía ningún factor de riesgo, de acuerdo con el trabajo del equipo de la Ufes, junto con la Universidad Autónoma de Madrid, que se encuentra en proceso de publicación.

El estado de salud de los hijos puede ser un reflejo del de las madres. En un estudio realizado con 14.914 niños brasileños de menos de 10 años publicado en 1996 en la Revista de Saúde Pública, Elyne Engstrom, de la Secretaría Estadual de Salud de Río de Janeiro, y Luiz Anjos, de la Escuela Nacional de Salud Pública, verificaron que los niños con sobrepeso tenían madres también con sobrepeso. Un estudio con 800 padres y madres de 439 alumnos realizado en Holanda arribó a resultados similares: un 75% de las madres y un 77% de los padres de niños con sobrepeso dijeron que su hija o hijo tenía un peso normal. En esa investigación, publicada en enero en la revista Acta Paediatrica, emergió también una relación directa entre el sobrepeso de los padres y el de los hijos.

Bebés prematuros
Ahora, el estudio en Vitoria revela una asociación entre la escolaridad de las madres y el riesgo de enfermedad cardiovascular de los hijos: cuanto más años de estudio tienen las madres, tiende a ser mejor la alimentación, y por ende, el peso, más normal la presión arterial y más diversificadas las actividades físicas de los hijos. ?Verificamos también que la hipertensión es más  común en los niños que fueron prematuros, que nacieron antes de las 37 semanas?, dijo  María del Carmen. ?El desarrollo de enfermedades crónicas podría ser una de las secuelas del nacer antes del tiempo normal y con un peso de entre 700 gramos y 1 kilogramo (kg), en lugar de al menos 2,5 kg.?

Los resultados de estos estudios no circularon únicamente por medio de revistas científicas especializadas. ?Les enviamos cartas a cada familia informándoles que se les había detectados a los niños una presión arterial elevada y les sugerimos que hicieran una consulta en el centro de salud o con un médico para confirmar o no el diagnóstico?, informó María del Carmen. ?Se lo comunicamos también a la Secretaría de Salud, cuyos directores y técnicos empezaron a percatarse de que la hipertensión, que antes era considerada una enfermedad de los adultos, puede ser también un problema infantil. Lo primero que se hizo fue comprar tensiómetros adecuados para niños y enviárselos a los centros de salud.?

La responsabilidad ante esta situación no es solamente de la familia o de las madres. ?En las escuelas donde van los niños de la población de menos ingresos?, sostuvo María del Carmen, ?aun cuando exista un menú uniforme, les dan mucho más comida de lo que deberían a los niños, pues creen que lo necesitan. Pese a menú uniforme, el valor calórico de las meriendas que se les dan a los niños a veces duplica lo indicado?.

Artículo científico
MOLINA, M.C. et al. Correspondência entre o estado nutricional de crianças e a percepção materna: um estudo populacional. Cadernos de Saúde Pública. 25(10):2.285-90. Oct. 2009.

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