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CARTA DE LA EDITORA | 349

Nubes sólidas

Como lo hago todos los meses, abro mi computadora portátil para escribir el editorial de Pesquisa FAPESP. La pantalla se ilumina y el cursor parpadea con cada carácter que tecleo. Genero el archivo “editorial_XXX” que guardo en un servicio de almacenamiento virtual, pero que requiere de una estructura física como la que aparece en la portada de esta edición, posiblemente situada a miles de kilómetros de distancia. Consulto los artículos que formarán parte del número, alojados en otra nube, y chequeo palabras, conceptos y referencias al respecto en internet. Envío el texto a través de una plataforma de gestión de proyectos en línea para que mis colegas lo lean y luego a revisión, vía correo electrónico. Junto con las otras 99 páginas de la edición, el archivo final se transfiere a los servidores de la imprenta, que se encargará de imprimir los ejemplares físicos como el que quizás tenga en sus manos quien me lee ahora.

Actividades como ésta ocurren miles de millones de veces al día e individualmente consumen poca energía (si el editorial fuera redactado por una herramienta de inteligencia artificial generativa, el gasto sería mayor). Pero la suma de todo, en un mundo cada vez más digital, está agobiando progresivamente al planeta. Se estima que entre un 5 % y un 9 % del total de la energía eléctrica consumida en el mundo se destina a las infraestructuras de las tecnologías de la información y la comunicación. Este consumo proviene del funcionamiento de los equipos y de la necesidad de mantenerlos refrigerados, lo que a su vez requiere volúmenes significativos de agua. El editor de Tecnología de la revista, Yuri Vasconcelos, muestra este flanco poco conocido de la realidad digital y muestra un área emergente de la investigación científica, denominada computación sostenible, que va en busca de distintas vías para disminuir los impactos ambientales de la computación en el mundo.

En Brasil existen más de 23.000 cuevas registradas en el inventario del Centro Nacional de Investigación y Conservación de Cavernas, muchas de las cuales han sido mapeadas por Ivo Karmann, de la Universidad de São Paulo (USP). Y el investigador explica que para estudiar estas cavidades naturales es necesario cartografiar el sistema de circulación de las aguas de la región, un elemento esencial para la disolución y la corrosión de las rocas. Con humor, Karmann se define a sí mismo como un geólogo de la nada, ya que se dedica a explicar la ausencia de rocas, no su presencia.

Archivo personalEl equipo de Coqueiros (c. 1962) en un campo de fútbol situado en una zona industrial de Santo André (São Paulo); de pie, Queiroz es el primero a la derechaArchivo personal

La onomástica es una disciplina que estudia otro tipo de formación, la de los sustantivos propios. La investigación del origen de los nombres de personas y lugares constituye un campo interdisciplinario de la lingüística en el que confluyen elementos de la geografía, la historia, el derecho y la psicología, por ejemplo. El artículo que comienza en la génesis de esta rama del conocimiento y revela que la práctica brasileña de fusionar partes de los nombres propios de las personas para crear resultados originales procede de un patrón germánico heredado de la colonización portuguesa.

De niño, Lourenço Queiroz jugaba al fútbol en los potreros, y a los 13 años ya formaba parte de un equipo regular. La canchita del barrio estaba cerca de una zona fabril de la localidad de Santo André, en el Área Metropolitana de São Paulo. Las empresas de los alrededores solían patrocinar a los planteles comprándoles uniformes y pelotas, y organizando campeonatos. Queiroz relata que ésa era la diversión de los fines de semana, aunque los partidos eran algo que se tomaba muy en serio. Había hinchadas, peleas, hostilidades y resultados inolvidables. Muchas de estas canchas ya no existen, pues han dado lugar a edificios residenciales y comerciales. Más de 60 años después de los partidos de fútbol que jugaba su padre, nuestra reportera Christina Queiroz escribe sobre las transformaciones que ha experimentado el fútbol de potrero frente al crecimiento urbano.

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