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BUENAS PRÁCTICAS

Principios éticos

La incidencia de la pandemia y la integridad científica en la nueva versión de la Declaración de Helsinki

La Declaración de Helsinki, el conjunto de principios éticos que rigen los experimentos con humanos en el ámbito de la medicina, ha sido objeto de una revisión impulsada por la Asociación Médica Mundial y ahora incluye una referencia explícita a la lucha contra la mala conducta científica. El documento, que establece principios como la obligatoriedad de obtener el consentimiento de las personas que participan en experimentos científicos, incorporó la frase siguiente: “La integridad científica es esencial en la realización de investigaciones médicas con participantes humanos. Las personas, los equipos y las organizaciones involucradas nunca deben cometer faltas de conducta en la investigación”.

El epidemiólogo Matthias Wjst, de la Universidad Técnica de Múnich, declaró al sitio web Retraction Watch que el nuevo texto reafirma la importancia de la integridad científica en la experimentación con seres humanos y señala que la responsabilidad no recae solamente en los individuos, sino también en los equipos de investigadores y en las instituciones que los cobijan. “La inclusión de la integridad en la investigación científica en los cánones de la Declaración de Helsinki constituye un avance significativo”, sostuvo. Las directrices, que ya han sido actualizadas en ocho oportunidades, no se habían modificado desde 2013. La nueva versión salió publicada en la revista Journal of American Medical Association.

El texto también incluye modificaciones motivadas por la pandemia y estipula que, si bien los nuevos conocimientos e intervenciones pueden requerir urgencia en caso de emergencias de salud pública, sigue siendo esencial defender los principios éticos de la declaración durante esos momentos. La declaración se refiere específicamente a la promoción de tratamientos que no han sido probados científicamente, como fue el caso de la hidroxicloroquina y la ivermectina en la lucha de urgencia contra el covid-19. Durante la pandemia, los defensores de estas terapias alegaron que estaban respaldados por la declaración al proponer a los pacientes soluciones heterodoxas con la esperanza de salvar sus vidas. El nuevo texto establece que cuando se adopte una intervención no comprobada en procura de mitigar el sufrimiento de un paciente, porque las opciones aprobadas sean inadecuadas o ineficaces, la misma debe someterse a estudios posteriores para evaluar su seguridad y su eficacia. “Los médicos que participen en tales intervenciones deben buscar primero el asesoramiento de expertos, sopesar los posibles riesgos, cargas y beneficios y obtener el consentimiento informado. También deben registrar y compartir datos cuando sea apropiado y evitar comprometer los ensayos clínicos. Estas intervenciones nunca deben usarse para eludir las protecciones para los participantes de la investigación establecidas en esta Declaración”.

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