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Publicaciones científicas

Mayor visibilidad para la investigación académica

Las universidades estimulan a los investigadores a almacenar y dejar disponibles copias de sus artículos en repositorios institucionales

Anita Prades

Los repositorios institucionales, grandes bases de datos en las cuales las universidades almacenan y dejan disponible para el público su producción científica, empiezan a cobrar expresión en Brasil. Un ejemplo en ese sentido es el repositorio de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), que se creó en 2013 y actualmente dispone de copias de 39.800 artículos publicados en acceso abierto (casi el 40% de ellos vinculados a proyectos apoyados por la FAPESP) y 37 mil en acceso restringido. De acuerdo con Flavia Bastos, coordinadora de las bibliotecas de la Unesp y coordinadora ejecutiva del repositorio de la institución, este trabajo viene rindiendo sus frutos. “La visibilidad de las investigaciones se ha acentuado y se ha vuelto más fácil encontrar los artículos del repositorio en sitios de búsqueda como Google”, declara.

La Unesp creó un sistema que recolecta de forma automática los artículos publicados por sus investigadores, archivándolos luego de confirmar la autoría. “También verificamos las restricciones impuestas por las revistas y guardamos las copias obedeciendo a esas limitaciones”, añade, en referencia a las consultas al sitio web Sherpa/RoMEO(www.sherpa.ac.uk/romeo/index.php), servicio que muestra la política de las revistas y editoras respecto al acceso abierto y derechos de archivado en los repositorios. Actualmente, la universidad prepara algunos cambios para poder archivar preprints de sus investigadores y datos brutos obtenidos en trabajos científicos.

La Universidad de Campinas (Unicamp) acumuló, desde 2015, más de 155 mil documentos en su repositorio institucional que ya han generado 7.800 millones de descargas, de las cuales 1.400 millones provenientes del exterior. “También implementamos el Portal de Periódicos Científicos de la Unicamp, con todos las publicaciones de la universidad con el objetivo de reunirlos, apoyar la calificación y dejarlos disponibles en acceso abierto”, afirma Valeria Martins, coordinadora del sistema de bibliotecas.

La Universidad Federal de São Paulo (Unifesp), que desde hace cinco años abastece su repositorio con la producción de sus investigadores, va a adoptar una nueva estrategia tendiente a ampliar el archivo en acceso abierto, compuesto hoy en día por 24.500 artículos –de los cuales el 21% se vincula a proyectos apoyados por la FAPESP–, además de 11 mil tesinas de maestría y 7 mil tesis de doctorado, entre otros. También este año, los investigadores tendrán la opción de depositar ellos mismos documentos en el repositorio, que actualmente recibe ítems recolectados automáticamente. “Los repositorios son importantes para divulgar el trabajo de los docentes y ayudan a las universidades a rendir cuentas sobre su producción”, asevera Maria Eduarda dos Santos Puga, coordinadora de la red de bibliotecas de la Unifesp.

Las grandes universidades mantienen repositorios bien organizados que son fundamentales para centralizar y diseminar su producción científica y almacenar datos de investigación. Recientemente, la Universidad de São Paulo (USP) decidió dar incentivos para que sus investigadores archiven copias de artículos y documentos de su autoría en el repositorio de la Agencia USP de Gestión de la Información Académica. El objetivo es permitir que el conocimiento generado en la universidad se pueda consultar libremente en internet. Según Jackson Bittencourt, director técnico de la agencia e investigador del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICB), la intención es apoyar a los investigadores a fin de que puedan dejar sus artículos disponibles para su descarga rápidamente, preferentemente enseguida después de la publicación. En ciertos casos, eso no es posible porque algunos medios imponen un período de embargo para la divulgación en internet o solo permiten la divulgación de versiones preliminares del trabajo. “Queremos hacer del acceso abierto una política más evidente para los investigadores de la USP”, enfatiza Bittencourt.

La USP viene archivando un 20% de su producción científica disponible en el repositorio institucional, en el cual es posible consultar 32 mil tesis de doctorado y 47 mil tesinas de maestría. Una parte de los artículos de sus investigadores está publicada en un conjunto de 183 revistas de institutos y facultades de la USP, con más de 90 mil artículos en acceso abierto. Sin embargo, como la política de acceso abierto es reciente, tan solo 41.600 artículos de autores de la USP que fueron divulgados en otras publicaciones están disponibles en el repositorio. Esa institución quiere ampliar el conjunto de artículos depositados sin que los autores tengan trabajo con ello. “Si el investigador informa que se publicó un paper, tendremos mecanismos digitales para obtener una copia y archivarla”, aclara Bittencourt.

Vertientes
La creación de repositorios es una de las opciones del movimiento de acceso abierto, creado para diseminar las publicaciones científicas en la web sin cobrarles nada a los usuarios. El acceso abierto tiene dos grandes vertientes. Una de ellas es la vía dorada, por medio de la cual las editoriales abren el acceso al artículo ni bien sale publicado, sin costos para el lector; en la mayoría de los casos, la cuenta la pagan los investigadores, a través de la tasa de publicación de artículos (APC, por sus siglas en inglés), o por subsidios de agencias o de la universidad. En Brasil, la mayoría de las revistas de acceso abierto no cobra tasa de publicación. La segunda vertiente es la vía verde, según la cual los investigadores depositan en repositorios una copia del artículo publicado en una revista cerrada, que puede ser la versión final o la anterior a la revisión por parte de la editorial. Las dos vías son complementarias: un autor que no pueda pagar para publicar en acceso abierto puede elegir un medio cerrado que permita el depósito del artículo en un repositorio para dejarlo accesible.

La vía dorada se diseminó en los últimos años, impulsada por el interés de las editoriales, que la han incorporado a su modelo de negocios. “Ya que la vía verde depende mucho de la existencia de políticas públicas e institucionales que presionen a los investigadores a que archiven su producción”, explica Abel Packer, coordinador de la biblioteca de revistas de acceso abierto SciELO Brasil. Según él, el uso de los repositorios ha avanzado en el mundo, en los últimos años, gracias a determinaciones de agencias de fomento, como los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, obligando a los investigadores que reciben financiación a depositar una copia de los artículos en alguno de esos archivos. “En determinados casos, la práctica enfrenta la resistencia de los investigadores, que prefieren publicar en revistas de acceso abierto por temer que las citas hechas en artículos depositados en repositorios no se agreguen a estadísticas oficiales. Eso puede evitarse insertando en la versión disponible en el repositorio la referencia a la versión final del artículo publicado”, apunta Packer.

La FAPESP ha actualizado recientemente su política de acceso abierto, exigiendo que los autores de trabajos resultantes de proyectos y becas financiados por la Fundación los divulguen en revistas de acceso abierto o que permitan el archivado de los artículos en un repositorio público. Esta política no interfiere en la decisión del investigador acerca de las revistas en que considera mejor publicar sus trabajo. Igualmente, no obliga a publicar en revistas de acceso abierto con o sin cobro de APC. Quienes opten por depositar el artículo en un repositorio institucional deberán hacerlo ni bien se apruebe el artículo para su publicación o en plazos compatibles con las restricciones de cada revista. “Recomendamos que las bibliotecas universitarias instruyan a los autores a que les informen por medio digital siempre que un trabajo sea presentado, enviando ya la copia del preprint o del postprint y las informaciones bibliográficas”, declaró a Agência FAPESP el director científico de la Fundación, Carlos Henrique de Brito Cruz. “Cabe a la biblioteca efectuar el seguimiento del proceso e incluir en el repositorio la versión permitida por los editores.”

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