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Trayectorias

Para hablar (bien) en público

Ponencias equilibradas y cautivadoras ayudan a difundir los resultados de investigaciones y pueden ampliar las oportunidades de trabajo

Mauricio Pierro

La publicación de artículos en revistas científicas sigue siendo considerado el principal camino que deben emplear los científicos interesados en exponer los resultados de sus investigaciones, obteniendo el reconocimiento de sus pares y avanzando en la carrera. Una estrategia complementaria, pero cada vez más importante, es la realización de ponencias públicas, ya sea en la institución donde el investigador opera, en seminarios o conferencias, en el país o en el extranjero. Además de dotar de visibilidad al trabajo de los investigadores, estas actividades también pueden contribuir a que se establezcan y mantengan redes de contactos y, finalmente, que se abran oportunidades y colaboraciones interesantes.

La importancia de las disertaciones y los beneficios que pueden ofrecer para el desarrollo profesional de los investigadores, son reconocidos y valorados en los países desarrollados. En el Reino Unido, instituciones como la Universidad de Cambridge, por ejemplo, ofrecen cursos de corta duración dedicados a la formación de estudiantes y jóvenes investigadores en la estructuración de comunicaciones más estimulantes.

En Brasil, esta percepción es incipiente, aunque aquí, como allá, muchos investigadores tengan enormes dificultades para organizar la información de una manera clara, objetiva y atractiva, o sufran para hablar en público. Para eludir la ansiedad y el nerviosismo, es común aferrarse a los gráficos y tablas, a menudo confusos, o a reproducir imágenes herméticas con textos largos, lo que tiende a comprometer la calidad de la presentación y la comprensión de su contenido por parte del público. Dependiendo de quién esté en la audiencia, una presentación poco interesante o ininteligible puede obstaculizar las oportunidades de trabajo y nuevas convocatorias de participación en otros eventos.

Las invitaciones para hablar en público son importantes y pueden funcionar como un termómetro, ayudando a los investigadores a monitorear el grado de interés que sus investigaciones suscitan, no sólo entre sus pares, sino entre el público en general. También es posible hacer uso de estos eventos para obtener un retorno inmediato del público, que en cierta medida puede contribuir a la mejora de la investigación, si todavía está en marcha, así como otros acontecimientos positivos, como atraer nuevos investigadores para su área de conocimientos o ampliar su comprensión del campo al que se dedica.

Una buena presentación pública requiere práctica y, sobre todo, planificación, evalúa la biomédica Monica Levy Andersen, del Departamento de Psicobiología de la Escuela Paulista de Medicina, Universidad Federal de São Paulo (UNIFESP). “Es importante prepararse con anticipación”, dice. “La planificación ayudará al investigador a que establezca cuáles son los objetivos de la presentación y cuáles las mejores herramientas para lograrlos”, señala la biomédica, quien tiene una amplia experiencia en conferencias sobre los efectos de la privación del sueño en el organismo humano.

Según Andersen, uno de los principales conceptos erróneos cometidos por los investigadores en la elaboración de una presentación es no conocer el perfil del público que asistirá. “Es importante identificar a la audiencia y adaptar el contenido de la conferencia a ella”, recomienda. “Hablar con un grupo de científicos en una reunión de departamento o en un congreso de área no es lo mismo que presentarse para estudiantes de secundaria o de grado”.

Para el neurocientífico Stevens Rehen, del Instituto D´Or y de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), presentaciones excesivamente complicadas, centradas únicamente en el mensaje que el investigador quiere transmitir, sin espacio para la curiosidad del público, puede llegar a ser monótona e incapaz de producir el efecto deseado, en función de lo cual, sugiere el uso de elementos de fácil comprensión. “Es deseable que el científico seleccione la información de acuerdo con el propósito de la presentación”, explica el neurocientífico.

Rehen recomienda el uso de herramientas que transformen la comunicación en algo más accesible. “Suelo usar el Prezi, que permite la creación de presentaciones no lineales. Al igual que él, hay otros software que proporcionan la elaboración de presentaciones dinámicas y atractivas”, dice. La doctora Elsa Regina Giugliani, de la Facultad de Medicina de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), también destaca la importancia de que los investigadores situen sus discursos en contextos más amplios y que muestren la importancia de lo que se presentará. Al final, un pequeño resumen del contenido compartido puede ayudar al público a guardar las principales informaciones clave que fueron abordadas. “Es importante que todo esto se haga teniendo en cuenta el tiempo de la presentación”, recomienda.

Giugliani considera apropiado que los investigadores se dirijan directamente a la audiencia, evitando la lectura de diapositivas. “Es importante interactuar con el público”, dice. “El uso de diapositivas debe funcionar como una guía, sólo para indicarle al investigador lo que abordará.” Ensayar la presentación con anterioridad, solo o con miembros de su grupo de investigación, también puede ser útil. Es lo que hace Rehen. “Practico frente al espejo, contando los minutos, para evaluar si mi discurso está bien estructurado y dentro del tiempo establecido”, dice.

La psicóloga Ana Arantes, del Laboratorio de Aprendizaje Humano, Multimedia Interactiva y Enseñanza Computarizada de la Universidad Federal de San Carlos (UFSCar), prepara sus presentaciones con, al menos, una semana de antelación. “Porque así puedo hacer revisiones hasta el día de hacerlo en público.”

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