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Nobel | MEDICINA

Nobel en reconocimiento a estudios sobre el ritmo biológico

Michael Rosbash, Jeffrey C. Hall y Michael W. Young

Universidad Brandeis | Universidad Rockefeller

Tres genetistas estadounidenses se hicieron acreedores al Nobel por el descubrimiento del mecanismo que rige el ritmo circadiano, el reloj biológico que regula en animales y plantas los modelos diarios de comportamiento y sus funciones vitales, tales como el metabolismo, los niveles hormonales, el sueño y la temperatura corporal. Jeffrey C. Hall, de 72 años, Michael Roshbash, de 73, y Michael W. Young, de 68, compartieron el premio de Medicina o Fisiología. Los dos primeros fueron galardonados por trabajos efectuados en la Universidad Brandeis, en Massachusetts, Estados Unidos, y el último, por sus investigaciones en la Universidad Rockefeller, de Nueva York. Al aislar a partir de los años 1970 los genes ligados al ritmo biológico, tales como el timeless (TIM) y el period (PER), fueron pioneros en determinar conexiones directas entre el ADN y el comportamiento. El anuncio del lauro de Medicina casi siempre es una sorpresa; empero, para la bióloga Maisa Araújo, el premio de este año no fue algo inesperado. “Ellos trabajan en eso desde hace años en estrecha colaboración y producen resultados de alta calidad”, pondera la investigadora, que en abril de 2017 regresó luego de haber realizado una pasantía de posdoctorado de dos años en el laboratorio de Rosbash y ahora trabaja en la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) en Rondônia. El premio Nobel reconoció la importancia fundamental del ciclo circadiano para la vida de cualquier organismo. No basta con adaptarse a las eventualidades; anticiparse a lo que va a ocurrir a continuación resulta esencial para la supervivencia. “Existe una gran ventaja en usar las primeras horas del día para cazar o evitar ser comido”, citó como ejemplo Anna Wedell, jefa de la comisión que definió el premio de Medicina.

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